14 de julio de 2011

La piel durante el embarazo


El embarazo y el amamantamiento implican cambios intensos y activos para el cuerpo de las mujeres. Ya vimos en un artículo anterior qué pasa con las estrías. A partir del cuarto mes de embarazo, verás cambios en la piel, que está estirándose y se vuelve más sensible al sol. Por eso es importante que la cuides con cremas y protectores solares.



Durante el segundo trimestre de embarazo, la piel cambia su textura, sensibilidad y color. Por eso, aparecerá una línea de color amarronado sobre tu panza, que va desde el pubis y puede cruzar el ombligo: es conocida como la “línea del embarazo”. Además, las cicatrices y estrías pueden cambiar de color, tornándose marrones también.
Debido al estiramiento de la piel, es muy probable que te ataque una sensación de picazón. Para disminuirla, es bueno usar una loción humectante o crema. En este sentido, el aumento de los niveles hormonales en sangre, como así también el estiramiento de los tejidos abdominales y mamarios, pueden causar cambios no deseables en la piel de una mujer embarazada. Estos cambios durante el embarazo son las várices, las estrías y el oscurecimiento facial. Todos ellos, pueden ser limitados o prevenidos, pero depende de vos.
Algunas embarazadas van a presentar también un cambio de coloración facial: se les oscurece un tono más la nariz y los pómulos. Esta modificación circunstancial es conocida como la “máscara del embarazo”. Las culpables de que esto ocurra son las hormonas en combinación con los rayos solares UV, y los genes juegan un rol importante en cuanto al favorecimiento de la predisposición. Si en tu primer embarazo tuviste ese cambio facial, probablemente aparecerá en los sucesivos embarazos también.
La Prevención de estos cambios indeseables es usar siempre crema protectora contra rayos UVA y UVB con factor de protección solar de al menos 15. Recordá que los rayos pueden alcanzarte incluso a través de una ventana. Es importante que uses protección más frecuentemente especialmente durante los días cálidos, ya que la transpiración puede lavarla de tu rostro.
Si luego del parto la “máscara” persiste, tu doctor/a puede recomendarte algún tratamiento con cremas exfoliantes con Vitamina A, aunque podría llegar a sensibilizar mucho la piel en el futuro. Probablemente el especialista te pueda ayudar a revertir estos cambios. Por eso, recordá consultarlo.

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