![Sperm_Ovulo[1]](http://matildemenendez.files.wordpress.com/2011/04/sperm_ovulo1.jpg)
Durante la relación sexual, aproximadamente 500 millones de espermatozoides ingresan al interior del cuerpo femenino en búsqueda de un óvulo. Estos espermatozoides deben atravesar diferentes barreras, por lo que apenas unos cientos logran acercarse al óvulo y tan solo uno -en algunos casos dos- puede penetrarlo para su fecundación. Una vez que ingresa, el óvulo cambia su composición química, e impide la entrada a otros espermatozoides.
Veinte horas más tarde de la eyaculación, y después de atravesar diferentes barreras (flujo vaginal, cervical, etc.), la cabeza del espermatozoide con su material genético, ha penetrado en el plasma celular del óvulo para encontrarse con el material genético de la mujer que se encuentra en el núcleo del óvulo.
Luego de una atracción mutua, la combinación de 46 cromosomas con 30.000 genes van a determinar todas aquellas características físicas tales como el sexo, el color de los ojos, del cabello, los rasgos faciales, etc. Aún la inteligencia y parte de la personalidad es determinada genéticamente.
El huevo fecundado avanza gracias a los cilios de la trompa de Falopio (son como un cepillo cuyas cerdas van empujándolo) hacia la cavidad del útero, al mismo tiempo que el óvulo se divide cada 12 o 15 horas: primero en 2, luego en 4, en 6 y finalmente en 8 células. Si lo pudiésemos ver es ese momento nos parecería una frambuesa).
A los ocho días, el huevo fecundado aterriza sobre una esponja repleta de nutrientes (endometrio) que ha sido preparada durante los 22 días posteriores a la menstruación. Una vez implantado dentro de esta nutritiva esponja, el ovario segrega progesterona para impedir el rechazo corporal del huevo.
A partir de este momento aparecerá una “sopa” de hormonas en el proceso que tiene como objetivo preparar el cuerpo femenino y favorecer el crecimiento de un futuro bebé.
Fuente: Matilde Menéndez
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