17 de diciembre de 2012

Compras inteligentes en el supermercado


El supermercado, ¿es un lugar en el que escucha música funcional mientras arrastra los pies pasillo tras pasillo sumergido en el aburrimiento? ¿O es una oportunidad de llenar el carro con sus elecciones y, quizás, conseguir una muestra gratis mientras compra?
A pesar de la música, hacer compras en el supermercado puede ser interesante. Antes de tomar el carro de las compras y dirigirse a las góndolas, desde el blog de Matilde Menéndez te recomendamos que leas estas sugerencias para hacer compras inteligentes y saludables en el supermercado.

El momento correcto, el lugar correcto
Podés ir al supermercado casi a cualquier hora que desees. Muchos permanecen abiertos las 24 horas, si contamos los drugstores y farmacias con múltiples productos (que son casi supermercados). Pero elegir un momento y un lugar para comprar los alimentos puede ayudarte a hacer compras más inteligentes.
Éstas son algunas ideas sobre cuándo y dónde comprar:
  • No compres si tenés hambre. Si tu estómago se queja cuando entrás al lugar, se perderá al ver todos esos sabrosos dulces. Comé un aperitivo o comida saludable antes de ir al supermercado.
  • Elegí el mejor supermercado para vos. Si podés elegir dónde comprar, pensá en la clase de cosas que deseás que ofrezca la tienda. ¿Un sector de ensaladas? ¿Una sección vegetariana u orgánica? ¿Una pescadería o una panadería grandiosa? ¿Cupones de descuento? Elegí las cosas que hagan que comer lo correcto sea cómodo y fácil para vos. Una vez que hayas encontrado un lugar que te agrade, quizás te convenga seguir comprando allí. Saber dónde encontrar lo que deseas te ayudará a salir del negocio más rápido.
  • Comprá fuera de las horas pico. ¿Alguna vez quedaste atrapado detrás de la “tortuga” que llevaba un carrito delante de ti porque el supermercado estaba abarrotado? Tratá de evitar las provedurías en los horarios en que es más probable que estén llenas: después del horario de trabajo (días de semana entre las 5 y las 7 p.m.) y por la mañana los fines de semana, por ejemplo. El mejor momento para ir de compras es muy temprano por la mañana, por la noche el fin de semana o la noche en que se transmite un programa de televisión muy popular.

Hacé una lista y usala
En un supermercado hay miles de alimentos para elegir y cientos de marcas por cada uno. Por eso, es fácil tentarse u olvidar algo que realmente se necesita. Hacer una lista ahorra tiempo en la tienda y, muchas veces, dinero. Entonces, siempre es mejor planificar qué vas a cocinar en los próximos días y hacer una lista de los ingredientes necesarios.
Al hacer una lista:
  • planificarás mejor lo que vas a cocinar
  • evitarás volver al supermercado por un ingrediente olvidado
  • comerás de manera más saludable y evitarás buscar algo por impulso
  • ahorrarás dinero al no tomar alimentos que no se encuentren en la lista

Pero incluso con una lista, debés tomar decisiones en el supermercado. Es útil pensar como un chef. Un buen chef prepara listas de ingredientes, pero también mira las carnes y demás productos para saber cuáles son los más frescos y cuáles convienen. Por lo tanto, si una receta pide cebollas moradas, pero tienen mal aspecto o no hay en el supermercado, el chef elige otra clase de cebolla con mejor aspecto. O si una clase de pescado está más fresca, el chef puede optar por ésta en lugar de la clase de pescado incluida en la lista de compras.

La jerga de las etiquetas
Una parte importante de las compras inteligentes es elegir alimentos saludables. Las etiquetas de información nutricional se encuentran impresas en todos los alimentos envasados o se ubican cerca de los productos frescos, carnes, aves y pescados. Estas etiquetas permiten comparar diferentes alimentos para ver sus diferencias con respecto a cantidades de grasa, calorías, proteínas y demás ingredientes. Por ejemplo, podés comparar los tamaños de la porción de dos cereales que te gusten, ver cuánta grasa contiene la pizza congelada o averiguar cuántos carbohidratos contiene una bolsa de galletitas dulces. También podés comprobar si un alimento contiene vitaminas y minerales importantes.
Los compradores inteligentes son especialmente cautos con respecto a las afirmaciones sobre la salud que se encuentran en los envases de alimentos. Estos son algunos de los términos con los que se puede encontrar al ir de compras:
  • Saludable: el alimento tiene bajo contenido de grasas (especialmente grasas saturadas o trans, asociadas a las enfermedades cardíacas) y tiene cantidades limitadas de colesterol y sodio.
  • Libre de/sin (por ejemplo, libre de o sin azúcar): el alimento contiene sólo cantidades mínimas de grasa saturada, sodio, azúcar, colesterol o calorías por porción.
  • Buena fuente: una porción cubre del 10% al 19% de las necesidades totales diarias de un nutriente específico.
  • Bajo sodio: una porción tiene 140 miligramos de sodio o menos.
  • Colesterol bajo: una porción tiene 20 miligramos o menos de colesterol y 2 gramos o menos de grasa saturada.
  • Bajo contenido de grasa: una porción contiene 3 gramos o menos de grasa.
  • Reducido (por ejemplo, contenido reducido de grasa): una porción tiene un 25% menos de grasa, grasa saturada, sodio, azúcar, colesterol o calorías por porción que la versión normal del alimento.
  • Light: una porción tiene un 50% o un tercio menos de calorías que la versión normal del alimento.

Aprovechá al máximo lo que compra
Al planificar las recetas y llevar una lista de comestibles, ya ha contribuido a asegurar que usarás los alimentos que compres.
Más sugerencias para una nutrición correcta y evitar el desperdicio de comida:
  • Comprá una cantidad de alimentos que alcance hasta la próxima compra. Si tenés alimentos saludables a mano, será menos probable que busques los no saludables. Obviamente, los alimentos como frutas, vegetales, pescados y carnes son perecederos y se echan a perder rápidamente, así que no podés comprarlos con tanta anticipación como los demás.
  • Lavá y cortá algunas frutas y vegetales inmediatamente. De esta manera, será menos probable que queden olvidados en el fondo del refrigerador y se conviertan en papilla mientras vos buscás las galletas dulces y el helado. Mantenelos en recipientes o bolsas pequeños en el frente del refrigerador, donde puedas tomar fácilmente un refrigerio saludable.
  • Cociná con anticipación. Quizás no tengas ganas de cocinar después de un día de mucho trabajo y sea tentador pasar con el auto por la ventanilla de un local de comidas. Para evitar este problema, prepará algunas comidas con anticipación. Cuando tengas tiempo en casa, prepará una comida y guardala en el freezer. Si preparás tu plato favorito, prepará el doble de la receta y congelá la porción adicional. De esta manera, cuando estés cansado y con hambre, sólo deberás colocar un plato de comida en el microondas... ¡y no desperdiciarás comida!

Hacé cosas que te ayuden a disfrutar de la compra de alimentos, como elegir un ingrediente diferente o una especia nueva e interesante para probar todas las semanas. La compra de alimentos es algo que harás durante toda la vida, y rápidamente se convertirás en algo automático para vos.


Fuente: kidshealth[dot]org y matildemenendez.com

4 de diciembre de 2012

Los mitos de las dietas


Con la llegada de los primeros calores y la cercanía de la primavera, es sorprendente ver cómo las revistas, diarios, programas de televisión, blogs y sitios webs se llenan de distintas dietas mágicas para bajar esos “kilitos de más” que suele dejar el invierno.

Por eso, ante la gran cantidad de “dietas” publicadas en distintos medios de comunicación, en muchos casos indicadas por profesionales y/o Institutos no especializados en la materia y dirigidas a la población masivamente, la Sociedad Argentina de Nutrición se vio en la obligación de advertir que la alimentación influye y repercute en el organismo, en el psiquismo de los seres humanos y por lo tanto la realización de las mismas no solo no es inofensiva, sino que puede ser perjudicial para la salud de los individuos.
Es de público conocimiento que frente a la epidemia mundial de obesidad, llamada “Epidemia del siglo XXI”, se publican o indican “dietas” sin una evaluación global y profunda del paciente.
Sin embargo, es importante resaltar que alterar las cantidades totales de los alimentos que se ingieren o su tipo, repercute en la salud de las personas. Esas modificaciones producen consecuencias que deben ser evaluadas por profesionales idóneos.
En ciertos períodos de la vida (como la infancia y la adolescencia), la alimentación debe ser cuidada en mayor medida, protegiendo a nuestros jóvenes de la posibilidad de desarrollar un trastorno alimentario. Es importante tener conciencia de que muchos tipos de dietas favorecen su desarrollo. Otros períodos vitales a cuidar especialmente son el embarazo y la lactancia, como así también la tercera edad.

Sobrepeso y obesidad
El sobrepeso y la obesidad si no se tratan, o se tratan inadecuadamente, pueden traer consecuencias severas.
Por eso, el tratamiento debe ser encarado y manejado por especialistas, respetando el momento biológico y las características individuales.

En sintonía con las recomendaciones de la Sociedad Argentina de Nutrición, en el blog de Matilde Menéndez te recomendamos no realizar una dieta sin consulta previa con un profesional Especialista en Nutrición.

Fuente: Sociedad Argentina de Nutrición y matildemenendez.com

28 de noviembre de 2012

Un tercio de la hipertensión se debe al consumo de sal


La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad crónica caracterizada por un incremento continuo de las cifras de presión sanguínea en las arterias. Aunque no hay un umbral estricto que permita definir el límite entre el riesgo y la seguridad, de acuerdo con consensos internacionales, una presión sistólica sostenida por encima de 139 mmHg o una presión diastólica sostenida mayor de 89 mmHg, están asociadas con un aumento medible del riesgo de aterosclerosis y por lo tanto, se considera como una hipertensión clínicamente significativa.
La hipertensión arterial se asocia a tasas de morbilidad (enfermedad) y mortalidad considerablemente elevadas, por lo que se considera uno de los problemas más importantes de salud pública, especialmente en los países desarrollados, afectando a cerca de mil millones de personas a nivel mundial. La hipertensión es una enfermedad asintomática y fácil de detectar; sin embargo, cursa con complicaciones graves y letales si no se trata a tiempo. La hipertensión crónica es el factor de riesgo modificable más importante para desarrollar enfermedades cardiovasculares, así como para la enfermedad cerebrovascular y renal.
En el 90% de los casos la causa de la HTA es desconocida, por lo cual se denomina «hipertensión arterial esencial», con una fuerte influencia hereditaria. Entre el 5 y 10% de los casos existe una causa directamente responsable de la elevación de las cifras tensionales. A esta forma de hipertensión se la denomina «hipertensión arterial secundaria» que no sólo puede en ocasiones ser tratada y desaparecer para siempre sin requerir tratamiento a largo plazo, sino que además, puede ser la alerta para localizar enfermedades aún más graves, de las que la HTA es únicamente una manifestación clínica.

Cómo reducir la hipertensión
Aproximadamente un tercio de la población hipertensa se debe al consumo de sal, porque al aumentar la ingesta de sal se aumenta la presión osmótica sanguínea al retenerse agua, aumentando la presión sanguínea. Los efectos del exceso de sal dietética dependen en la ingesta de sodio y a la función renal.
Existen algunas acciones preventivas para disminuir la hipertensión:

  •  Incrementar la actividad física aeróbica.
  •  Mantener un peso normal.
  •  Reducir al mínimo el consumo de alcohol: al día no se debe consumir más de 30 ml de etanol, que equivale a 720 ml (2 latas) de cerveza; 300 ml de vino (dos copas; un vaso lleno contiene 250 ml); 60 ml de whisky (un quinto de vaso), en los varones; en las mujeres la mitad.
  •  Reducir el consumo de sodio, hacer la suplementación de potasio.
  •  Consumir una dieta rica en frutas y vegetales; lácteos bajos en grasa con reducido contenido de grasa saturada y total.
  • Privarse de todo tipo de tabaco (cigarro, pipa, habano, etc.). 
  • Controlar la glicemia (si la persona padece diabetes).
  • Reducir el consumo de sal
Fuente: matildemenendez.com

26 de noviembre de 2012

Todo sobre infecciones alimentarias


Hace un par de meses, un brote de contaminación de verduras dominó la información internacional, fue causa de varias muertes, de millonarias pérdidas económicas y, casi, de una guerra comercial entre España y Alemania, epicentro del episodio.
Lo cierto es que, aunque pocas veces toman estado público, las infecciones alimentarias no son nada infrecuentes y ocupan un considerable espacio en la literatura científica... y en las preocupaciones de las autoridades sanitarias. Uno de los que más sabe sobre este tema en el país es el doctor Alcides Troncoso, profesor de la UBA y de varias universidades extranjeras, que reunió gran parte de sus conocimientos en un exhaustivo tratado científico.
Con la idea de difundir entre la población este conocimiento que puede ayudar a prevenir cuadros lamentables, la Fundación René Baron presentó en la Asociación Médica Argentina una versión abreviada y simplificada de esa obra. Escrita en un lenguaje apto para no iniciados, el nuevo volumen de Infecciones alimentarias. Cómo prevenir las enfermedades transmitidas por alimentos pasa revista a las nueve causas más importantes de contaminación en la mesa cotidiana de los argentinos: el botulismo, el síndrome urémico hemolítico (del que el país ostenta el récord mundial de casos), la listeriosis, las hepatitis A y E, la triquinosis, la brucelosis, la toxoplasmosis y la fiebre tifoidea. También, a las infecciones de viajeros.

El libro
Conjugando datos históricos, precisiones científicas y, sobre todo, consejos que permitirán a chefs, nutricionistas, personal a cargo de comedores escolares u hogares geriátricos el manejo seguro de los alimentos, el libro también ayuda a desterrar algunos mitos populares. Por ejemplo, el que en muchos casos nos lleva a creer que todo lo "natural" y "hecho en casa" es mejor que lo industrializado. "Frecuentemente se piensa que los fiambres que uno compra al costado de la ruta son más saludables que los que están sometidos a los controles sanitarios -comenta el especialista-. O se ignora que el envasado artesanal crea las condiciones que permiten la germinación de las esporas de Clostridium botulinum, la bacteria que produce la temible toxina botulínica."
El libro es de entrega gratuita y puede solicitarse por mail o descargar del sitio de la Fundación Baron.

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar y matildemenendez.com

24 de noviembre de 2012

Menos sal en las comidas evitaría la muerte de millones de personas

La reducción del consumo de sal disminuiría el número de afectados por enfermedades cardíacas y los accidentes cardiovasculares.
Una investigación recientemente publicada asegura que un mayor control de su consumo evitaría millones de muertes anuales cada año. El principal objetivo debería ser la reducción de la cantidad de sal en los alimentos preparados.
El estudio, que aparece en el "British Medical Journal", muestra que una reducción de tres gramos de sal diarios evitaría 8.000 muertes por ictus al año y hasta 12.000 por cardiopatías coronarias en Reino Unido. En Estados Unidos, esta medida disminuiría en 66.000 los afectados por ictus, en 120.000 las muertes por cardiopatías coronarias y en 99.000 las originadas por ataques al corazón.

Cambio de hábito
Los autores del estudio creen que el cambio de los hábitos individuales no es suficiente para modificar los efectos de la sal en la salud, puesto que muchos alimentos ya se venden con un exceso de esta sustancia. Por eso, abogan por el establecimiento de una política integral que aborde este problema.
Dividen esta estrategia en cuatro fases que comenzarían con la puesta en marcha de campañas de sensibilización pública y una evaluación de las mismas. También proponen una reformulación de la estrategia alimentaria que establezca objetivos progresivos de reducción de sal en los alimentos procesados y que sirva para creación de nuevas normas que regulen el mercado. Además, consideran que este proceso debería de ir acompañado de un seguimiento que midiera la eficacia de las campañas a través de una topografía de la ingesta de sal de la población.

Objetivo de la OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido como objetivo para 2025 la reducción de la ingesta de sal en cinco gramos por persona. Los autores del estudio señalan que para el efectivo cumplimiento de esta meta es necesaria la colaboración de todos los sectores de la sociedad, aunque destaca el relevante papel que debe asumir la industria alimentaria en la reducción de las enfermedades coronarias. "La negación del problema y la demora en su solución serán costosas en términos de enfermedades evitables y de gastos", asegura los expertos.

Fuente: Fundación Eroski y matildemenendez.com

21 de noviembre de 2012

Obesidad: un trastorno caro


El análisis del exceso de peso desde una perspectiva económica justifica la inversión en prevención y una mayor atención a los sectores más desfavorecidos
La mayor preocupación relacionada con la obesidad es el sufrimiento físico y psicológico que genera en quienes padecen este trastorno, considerado ya como la nueva epidemia del siglo XXI.
Las personas con obesidad tienen una esperanza de vida más corta. Además de una mayor mortalidad, la población obesa registra una calidad de vida significativamente menor, por lo que requiere, como es de esperar entre quienes sufren una enfermedad, de la utilización de recursos sanitarios con mayor frecuencia y más intensidad que en el caso de las personas no obesas. Por ejemplo, en España, se estima que unas 28.000 muertes anuales (1 de cada 12 fallecimientos) son atribuibles al exceso de peso. Y sólo la asistencia sanitaria de la obesidad supone 30 millones de euros.

Gastos directos e indirectos de la obesidad
Las causas y consecuencias de la obesidad se han analizado desde múltiples ópticas y disciplinas. La investigación biomédica es la más comentada, pero las ciencias sociales, y entre ellas la economía aplicada, proporcionan datos útiles para justificar las inversiones en el ámbito de la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, en este caso concreto, respecto a la obesidad.
Los estudios realizados en este ámbito revelan que los gastos económicos asociados a este trastorno y a las enfermedades con las que está relacionado son muy elevados. En el análisis se deben tener en cuenta tanto los costos directos derivados de la asistencia sanitaria, como los indirectos, asociados a la pérdida de productividad, derivada de las propias enfermedades y de la discapacidad que generan.

El costo económico
En el ámbito internacional, según datos del Banco Mundial, el gasto sanitario atribuible a la obesidad varía entre el 2% y el 8%, si bien puede llegar a alcanzar más del 12% en el caso de Estados Unidos. Este es el país que más y mejor ha estudiado las implicaciones económicas asociadas a los gastos sanitarios derivados del gran número de habitantes con obesidad. En España, según una investigación de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), incluida en el libro blanco "Costos sociales y económicos de la obesidad y sus patologías asociadas", el exceso de peso y sus consecuencias significaban en datos extrapolados a 2002 un 7% del gasto sanitario, lo que supone 2.500 millones de euros anuales.

Fuente: Fundación Eroski y matildemenendez.com

18 de noviembre de 2012

La obesidad mata antes de tiempo


Según el estudio que publica 'British Medical Journal' (BMJ) aquellas mujeres que nunca han tenido entre sus manos un cigarrillo, pero sufren problemas de peso y pertenecen a grupos sociales de ingresos bajos son propensas a desarrollar enfermedades cardiovasculares e, incluso, también a morir prematuramente.

Se sabe que el cigarrillo es el responsable directo o indirecto de varias enfermedades que pueden ir desde la bronquitis crónica hasta el cáncer de pulmón, siendo la principal causa evitable de muertes en todo el mundo. Así, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), si siguen los actuales niveles de consumo, el tabaco mataría a ocho millones de personas en 2030. Pero ¿qué pasa con aquellas personas que no fuman?
Según el estudio que publica 'British Medical Journal' (BMJ) aquellas mujeres que nunca han tenido entre sus manos un cigarrillo, pero sufren problemas de peso y pertenecen a grupos sociales de ingresos bajos son propensas a desarrollar enfermedades cardiovasculares e, incluso, también a morir prematuramente.
"Aunque el tabaquismo es claramente responsable de unas tasas de mortalidad muy altas, la obesidad también es un factor importante que contribuye a la mortalidad prematura", explica el doctor Laurence Gruer, director del estudio y miembro del NHS Health Scotland.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores siguieron durante 28 años los casos de 3.600 mujeres escocesas que nunca habían fumado. Todas ellas tenían entre 45 a 64 años, por lo que muchas fallecieron durante el proceso de estudio. La mitad de las que murieron (916 mujeres, lo que representa el 51%) lo hicieron por enfermedades cardiovasculares y de circulación, mientras que un 21% perecieron por distintos tipos de cáncer.
Los resultados mostraban que las mujeres de clases sociales bajas eran más propensas a tener graves problemas de sobrepeso y se encontraban entre el primer grupo de muertes, mientras que fallecían menos por cáncer.

Una amenaza oculta
"Todo esto sugiere que las altas tasas de fumadores de hace 30 años, más los problemas que el tabaquismo acarrea, han ocultado probablemente la verdadera magnitud de la obesidad en estas mujeres; pero también se observa que la disminución de las tasas de tabaquismo en las últimas décadas puede haber contribuido al aumento del sobrepeso", comentan los autores.
"Hay que ser conscientes de que la obesidad es la primera causa evitable de muerte tras el tabaco", asegura a la página web de El Mundo, el doctor Miguel Ángel Rubio, coordinador de la Unidad de Obesidad del Hospital Clínico de Madrid, "por lo que los resultados de este estudio era algo que desde hace unos años ya se sospechaba", añade.
Aunque la investigación sólo se centra en mujeres adultas, el doctor Rubio asegura que estos datos son también importantes para el resto de la población: "Al estudiar a mujeres con una edad alrededor de los 50 años, es normal que hayan encontrado más problemas de sobrepeso, porque está estudiado que tras la menopausia éste es un problema común", comenta el doctor Rubio. "Así, si nos fijamos en España, del 15% de obesos que hay en total, en la franja de 55 a 64 años, el 21% son hombres y el 34% son mujeres con este problema".

Enfermedades asociadas
"Pero independientemente de esto, esta investigación arroja unas conclusiones bastante obvias ya que en muchas ocasiones la obesidad se relaciona con hábitos inadecuados y falta de actividad física y esto conlleva a enfermedades como la diabetes o la hipertensión, factores claves para desarrollar enfermedades cardiovasculares", afirma el doctor Rubio.
"Por otra parte, las clases sociales con menos recursos muchas veces están peor informadas y a la hora de alimentarse, si tienen poco nivel adquisitivo, compran alimentos más baratos, que suelen estar cargados de grasa, en vez de pescado o verduras. De ahí que en incluso en España, y de una forma genérica la zona sur de la península y Galicia sean zonas con personas más obesas que en el centro del país", explica este especialista.
Sin embargo, el profesor Johan Mackenbach, del Centro Médico Erasmus de Rotterdam señala en una editorial que acompaña al estudio que "estos datos no han de hacer olvidar que el tabaquismo sigue siendo el factor de riesgo más fuerte, puesto que a pesar de estos resultados sigue siendo más mortal que la propia obesidad".
Una afirmación que no olvidan los especialistas, aunque también señalan a este tipo de estudios como suficientemente interesantes como para que la sanidad se fije en ellos: "Ha sido y sigue siendo necesario que se informe y se comprenda los problemas que causa el tabaco, pero tampoco está de más que se trate la obesidad, también después de dejar de fumar, puesto que por ejemplo en España no hay ningún tratamiento contra ella que lo financie el sistema público", argumenta el doctor Rubio.

Fuente: Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios y matildemenendez.com

16 de noviembre de 2012

Obesidad: ¿vivimos en un entorno obesogénico?


La obesidad es una enfermedad multifactorial que afecta, sobre todo, a personas con una predisposición genética y sobre la que actúan determinados factores ambientales y culturales que favorecen su desarrollo. De acuerdo con esta premisa, se considera que puede llegar a ser obesa la persona con una determinada carga genética desfavorable para esta enfermedad y que viva en un ambiente donde predomina el exceso calórico y el sedentarismo. Nuestro entorno, ¿es obesogénico?
El exceso de energía es algo habitual en nuestro medio. Cuando se investiga la relación entre la disponibilidad alimentaria y la ingesta dietética, se evidencia el ambiente obesogénico. Los estudios indican que la presencia y proximidad de puntos de venta de frutas y hortalizas se asocia con un una población con menor Índice de Masa Corporal (IMC). También se detecta que una mayor densidad de locales de comida rápida guarda relación con una población más afectada por el exceso de peso.

Muchos elementos ambientales por controlar
Numerosos factores ambientales favorecen entornos propicios para adoptar hábitos que no son saludables.
Historia y tradición, influencia familiar, nacionalidad, religión y moral, factores psicológicos, el costo de los alimentos y los ingresos son algunos de los factores que determinan las elecciones alimentarias y, al final, la ingesta calórica y nutricional. Sin embargo, hay muchos más elementos ambientales relacionados con el comportamiento alimentario y la actividad física que tienen influencia y que, con más o menos facilidad, pueden modificarse.
Los diseños urbanísticos (transporte público, transporte privado, bicisenda, rutas para pasear o parques), los arquitectónicos (ascensores, escaleras, controles remotos, etc.) o la legislación (publicidad de los alimentos superfluos, tasas a los alimentos azucarados o seguridad pública) son aspectos que están en manos de las administraciones y que pueden favorecer entornos propicios a la adopción de hábitos saludables o, por el contrario, a construir ambientes obesogénicos.

Regulación de la publicidad obesogénica
Los niños y adultos vemos a diarios numerosos anuncios publicitarios al día. Muchos de ellos son de alimentos y, la mayoría, de productos ricos en azúcar, sal y grasas saturadas. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS), consciente de que existe cierta evidencia científica acerca de cómo la publicidad afecta a las preferencias alimentarias, las demandas de compra de productos y, al final, el comportamiento alimentario, insta a los Estados miembros a desarrollar estrategias conjuntas con la industria para restringir la cantidad de anuncios y controlar el contenido de la publicidad alimentaria dirigida a menores.
En otros países se ha conseguido mejorar de forma notable la calidad de la publicidad de alimentos destinada al público infantil y reducir el número de reclamos por infracciones en estos anuncios.
Así, con menos anuncios y con mayor conciencia de la importancia de llevar una vida sana, podemos mejorar nuestro entorno para alimentarnos mejor.

Fuente: Fundación Eroski y matildemenendez.com

3 de noviembre de 2012

Los diez alimentos más eficaces para bajar el colesterol

Avena, cebada y otros granos integrales, legumbres, berenjena o frutos secos son algunos de los alimentos considerados "anticolesterol".
El colesterol en exceso, definido como hipercolesterolemia, es conocido por su problemática para la salud coronaria y por considerarse un factor de riesgo de infarto, entre otros episodios vasculares. Los mensajes para la prevención de este trastorno se dirigen más a difundir los alimentos contraindicados, cuyo consumo regular aumenta los niveles plasmáticos de colesterol. El mensaje positivo necesario es promocionar los alimentos aliados, que por su composición química y en función de un consumo ordinario y en una cantidad específica ayudan a controlarlo.
Una lista elaborada por la Harvard Medical School incluye los diez alimentos considerados como los más eficaces para ayudar a bajar el colesterol. Forman parte de ella desde las nueces y el pescado azul a otros alimentos menos reconocidos como la berenjena, la avena y algunas frutas. Por su parte, la Fundación Española del Corazón contribuye en el ámbito formativo e informativo con la publicación online de dos semanas de menús adecuados para quienes tienen hipercolesterolemia. En las distintas comidas de cada día deberían estar presentes los alimentos "aliados", combinados con el resto de los que conforman la dieta.

Los diez alimentos "anticolesterol"
Avena, cebada y otros granos integrales, las legumbres y la berenjena, los frutos secos, los aceites vegetales (se podría destacar el aceite de oliva), frutas como manzanas, uvas, frutillas y cítricos, la soja, el pescado graso y, en caso preciso, los alimentos enriquecidos con esteroles y estanoles y los suplementos de fibra se incluyen en la lista de los alimentos "anticolesterol".
El mayor interés para el consumidor es conocer los componentes de los alimentos y los modos por los que estos son capaces de reducir el colesterol plasmático y, al mismo tiempo, aprender maneras de consumirlos, con el fin de integrarlos de forma habitual en los menús diarios.

La avena
Aúna en su composición un conjunto de sustancias cuyo efecto ha demostrado la reducción de las tasas de colesterol plasmático: grasas insaturadas (no mucha cantidad, pero sí de buena calidad, como el ácido graso esencial linoleico), avenasterol, fibra y lecitina. El avenasterol es un fitosterol con capacidad de disminuir la absorción de colesterol en el intestino, al igual que la lecitina.
Ideas para consumir avena: la forma tradicional de comer avena es en copos, mezclada con frutas, leche o yogur. Los copos de avena sirven también para espesar cremas y purés y para dar sabor y consistencia a una sopa de verduras.

La cebada
La cebada comparte con la avena su riqueza en un tipo de fibra soluble, los betaglucanos, que han demostrado ser eficaces en la reducción del colesterol-LDL, el perjudicial. Los efectos hipocolesterolemiantes del consumo de avena o cebada como alimento han sido poco evaluados; sí está más estudiado el efecto de los concentrados de betaglucano. Nuevas investigaciones se centran en el tocotrienol, una forma de vitamina E con potente efecto antioxidante, localizado en las cáscaras de los granos de cebada, avena y arroz, en este último cereal integral, es más abundante. Los ensayos clínicos con sendos compuestos se han realizado en forma de complemento dietético, no como alimento, si bien los consumidores habituales de arroz integral, de avena y de pan integral o de salvado, se beneficiarán de estos efectos.
Ideas de platos con cebada: a la cebada en grano se le puede dar el mismo tratamiento culinario que al arroz, aunque le cuesta más cocerse. Algunas propuestas para probar este saludable cereal son un guiso de verduras salteadas con cebada, en ensalada con arroz y calabaza, o en sopa con lentejas.

Las legumbres
Algunos fitoquímicos de las leguminosas están implicados de forma directa en la reducción del colesterol sérico y en la prevención de la formación de la capa de ateroma que degenera en enfermedades cardiovasculares. Las lectinas favorecen el transporte de colesterol sanguíneo y su metabolismo y reducen así el riesgo de acumulación en las paredes de las arterias. Las saponinas disminuyen la absorción de colesterol en el tracto digestivo, por lo que su aportación también es beneficiosa. Además, las legumbres tienen fibra e isoflavonas con efectos positivos demostrados en las dislipemias.
Ideas para consumir legumbres: en ensalada, en sopas, cremas, en forma de paté vegetal como el humus elaborado con garbanzos, guarnición de carnes o pescados.

La berenjena y frutas como manzanas, uvas, frutillas y cítricos
El efecto hipocolesterolemiante de estos vegetales se debe en parte a su aporte de fibra, un compuesto que limita y retrasa la absorción intestinal del colesterol, al favorecer la mezcla con los ácidos biliares y que el conjunto se elimine por las heces.

Los frutos secos, en particular las nueces
Las nueces suponen un aporte interesante de ácido alfa-linolénico, que el organismo transforma en ácidos grasos omega-3 y contiene también fitosteroles, ambos reconocidos por su papel en la reducción del colesterol.
Ideas para consumir frutos secos a diario: además de comer un puñado de nueces a diario (4-6 unidades), hay otras formas ricas de incorporar y alternar los frutos secos a la dieta: añadirlos a las ensaladas, a platos de arroz, pasta y cuscús, probar las cremas de untar de frutos secos (avellana, semillas de sésamo), preparar dulces y postres que los lleven (galletitas, compotas).

Los aceites vegetales, entre los que destaca el aceite de oliva
Este último es rico en ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico), vitamina E y fitosteroles, todos ellos compuestos cardioprotectores.
Idea sana: disponer en la despensa siempre de una botella de aceite de oliva virgen extra, el tipo de aceite de mayor calidad nutricional, y emplear un poco cada día para condimentar las ensaladas y las verduras, acompañar al pan tostado del desayuno, etc.

La soja
El consumo habitual de soja como leguminosa (o como aceite) aporta una cantidad significativa de grasa de alta calidad nutricional -ácido linoléico y oleico-, lecitina e isoflavonas con repercusiones beneficiosas para el organismo por su eficacia reductora del colesterol sérico. Las isoflavonas, en especial la genisteína, una de las más abundantes en la soja, han demostrado ejercer una acción inhibitoria de la agregación plaquetaria y una actividad antioxidante sobre las lipoproteínas de alta densidad (LDL), lo que ayuda en la disminución del colesterol plasmático.
Ideas para consumirla: la soja en grano se puede preparar hervida o en guiso, como cualquier legumbre. A partir de ella se obtienen multitud de derivados como los brotes germinados de soja, la bebida de soja, el tofu, la salsa de soja, el miso o pasta fermentada, elaborada con las semillas de soja y que da sabor y cuerpo a sopas o cremas.

El pescado graso
Los pescados azules tienen de media unos diez gramos de grasa rica en ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3, como el DHA (docosahexaenoico) y el EPA (eicosahexaenoico), reconocidos por su capacidad para disminuir los triglicéridos plasmáticos, aumentar la vasodilatación arterial, reducir el riesgo de trombosis y la tensión arterial. Todos estos efectos se postulan como protectores de las enfermedades cardiovasculares. No obstante, su efecto sobre los niveles de LDL-colesterol y HDL-colesterol depende del tipo de paciente y de sus niveles iniciales de colesterol.
Ideas para ingerir omega-3: los expertos nutricionistas aconsejan un consumo de pescado azul fresco de dos a tres veces por semana, de 140 gramos por ración por persona y día. Es obligada la presencia en los menús semanales de pescados azules como las sardinas, boquerones o anchoas, atún o salmón.

Fuente: Fundación Eroski y matildemenendez.com

31 de octubre de 2012

Crece la alergia a los alimentos

"Que tu alimento sea tu medicamento." Esta sentencia que Hipócrates formuló hace casi 2500 años ya es parte de la cultura popular. Tal vez, por eso sorprende que, según estudios internacionales, entre el 5 y el 8% de la población sufra de alergia a ciertos alimentos que pueden provocarle desde cólicos o urticaria hasta una reacción potencialmente mortal, conocida como anafilaxia.
Es más: numerosos trabajos científicos sugieren que la prevalencia de la alergia a los alimentos está aumentando.
Un estudio de 2008 del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Estados Unidos calcula que, entre los menores de 18 años, esa condición creció un 18% entre 1997 y 2007. Otro, publicado el mismo año en el Journal of Allergy and Clinical Inmunology, indica que en Australia las admisiones hospitalarias por anafilaxia a los alimentos aumentaron un 350% en la década anterior. Esto es en el hemisferio norte, pero la situación podría ser similar al sur del Ecuador, según afirma el doctor Mário Vieira, que coordina la Unidad de Gastroenterología Pediátrica del hospital Pequeño Príncipe, de Curitiba, que el jueves y viernes pasados presidió en esta cuiudad una reunión internacional de especialistas, promovida por una empresa productora de alimentos.
Las alergias alimentarias se presentan con mayor frecuencia entre los chicos. "En Brasil, mostramos en un estudio que cerca del 5% tiene alergia a la proteína de la leche -dice Vieira-. No sabemos exactamente por qué está creciendo su incidencia, pero creemos que es por dos razones: porque hay un verdadero incremento o porque la percepción de la población y de los médicos se hace mayor."
El doctor Gustavo Marino, jefe de Alergia e Inmunología del Hospital Universitario Austral, que este año representará a la Argentina como primer país latinoamericano en la Alianza Internacional contra la Alergia Alimentaria y la Anafilaxia, destaca que es un trastorno muy subdiagnosticado.
“En el hospital, tenemos una estadística que actualmente asciende a 3200 pacientes -precisa-. Algunos tienen reacciones muy graves y llegan a terapia intensiva. A tal punto esto es frecuente que hacemos un congreso anual para que ellos se capaciten en cuestiones tan variadas como leer la etiqueta de un producto o actuar ante una reacción grave”.
Según Marino, los síntomas de este trastorno pueden dividirse entre tempranos, a los 20 minutos de haber ingerido cierto alimento, y tardíos, que se presentan alrededor de dos horas más tarde. Las manifestaciones incluyen desde rinitis o asma, a problemas en la piel, cólicos, diarrea, vómitos o distensión abdominal, entre otros. "La anafilaxia, mal llamada edema de glotis, incluye todo esto al mismo tiempo: prurito, falta de aire, arritmia cardíaca, lipotimia...", explica.
Con respecto a la Argentina, agrega: "La leche de vaca está al tope del ranking de alergenos alimentarios, seguida de la soja, que aporta el 69% de las proteínas que se consumen en el mundo, muchas veces integrando otros alimentos procesados. Las siguen el trigo, el huevo y el maíz". En los Estados Unidos, el primer lugar del podio es para el maní. Un caso singular es la alergia al látex: hay alimentos que comparten con él algunos componentes, por lo que es probable que una persona con alergia al látex tenga una reacción después de comer kiwi, banana, palta o manzana.

Cuidado con los bebés
La alergia a la proteína de la leche es un problema de cuidado en lactantes que por alguna razón no son amamantados.
"Hay niños que tienen reacciones en minutos -explica Vieira-, y en otros pueden presentarse manifestaciones después de días o semanas. Los síntomas no siempre son fácilmente reconocibles, pero incluyen cólicos, reflujo intenso, eczema o urticaria, sangre en las deposiciones o broncoespasmo."
"Es muy importante hacer un diagnóstico correcto -agrega el doctor Christian Boggio Marzet, profesor de gastroenterología pediátrica de la Facultad de Medicina de la UBA, y jefe de la Sección de Gastroenterología y Nutrición del hospital Pirovano-. Se emplea lo que llamamos una prueba de supresión y provocación. Se quita la fórmula sospechosa de provocar problemas, se observa si el chico mejora y después se reintroduce para ver si los síntomas vuelven a aparecer. En ese proceso, uno utiliza algún tipo de preparado que no contenga proteína de la leche y que sea nutricionalmente adecuado."
En los más pequeños, cuanto más tardíamente se interviene, mayor impacto tiene el cuadro: "Estos chicos tienen una curva de crecimiento aplanada [crecen menos]", dice Boggio Marzet. Y agrega Vieira: "En nuestros estudios, el 25% de los pacientes con alergia a la proteína de vaca tienen baja ganancia de peso, pero una vez que comienza el tratamiento hay una recuperación". Ambos especialistas subrayan que las deficiencias nutricionales durante el primer año repercuten tanto en el rendimiento escolar como en la esfera conductual y en otros aspectos de su vida.
Según el doctor Edgardo Smecuol, de la Sección Intestino Delgado del hospital Udaondo, es importante no confundir la alergia a la leche con la intolerancia a la lactosa por falta de una enzima, la lactasa, que la degrada.
"En los adultos, el diagnóstico exige perspicacia del médico y se hace por exclusión", afirma.
Las alergias alimentarias también pueden confundirse con colon irritable (alternancia entre diarrea y constipación).
"Se lo reconoce por descarte -dice Marino-; entonces, muchas veces se pasa por alto un cuadro alérgico." El paciente no sólo debe tener síntomas gastrointestinales, sino también respiratorios o dermatológicos.
"La alergia es sistémica -dice-. Afecta a varios órganos y guarda cierta cronología con el alimento. Muchas madres nos cuentan que sus hijos no querían ir al colegio y después descubrimos que al tomar el vaso de leche les duele la panza."

Por ahora, teorías
La pregunta del millón es por qué aumentan. Hay teorías, pero ninguna probada. "La higiene podría tener un papel importante en estos fenómenos -dice el doctor Julio Bai, jefe del Departamento de Medicina Interna del hospital Udaondo-. Por la desaparición de parásitos y otros microorganismos, el sistema inmunológico podría reaccionar en forma desmedida."
Por ejemplo, continuó, "un estudio sueco realizado en dos poblaciones genéticamente similares a ambos lados de su frontera con Rusia mostró mayor prevalencia de enfermedad celíaca en la de mayor nivel socioeconómico. Con respecto al trigo, algunos piensan que el problema tiene que ver con la elaboración transgénica que puede haber aumentado alguna proteína destinada a proteger de las infecciones al cereal en concentraciones mayores dentro del gluten."
Por ahora, los especialistas recomiendan estar atentos y, ante la duda, consultar.

El ranking argentino

1.- La leche de vaca
La alergia a la proteína de la leche es preocupante en los bebes. Los síntomas incluyen cólicos, eczema o urticaria.
2.- La soja
Es un alimento que aporta el 69% de las proteínas que se consumen en el mundo. Muchas veces, forma parte de otros alimentos procesados.
3.- El trigo
Contiene una proteína, el gluten, que causa síntomas similares a los de la celiaquía, como cólicos y distensión abdominal, en personas sensibles.
4.- El huevo
La alergia a este alimento es la segunda en importancia entre los chicos. Afecta a entre 1,5 y el 3,2% de ellos, y suele curarse antes de los 16 años.
5.- El maíz
No es el que más casos produce, sino el característico de la Argentina, así como la alergia al maní en los EE.UU.

Fuente: lanacio[dot]com[dot]ar y matildemenendez.com

28 de octubre de 2012

Lactancia materna: un alimento fundamental

Muchas veces hemos hablado de la importancia de una buena alimentación y del cuidado de los nutrientes que ingerimos para prevenir enfermedades y tener una vida saludable. Sin embargo, es importante recordar que este hábito de prevención se remonta al primer omento de nuestras vidas y comienza con un alimento muy “natural”: la leche materna. Por eso, a pocos días de la semana mundial de la lactancia materna (del 1° al 7 de agosto) queremos recordar la importancia de la lactancia en la vida de una persona.

La lactancia es la alimentación con leche de madre. La OMS y el UNICEF señalan asimismo que "es una forma inigualable de facilitar el alimento ideal para el crecimiento y desarrollo correcto de los niños".

La OMS (Organización Mundial de la Salud) y el UNICEF (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia) recomiendan como imprescindible la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses del recién nacido. También recomiendan seguir amamantando a partir de los seis meses, al mismo tiempo que se va ofreciendo al bebé otros alimentos complementarios, hasta un mínimo de dos años. La Academia Americana de Pediatría recomienda mantener la lactancia al menos durante el primer año. El Comité de lactancia de la Asociación española de pediatría coincide en sus recomendaciones con OMS y UNICEF.

Según la OMS y el UNICEF, a partir de los dos primeros años la lactancia materna debería mantenerse hasta que el niño o la madre decidan, sin que exista ningún límite de tiempo. No se sabe cuál es la duración "normal" de la lactancia materna en la especie humana.

En nuestra cultura se tiende a considerar la lactancia materna como algo propio únicamente de bebés de pocas semanas o meses. Sin embargo, también se han descrito casos en los que se ha mantenido la lactancia durante varios años. Los estudios antropológicos publicados concluyen que la franja natural de lactancia en bebés humanos se encuentra situada entre los dos años y medio y los siete.


Beneficios de la lactancia materna
Los beneficios para la salud de la madre o el bebé, así como sus beneficios en el ámbito familiar, económico o social, se usan a menudo como argumento para la promoción de la lactancia materna. La mayoría son de dominio público, pero se puede encontrar fácilmente información más extensa en numerosas publicaciones asesoradas por profesionales así como en informes científicos y políticos.

Con todo, organizaciones y organismos como la Comisión Europea (Dirección General de Salud Pública y Evaluación de Riesgos), el Instituto de Salud Infantil IRCCS Burlo Garofolo (Trieste, Italia), la Unidad de Investigación para Servicios Sanitarios y Salud Internacional (Centro colaborador de la OMS para la Salud Maternoinfantil) y el Karolinska Institutet (Departamento de Ciencias Biológicas de la Unidad Novumbe Nutrición Preventiva, Huddinge, Suecia) alertan sobre la conveniencia de basar la información sobre lactancia materna en la difusión de sus beneficios, por entender que:
  • La lactancia materna es la forma natural y propia de la especie humana para la alimentación de lactantes y niños pequeños, lo cual no es preciso demostrar con pruebas científicas.
  • La lactancia materna exclusiva es el modelo que sirve de referencia para valorar los métodos alternativos de alimentación en relación con el crecimiento, la salud, el desarrollo y el resto de efectos a corto y largo plazo. Por lo tanto corresponde a aquellos que proponen estas alternativas la obligación de aportar pruebas científicas que demuestren su superioridad o igualdad respecto a la lactancia materna.


Fármacos durante la lactacia
El uso de medicamentos durante la lactancia produce mucho recelo tanto en madres como en profesionales. Con frecuencia las madres destetan para tomar un medicamento perfectamente compatible con la lactancia, o bien han seguido lactando y han evitado tomar un medicamento que realmente necesitaban. Casi todos los fármacos pasan a la leche; la cuestión es si pasan en cantidad suficiente para producir efectos secundarios graves, en tal caso puede buscarse un fármaco alternativo.

Sólo cuando la madre necesita un tratamiento, cuando no existe alternativa, y cuando los efectos secundarios esperables son más frecuentes y más graves que los efectos secundarios de suspender la lactancia, estaría justificado el destete.

El verdadero problema de la medicación durante la lactancia es la dificultad de encontrar información fiable, para saber con rapidez los fármacos compatibles y los que no lo son. La Academia Americana de pediatría publica regularmente una revisión. El texto HALE se actualiza casi cada año y está considerado el manual más completo sobre este tema. La Asociación Española de Pediatría recomienda que se consulte la Guía del Hospital Marina Alta de Dénia (Alicante, España). También existen bases de datos como la de LactMed o se puede acudir directamente a la fuente y consultar PubMed (MEDLINE). La OMS y el UNICEF también han publicado una guía referida a los fármacos de acceso libre en internet. Ante cualquier consulta específica, lo mejor es consultar con el médico y/u obstetra para saber las diferentes opciones.

Fuente: matildemenendez.com

25 de octubre de 2012

Fiesta de cumpleaños para niños celíacos

Adaptar las recetas típicas de los cumpleaños infantiles con alimentos sin gluten es una oportunidad para promover el conocimiento de la celiaquía.
Facturas y torta de cumpleaños, galletitas saladas y rellenas de chocolate, sándwiches variados (de jamón, embutidos o crema de cacao), aperitivos salados como papas fritas, chizitos y palitos componen un menú típico de una fiesta de cumpleaños infantil. La mayoría son alimentos que, por su contenido en gluten (harinas), están contraindicados para los niños celíacos.
Aunque la celiaquía es una intolerancia alimentaria, una condición distinta a una alergia, también los niños celíacos, como quienes tienen alergia a algún alimento, se ven en la necesidad y la obligación de hacer grandes esfuerzos por mantenerse alejados de los alimentos potencialmente peligrosos. Pero preparar una fiesta de cumpleaños con recetas típicas adaptadas con alimentos sin gluten puede ser un buen comienzo.
"Uno de cada cinco niños alérgicos nunca va a un cumpleaños o a un picnic con sus amigos, mientras que uno de cada cuatro se ve forzado a traer consigo su propia comida", asegura Antonella Muraro, experta alergóloga, que propone "tratar al niño celíaco como un niño normal y no aislarlo del resto" y aprovechar los encuentros para promover el conocimiento de la enfermedad entre amistades y familiares.

Alimentación especial
El 23% de los niños con alergias pierden curiosidad por probar nuevas comidas y variar sus dietas, según un estudio presentado en el encuentro EAACI 2011 (European Academy of Allergy and Clinical Inmunology) presidido por la profesora Muraro. Por eso, los acontecimientos extraordinarios como los cumpleaños, se convierten en una oportunidad para acercar la alimentación especial (sin gluten ni alérgenos) a amistades y familiares.
Con acciones sencillas, como lavarse las manos y limpiar la mesa y los utensilios que han estado en contacto con alimentos prohibidos para celíacos, se evita el riesgo de contaminación. Al mismo tiempo, todos los invitados pueden tomar nota de las nuevas recetas y aprender trucos para elaborar platos aptos para personas con alergias o intolerancias alimentarias.

Recetas sencillas para celíacos
  • Pochoclo de aperitivo. También aperitivos de maíz tostado o frito y arroz inflado, frutos secos y frutas disecadas, son distintos tipos de snacks dulces y salados que gustan a los niños y que son seguros en caso de celiaquía. La elaboración casera de pochoclo garantiza que la receta está libre de gluten. Si se eligen los productos industriales, debe revisarse con minuciosidad la lista de ingredientes para garantizar que no lleven harinas o aditivos prohibidos.
  • Tortilla de papa como entrada: con o sin cebolla, con morrones o de tres pisos. Con la tortilla de papa tradicional, no hay duda de la seguridad de los ingredientes. La clave es escoger los libres de gluten.
  • Pizzetas de atún y queso sin gluten. Tanto el atún como la salsa de tomate natural o el queso (emmental o muzarella) son alimentos cuya elaboración original no precisa aditivos problemáticos, si bien cabe leer la lista de ingredientes para no llevarse sorpresas, sustos o imprevistos. El ingrediente más especial será la masa, que se elaborará con harina de maíz (panqueques o quesadillas, por ejemplo) en lugar de con harina de trigo.
  • Tacos, panqueques o quesadillas sin gluten. Los panqueques, tacos o quesadillas sirven de igual modo de base para elaborar originales "bocadillos" sin gluten. El relleno será la parte original de las recetas y una oportunidad para ofrecer a los niños alimentos sabrosos y nutritivos, con menos grasa saturada y menos calorías, no siempre embutido.
  • Aperitivos con fruta. Este alimento es seguro en un menú sin gluten y una garantía de vitaminas, agua y fibra, que aligera el menú infantil festivo cargado de calorías. La originalidad en la presentación y la elaboración es la clave para llamar la atención de los más pequeños. Algunos bocados refrescantes son los jugos naturales, los granizados y sorbetes de frutas son una buena y sana elección.

La torta de cumpleaños
Si la torta tiene base de bizcochuelo, hace falta saber que una taza de harina de trigo se puede reemplazar por su equivalente de harina de maíz (una taza rasa si es harina de maíz fina o 3/4 de taza si es harina gruesa) o por 7/8 de harina de arroz (14 cucharadas soperas). Como relleno de la torta de cumpleaños o como elemento decorativo, las frutas de la estación son una acertada elección. Los niños disfrutarán de los frutos secos garrapiñados, como las almendras, o de delicias para saborear, como las trufas de chocolate recubiertas de avellana.

Un menú sano, rico y fácil sin gluten, es posible.

Fuente: fundación Eroski y matildemenendez.com

22 de octubre de 2012

Ser celíaco

La celiaquía es la intolerancia permanente al gluten, conjunto de proteínas presentes en el trigo, avena, cebada y centeno (TACC es la sigla con la que se los conoce) y productos derivados de estos cuatro cereales.
Pueden ser celíacos tanto niños como adultos. Actualmente, la incidencia es mayor en mujeres, que en varones.
La Celiaquía se presenta en personas que tienen predisposición genética a padecerla. Se sabe que aparece con más frecuencia entre miembros de la misma familia.
Se estima que en Argentina 1 de cada 100 habitantes puede ser celíaco.

TACC
Las proteínas se clasifican en dos grupos, prolaminas y gluteninas. Las prolaminas reciben distintos nombres según el cereal de origen:
Trigo = gliadina
Avena = avenina
Cebada = hordeína
Centeno = secalina

El gluten de los cereales mencionados es la forma más conocida de presentación de las prolaminas tóxicas para los celíacos. La gliadina constituye el mayor problema, es la más utilizada en la industria alimenticia.
La avena pareciera no producir daño pero, en su proceso de industrialización, puede encontrarse contaminada granos de trigo, cebada o centeno.
Esta intolerancia produce una lesión característica de la mucosa intestinal provocando una atrofia de las vellosidades del intestino delgado, lo que altera o disminuye la absorción de los nutrientes de los alimentos (proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas). Es este fenómeno el que produce el clásico cuadro de mala absorción.
La característica principal que define a esta atrofia vellositaria es que, la mucosa intestinal se normaliza cuando se inicia la dieta sin TACC.
También se presenta asociada a enfermedades autoinmunes y genéticas y se puede descubrir en pacientes asintomáticos.

“Alergia” al gluten
Se dice que la celiaquía es una condición autoinmune, es decir, que el sistema de defensa de los celíacos reconocería como "extraño" o no perteneciente al organismo, al gluten, y produciría anticuerpos o "defensas" contra el mismo. Estos anticuerpos provocarían la lesión del intestino con destrucción o atrofia de su mucosa (capa interior del intestino), produciéndose una alteración en la absorción de los alimentos.
Los síntomas de la celiaquía se presentan de manera un poco distinta si se trata de niños, adolescente o adultos.
  • en niños: suele presentarse diarrea crónica, vómitos, distensión abdominal, falta de masa muscular, pérdida de peso, retraso del crecimiento, escasa estatura, descalcificación, inapetencia y mal carácter.
  • en adolescentes: dolor abdominal, falta de ánimo, rechazo a la actividad deportiva y retraso en el ciclo menstrual.
  • en adultos: descalcificación, diarreas, fracturas espontáneas, desnutrición, abortos espontáneos o impotencia. El único tratamiento para esta enfermedad es una dieta estricta y de por vida "Sin T.A.C.C." (Sin trigo, avena, cebada, centeno), por ello la necesidad del análisis y certificación de los productos rotulados como tales con métodos de muy alta eficiencia y confiabilidad.


La dieta sin gluten
Una vez diagnosticada la intolerancia celíaca, el único tratamiento existente consiste en mantener una dieta estricta sin gluten y de por vida.
La dieta no puede curar la enfermedad pero la controla. De modo que, con ella, se consigue la completa normalización clínica del sujeto que la padece y evita las posibles complicaciones a corto, medio o largo plazo.
No debe iniciarse una dieta sin gluten sin haber realizado previamente una biopsia intestinal que lo justifique, por la alteración de la mucosa. La prescripción de esta dieta, sólo porque hay sospecha de intolerancia a esta proteína o por el resultado de los anticuerpos específicos elevados, sin haber realizado una biopsia intestinal que lo confirme, es un error que se comete con frecuencia y lo único que se consigue es retrasar o enmascarar el diagnóstico de una posible intolerancia celíaca.
La dieta debe seguirse durante toda la vida. Está demostrado que el consumo continuo de pequeñas cantidades de gluten, puede dañar severamente las vellosidades intestinales o provocar otras alteraciones y/o trastornos importantes nada deseables, incluso en ausencia de síntomas. La dieta sin gluten permite la recuperación vellositaria, así como la desaparición de los síntomas.
La dieta sin gluten debe basarse, fundamentalmente, en alimentos naturales y frescos que no contienen gluten: leche, carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, legumbres y los cereales que no tienen gluten: maíz, arroz, mijo y sorgo, combinándolos entre sí de forma variada y equilibrada.
Se eliminará de la dieta cualquier producto que lleve como ingrediente trigo, cebada, centeno, triticale (híbrido de trigo y centeno) o avena.
Como norma general, deben eliminarse de la dieta los productos a granel, elaborados artesanalmente o los que no estén etiquetados, donde no se pueda comprobar el listado de ingredientes.
Los celíacos tienen muy restringida la elección de alimentos en su dieta habitual debido al uso frecuente de la harina de trigo, almidones y del propio gluten, en la elaboración de productos de consumo general.
Algunos productos etiquetados «sin gluten» o «aptos para dietas sin gluten» o que llevan el símbolo internacional «sin gluten» (espiga barrada), a menudo contienen trazas de gluten y en ocasiones sobrepasan todos los límites establecidos. La ingesta continuada de este tipo de productos puede resultar perjudicial para el celíaco porque, pues como ya se ha señalado, el hecho de tomar gluten y no manifestar síntomas no quiere decir que sea tolerado. Por esta misma razón, aun conteniendo el producto esa marca, no se debe consumir si no está nombrado en las listas de las Asociaciones de Celíacos.
Se ha de tener precaución con la manipulación de los alimentos con el fin de evitar la contaminación de los mismos. Se evitará freír alimentos sin gluten en aceites donde previamente se hayan freídos productos con gluten. En aquellas casas en las que hay un celíaco, se recomienda eliminar las harinas y el pan rallado de trigo y utilizar en su lugar harinas y pan rallado sin gluten o copos de puré de patata para rebozar, empanar o espesar salsas. De esta forma, casi todos los alimentos que se preparen los puede tomar toda la familia, incluido el celíaco. Se debe tener precaución con las harinas de maíz, arroz, etc. de venta en panaderías o supermercados sin certifcar la ausencia de gluten. Pueden estar contaminadas si su molienda se ha realizado en molinos donde también se muelen otros cereales que contienen gluten.
Los excipientes de algunos medicamentos contienen gluten. En España los laboratorios tienen la obligación de indicar su contenido en el prospecto y de realizar una advertencia.
Los alimentos importados pueden llevar a la confusión. Un mismo fabricante puede emplear, según las distintas normativas de los países, distintos ingredientes para un producto que se comercializa bajo la misma marca comercial.
Finalmente, y como norma general, si se sospecha que un producto puede contener gluten, no debe consumirse.


Fuente: alimentación-sana[dot]com[dot]ar, celiaco[dot]org[dot]ar y matildemenendez.com

19 de octubre de 2012

Las 5 claves para mantener los alimentos seguros


¿Cuándo son seguros los alimentos y el agua? Ante tantas catástrofes ambientales a las que nos vemos sometidos diariamente, muchas veces nos hicimos esa pregunta. Acá tenemos la respuesta.

Los alimentos y el agua son seguros cuando no tienen microbios peligrosos, químicos tóxicos o agentes físicos externos (tierra, insectos, pelo, etc.) que son un riesgo para nuestra salud.

Por eso, para que el agua sea considerada “segura”, no debe tener ni olor ni color y debe haber recibido algún tratamiento de purificación.


1. Usar agua y alimentos seguros
Para utilizar agua y alimentos seguros, debemos:
- Purificar el agua con métodos como hervir, usar cloro o el método SODIS
- Utilizar agua segura para lavar las frutas y vegetales y para preparar los alimentos
- Utilizar agua segura para lavarse las manos y los dientes
- Elegir siempre alimentos seguros para preparar las comidas

2. Mantener la limpieza
Los buenos hábitos de higiene también son muy importantes porque impide la contaminación de los alimentos.
Por eso, es fundamental lavarnos las manos antes de comer o preparar alimentos y después de ir al baño. Además, es importante utilizar jabón para higienizarse las manos.
En cuanto a la manipulación de los alimentos, es fundamental limpiar y desinfectar las áreas donde preparamos los alimentos, así como proteger la comida de las plagas y bichos.

3. Separar lo crudo de lo cocido
Cuando estamos cocinando o freezando la comida, debemos tener mucho cuidado en no mezclar los alimentos cocido con los crudos porque estos últimos pueden contaminar a esos que ya pasaron por algún tipo de cocción previa.
Por eso, debemos siempre separar los alimentos crudos (especialmente las carnes y pescado) de los alimentos cocidos. También es bueno separar los alimentos frescos de los alimentos viejos.
Cuando cocinamos, es muy importante usar diferentes utensilios (cucharas, cuchillos, tenedores) para preparar alimentos crudos y cocidos.
Para conservar debidamente los alimentos, es recomendable almacenarlos en recipientes limpios y tapados.

4. Cocinar los alimentos completamente
Más allá de los gustos, para evitar cualquier contaminación es fundamental cocinar las carnes, el pollo, los huevos y el pescado hasta que estén bien cocidos. En el caso de la carne (res y cerdo) y el pollo, es recomendable cocinarlos hasta que la parte interior no se vea rosada.
Del mismo modo, cuando recalentamos la comida debemos hacerlos hasta que esté bien caliente o hirviendo (por los menos durante 5 minutos)

5. Mantener los alimentos a temperaturas seguras
Para mantenga los alimentos, es importante que los conservemos a temperaturas seguras, esto es bien frío o bien caliente.
Así, se recomienda que la comida esté bien caliente (hirviendo) hasta el momento de servirla. Entonces, no debemos dejar alimentos cocidos a temperatura ambiente por más de 2 horas y debemos mantener la leche, el queso y los alimentos perecederos bien refrigerados.

Fuente: aguasegura[dot]msal[dot]gov[dot]ar y matildemenendez.com

16 de octubre de 2012

Los adolescentes con exceso de peso necesitan más atención

Muchas veces, los pediatras pierden la oportunidad de hablar sobre nutrición, ejercicio y los problemas emocionales de los adolescentes con sobrepeso durante sus consultas médicas, según sugiere una nueva investigación de la Universidad de Stanford.

El estudio estadounidense se centra en los adolescentes con sobrepeso e indica que los médicos deberían brindar más pautas que se orienten a detener el comportamiento poco saludable, y prever la obesidad antes de que sea demasiado tarde.

Sucede que, una vez que los niños son obesos, estos malos comportamientos están muy arraigados, y es mucho más difícil modificarlos. Por eso es fundamental empezar a informar sobre hábitos sanos desde su niñez y no descuidar esas buenas prácticas en su adolescencia.

Esta nueva investigación insinúa que, si bien los médicos se toman el tiempo para conversar con obesos adolescentes sobre su dieta y los beneficios de la física de actividad para mejorar su salud; es cierto que los médicos suelen pasar por alto la oportunidad de tener la misma conversación con adolescentes con sobrepeso.

Actualmente hay un mayor reconocimiento de que la obesidad es una enfermedad y los especialistas están empezando a hacer más con la población obesa. Sin embargo, se sigue descuidando a la población que está en camino a desarrollar obesidad.

Las recientes recomendaciones que esboza este estudio sugieren que las charlas con el pediatra de adolescentes con sobrepeso puede prevenir el aumento mayor de peso y la obesidad. Mediante el cálculo de su índice de masa corporal (IMC), una medida del peso en relación con la altura, se puede determinar si los adolescentes tienen un peso normal, sobrepeso y obesidad.

De todas maneras, muchas veces no se trata de que los médicos no quieran extender la consulta médica hacia temas como la actividad física, la alimentación y el estrés emocional adolescente, sino que las entrevistas médicas suelen ser cortas y no dejan tiempo para hablar profundamente sobre estos problemas. 

Por eso, es fundamental informarse sobre la salud y la prevención de enfermedades como la obesidad, e insistir en consultar al médico durante la cita con el especialista.


Fuente: foxnews[dot]com y matildemenendez.com