31 de octubre de 2012

Crece la alergia a los alimentos

"Que tu alimento sea tu medicamento." Esta sentencia que Hipócrates formuló hace casi 2500 años ya es parte de la cultura popular. Tal vez, por eso sorprende que, según estudios internacionales, entre el 5 y el 8% de la población sufra de alergia a ciertos alimentos que pueden provocarle desde cólicos o urticaria hasta una reacción potencialmente mortal, conocida como anafilaxia.
Es más: numerosos trabajos científicos sugieren que la prevalencia de la alergia a los alimentos está aumentando.
Un estudio de 2008 del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Estados Unidos calcula que, entre los menores de 18 años, esa condición creció un 18% entre 1997 y 2007. Otro, publicado el mismo año en el Journal of Allergy and Clinical Inmunology, indica que en Australia las admisiones hospitalarias por anafilaxia a los alimentos aumentaron un 350% en la década anterior. Esto es en el hemisferio norte, pero la situación podría ser similar al sur del Ecuador, según afirma el doctor Mário Vieira, que coordina la Unidad de Gastroenterología Pediátrica del hospital Pequeño Príncipe, de Curitiba, que el jueves y viernes pasados presidió en esta cuiudad una reunión internacional de especialistas, promovida por una empresa productora de alimentos.
Las alergias alimentarias se presentan con mayor frecuencia entre los chicos. "En Brasil, mostramos en un estudio que cerca del 5% tiene alergia a la proteína de la leche -dice Vieira-. No sabemos exactamente por qué está creciendo su incidencia, pero creemos que es por dos razones: porque hay un verdadero incremento o porque la percepción de la población y de los médicos se hace mayor."
El doctor Gustavo Marino, jefe de Alergia e Inmunología del Hospital Universitario Austral, que este año representará a la Argentina como primer país latinoamericano en la Alianza Internacional contra la Alergia Alimentaria y la Anafilaxia, destaca que es un trastorno muy subdiagnosticado.
“En el hospital, tenemos una estadística que actualmente asciende a 3200 pacientes -precisa-. Algunos tienen reacciones muy graves y llegan a terapia intensiva. A tal punto esto es frecuente que hacemos un congreso anual para que ellos se capaciten en cuestiones tan variadas como leer la etiqueta de un producto o actuar ante una reacción grave”.
Según Marino, los síntomas de este trastorno pueden dividirse entre tempranos, a los 20 minutos de haber ingerido cierto alimento, y tardíos, que se presentan alrededor de dos horas más tarde. Las manifestaciones incluyen desde rinitis o asma, a problemas en la piel, cólicos, diarrea, vómitos o distensión abdominal, entre otros. "La anafilaxia, mal llamada edema de glotis, incluye todo esto al mismo tiempo: prurito, falta de aire, arritmia cardíaca, lipotimia...", explica.
Con respecto a la Argentina, agrega: "La leche de vaca está al tope del ranking de alergenos alimentarios, seguida de la soja, que aporta el 69% de las proteínas que se consumen en el mundo, muchas veces integrando otros alimentos procesados. Las siguen el trigo, el huevo y el maíz". En los Estados Unidos, el primer lugar del podio es para el maní. Un caso singular es la alergia al látex: hay alimentos que comparten con él algunos componentes, por lo que es probable que una persona con alergia al látex tenga una reacción después de comer kiwi, banana, palta o manzana.

Cuidado con los bebés
La alergia a la proteína de la leche es un problema de cuidado en lactantes que por alguna razón no son amamantados.
"Hay niños que tienen reacciones en minutos -explica Vieira-, y en otros pueden presentarse manifestaciones después de días o semanas. Los síntomas no siempre son fácilmente reconocibles, pero incluyen cólicos, reflujo intenso, eczema o urticaria, sangre en las deposiciones o broncoespasmo."
"Es muy importante hacer un diagnóstico correcto -agrega el doctor Christian Boggio Marzet, profesor de gastroenterología pediátrica de la Facultad de Medicina de la UBA, y jefe de la Sección de Gastroenterología y Nutrición del hospital Pirovano-. Se emplea lo que llamamos una prueba de supresión y provocación. Se quita la fórmula sospechosa de provocar problemas, se observa si el chico mejora y después se reintroduce para ver si los síntomas vuelven a aparecer. En ese proceso, uno utiliza algún tipo de preparado que no contenga proteína de la leche y que sea nutricionalmente adecuado."
En los más pequeños, cuanto más tardíamente se interviene, mayor impacto tiene el cuadro: "Estos chicos tienen una curva de crecimiento aplanada [crecen menos]", dice Boggio Marzet. Y agrega Vieira: "En nuestros estudios, el 25% de los pacientes con alergia a la proteína de vaca tienen baja ganancia de peso, pero una vez que comienza el tratamiento hay una recuperación". Ambos especialistas subrayan que las deficiencias nutricionales durante el primer año repercuten tanto en el rendimiento escolar como en la esfera conductual y en otros aspectos de su vida.
Según el doctor Edgardo Smecuol, de la Sección Intestino Delgado del hospital Udaondo, es importante no confundir la alergia a la leche con la intolerancia a la lactosa por falta de una enzima, la lactasa, que la degrada.
"En los adultos, el diagnóstico exige perspicacia del médico y se hace por exclusión", afirma.
Las alergias alimentarias también pueden confundirse con colon irritable (alternancia entre diarrea y constipación).
"Se lo reconoce por descarte -dice Marino-; entonces, muchas veces se pasa por alto un cuadro alérgico." El paciente no sólo debe tener síntomas gastrointestinales, sino también respiratorios o dermatológicos.
"La alergia es sistémica -dice-. Afecta a varios órganos y guarda cierta cronología con el alimento. Muchas madres nos cuentan que sus hijos no querían ir al colegio y después descubrimos que al tomar el vaso de leche les duele la panza."

Por ahora, teorías
La pregunta del millón es por qué aumentan. Hay teorías, pero ninguna probada. "La higiene podría tener un papel importante en estos fenómenos -dice el doctor Julio Bai, jefe del Departamento de Medicina Interna del hospital Udaondo-. Por la desaparición de parásitos y otros microorganismos, el sistema inmunológico podría reaccionar en forma desmedida."
Por ejemplo, continuó, "un estudio sueco realizado en dos poblaciones genéticamente similares a ambos lados de su frontera con Rusia mostró mayor prevalencia de enfermedad celíaca en la de mayor nivel socioeconómico. Con respecto al trigo, algunos piensan que el problema tiene que ver con la elaboración transgénica que puede haber aumentado alguna proteína destinada a proteger de las infecciones al cereal en concentraciones mayores dentro del gluten."
Por ahora, los especialistas recomiendan estar atentos y, ante la duda, consultar.

El ranking argentino

1.- La leche de vaca
La alergia a la proteína de la leche es preocupante en los bebes. Los síntomas incluyen cólicos, eczema o urticaria.
2.- La soja
Es un alimento que aporta el 69% de las proteínas que se consumen en el mundo. Muchas veces, forma parte de otros alimentos procesados.
3.- El trigo
Contiene una proteína, el gluten, que causa síntomas similares a los de la celiaquía, como cólicos y distensión abdominal, en personas sensibles.
4.- El huevo
La alergia a este alimento es la segunda en importancia entre los chicos. Afecta a entre 1,5 y el 3,2% de ellos, y suele curarse antes de los 16 años.
5.- El maíz
No es el que más casos produce, sino el característico de la Argentina, así como la alergia al maní en los EE.UU.

Fuente: lanacio[dot]com[dot]ar y matildemenendez.com

28 de octubre de 2012

Lactancia materna: un alimento fundamental

Muchas veces hemos hablado de la importancia de una buena alimentación y del cuidado de los nutrientes que ingerimos para prevenir enfermedades y tener una vida saludable. Sin embargo, es importante recordar que este hábito de prevención se remonta al primer omento de nuestras vidas y comienza con un alimento muy “natural”: la leche materna. Por eso, a pocos días de la semana mundial de la lactancia materna (del 1° al 7 de agosto) queremos recordar la importancia de la lactancia en la vida de una persona.

La lactancia es la alimentación con leche de madre. La OMS y el UNICEF señalan asimismo que "es una forma inigualable de facilitar el alimento ideal para el crecimiento y desarrollo correcto de los niños".

La OMS (Organización Mundial de la Salud) y el UNICEF (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia) recomiendan como imprescindible la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses del recién nacido. También recomiendan seguir amamantando a partir de los seis meses, al mismo tiempo que se va ofreciendo al bebé otros alimentos complementarios, hasta un mínimo de dos años. La Academia Americana de Pediatría recomienda mantener la lactancia al menos durante el primer año. El Comité de lactancia de la Asociación española de pediatría coincide en sus recomendaciones con OMS y UNICEF.

Según la OMS y el UNICEF, a partir de los dos primeros años la lactancia materna debería mantenerse hasta que el niño o la madre decidan, sin que exista ningún límite de tiempo. No se sabe cuál es la duración "normal" de la lactancia materna en la especie humana.

En nuestra cultura se tiende a considerar la lactancia materna como algo propio únicamente de bebés de pocas semanas o meses. Sin embargo, también se han descrito casos en los que se ha mantenido la lactancia durante varios años. Los estudios antropológicos publicados concluyen que la franja natural de lactancia en bebés humanos se encuentra situada entre los dos años y medio y los siete.


Beneficios de la lactancia materna
Los beneficios para la salud de la madre o el bebé, así como sus beneficios en el ámbito familiar, económico o social, se usan a menudo como argumento para la promoción de la lactancia materna. La mayoría son de dominio público, pero se puede encontrar fácilmente información más extensa en numerosas publicaciones asesoradas por profesionales así como en informes científicos y políticos.

Con todo, organizaciones y organismos como la Comisión Europea (Dirección General de Salud Pública y Evaluación de Riesgos), el Instituto de Salud Infantil IRCCS Burlo Garofolo (Trieste, Italia), la Unidad de Investigación para Servicios Sanitarios y Salud Internacional (Centro colaborador de la OMS para la Salud Maternoinfantil) y el Karolinska Institutet (Departamento de Ciencias Biológicas de la Unidad Novumbe Nutrición Preventiva, Huddinge, Suecia) alertan sobre la conveniencia de basar la información sobre lactancia materna en la difusión de sus beneficios, por entender que:
  • La lactancia materna es la forma natural y propia de la especie humana para la alimentación de lactantes y niños pequeños, lo cual no es preciso demostrar con pruebas científicas.
  • La lactancia materna exclusiva es el modelo que sirve de referencia para valorar los métodos alternativos de alimentación en relación con el crecimiento, la salud, el desarrollo y el resto de efectos a corto y largo plazo. Por lo tanto corresponde a aquellos que proponen estas alternativas la obligación de aportar pruebas científicas que demuestren su superioridad o igualdad respecto a la lactancia materna.


Fármacos durante la lactacia
El uso de medicamentos durante la lactancia produce mucho recelo tanto en madres como en profesionales. Con frecuencia las madres destetan para tomar un medicamento perfectamente compatible con la lactancia, o bien han seguido lactando y han evitado tomar un medicamento que realmente necesitaban. Casi todos los fármacos pasan a la leche; la cuestión es si pasan en cantidad suficiente para producir efectos secundarios graves, en tal caso puede buscarse un fármaco alternativo.

Sólo cuando la madre necesita un tratamiento, cuando no existe alternativa, y cuando los efectos secundarios esperables son más frecuentes y más graves que los efectos secundarios de suspender la lactancia, estaría justificado el destete.

El verdadero problema de la medicación durante la lactancia es la dificultad de encontrar información fiable, para saber con rapidez los fármacos compatibles y los que no lo son. La Academia Americana de pediatría publica regularmente una revisión. El texto HALE se actualiza casi cada año y está considerado el manual más completo sobre este tema. La Asociación Española de Pediatría recomienda que se consulte la Guía del Hospital Marina Alta de Dénia (Alicante, España). También existen bases de datos como la de LactMed o se puede acudir directamente a la fuente y consultar PubMed (MEDLINE). La OMS y el UNICEF también han publicado una guía referida a los fármacos de acceso libre en internet. Ante cualquier consulta específica, lo mejor es consultar con el médico y/u obstetra para saber las diferentes opciones.

Fuente: matildemenendez.com

25 de octubre de 2012

Fiesta de cumpleaños para niños celíacos

Adaptar las recetas típicas de los cumpleaños infantiles con alimentos sin gluten es una oportunidad para promover el conocimiento de la celiaquía.
Facturas y torta de cumpleaños, galletitas saladas y rellenas de chocolate, sándwiches variados (de jamón, embutidos o crema de cacao), aperitivos salados como papas fritas, chizitos y palitos componen un menú típico de una fiesta de cumpleaños infantil. La mayoría son alimentos que, por su contenido en gluten (harinas), están contraindicados para los niños celíacos.
Aunque la celiaquía es una intolerancia alimentaria, una condición distinta a una alergia, también los niños celíacos, como quienes tienen alergia a algún alimento, se ven en la necesidad y la obligación de hacer grandes esfuerzos por mantenerse alejados de los alimentos potencialmente peligrosos. Pero preparar una fiesta de cumpleaños con recetas típicas adaptadas con alimentos sin gluten puede ser un buen comienzo.
"Uno de cada cinco niños alérgicos nunca va a un cumpleaños o a un picnic con sus amigos, mientras que uno de cada cuatro se ve forzado a traer consigo su propia comida", asegura Antonella Muraro, experta alergóloga, que propone "tratar al niño celíaco como un niño normal y no aislarlo del resto" y aprovechar los encuentros para promover el conocimiento de la enfermedad entre amistades y familiares.

Alimentación especial
El 23% de los niños con alergias pierden curiosidad por probar nuevas comidas y variar sus dietas, según un estudio presentado en el encuentro EAACI 2011 (European Academy of Allergy and Clinical Inmunology) presidido por la profesora Muraro. Por eso, los acontecimientos extraordinarios como los cumpleaños, se convierten en una oportunidad para acercar la alimentación especial (sin gluten ni alérgenos) a amistades y familiares.
Con acciones sencillas, como lavarse las manos y limpiar la mesa y los utensilios que han estado en contacto con alimentos prohibidos para celíacos, se evita el riesgo de contaminación. Al mismo tiempo, todos los invitados pueden tomar nota de las nuevas recetas y aprender trucos para elaborar platos aptos para personas con alergias o intolerancias alimentarias.

Recetas sencillas para celíacos
  • Pochoclo de aperitivo. También aperitivos de maíz tostado o frito y arroz inflado, frutos secos y frutas disecadas, son distintos tipos de snacks dulces y salados que gustan a los niños y que son seguros en caso de celiaquía. La elaboración casera de pochoclo garantiza que la receta está libre de gluten. Si se eligen los productos industriales, debe revisarse con minuciosidad la lista de ingredientes para garantizar que no lleven harinas o aditivos prohibidos.
  • Tortilla de papa como entrada: con o sin cebolla, con morrones o de tres pisos. Con la tortilla de papa tradicional, no hay duda de la seguridad de los ingredientes. La clave es escoger los libres de gluten.
  • Pizzetas de atún y queso sin gluten. Tanto el atún como la salsa de tomate natural o el queso (emmental o muzarella) son alimentos cuya elaboración original no precisa aditivos problemáticos, si bien cabe leer la lista de ingredientes para no llevarse sorpresas, sustos o imprevistos. El ingrediente más especial será la masa, que se elaborará con harina de maíz (panqueques o quesadillas, por ejemplo) en lugar de con harina de trigo.
  • Tacos, panqueques o quesadillas sin gluten. Los panqueques, tacos o quesadillas sirven de igual modo de base para elaborar originales "bocadillos" sin gluten. El relleno será la parte original de las recetas y una oportunidad para ofrecer a los niños alimentos sabrosos y nutritivos, con menos grasa saturada y menos calorías, no siempre embutido.
  • Aperitivos con fruta. Este alimento es seguro en un menú sin gluten y una garantía de vitaminas, agua y fibra, que aligera el menú infantil festivo cargado de calorías. La originalidad en la presentación y la elaboración es la clave para llamar la atención de los más pequeños. Algunos bocados refrescantes son los jugos naturales, los granizados y sorbetes de frutas son una buena y sana elección.

La torta de cumpleaños
Si la torta tiene base de bizcochuelo, hace falta saber que una taza de harina de trigo se puede reemplazar por su equivalente de harina de maíz (una taza rasa si es harina de maíz fina o 3/4 de taza si es harina gruesa) o por 7/8 de harina de arroz (14 cucharadas soperas). Como relleno de la torta de cumpleaños o como elemento decorativo, las frutas de la estación son una acertada elección. Los niños disfrutarán de los frutos secos garrapiñados, como las almendras, o de delicias para saborear, como las trufas de chocolate recubiertas de avellana.

Un menú sano, rico y fácil sin gluten, es posible.

Fuente: fundación Eroski y matildemenendez.com

22 de octubre de 2012

Ser celíaco

La celiaquía es la intolerancia permanente al gluten, conjunto de proteínas presentes en el trigo, avena, cebada y centeno (TACC es la sigla con la que se los conoce) y productos derivados de estos cuatro cereales.
Pueden ser celíacos tanto niños como adultos. Actualmente, la incidencia es mayor en mujeres, que en varones.
La Celiaquía se presenta en personas que tienen predisposición genética a padecerla. Se sabe que aparece con más frecuencia entre miembros de la misma familia.
Se estima que en Argentina 1 de cada 100 habitantes puede ser celíaco.

TACC
Las proteínas se clasifican en dos grupos, prolaminas y gluteninas. Las prolaminas reciben distintos nombres según el cereal de origen:
Trigo = gliadina
Avena = avenina
Cebada = hordeína
Centeno = secalina

El gluten de los cereales mencionados es la forma más conocida de presentación de las prolaminas tóxicas para los celíacos. La gliadina constituye el mayor problema, es la más utilizada en la industria alimenticia.
La avena pareciera no producir daño pero, en su proceso de industrialización, puede encontrarse contaminada granos de trigo, cebada o centeno.
Esta intolerancia produce una lesión característica de la mucosa intestinal provocando una atrofia de las vellosidades del intestino delgado, lo que altera o disminuye la absorción de los nutrientes de los alimentos (proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas). Es este fenómeno el que produce el clásico cuadro de mala absorción.
La característica principal que define a esta atrofia vellositaria es que, la mucosa intestinal se normaliza cuando se inicia la dieta sin TACC.
También se presenta asociada a enfermedades autoinmunes y genéticas y se puede descubrir en pacientes asintomáticos.

“Alergia” al gluten
Se dice que la celiaquía es una condición autoinmune, es decir, que el sistema de defensa de los celíacos reconocería como "extraño" o no perteneciente al organismo, al gluten, y produciría anticuerpos o "defensas" contra el mismo. Estos anticuerpos provocarían la lesión del intestino con destrucción o atrofia de su mucosa (capa interior del intestino), produciéndose una alteración en la absorción de los alimentos.
Los síntomas de la celiaquía se presentan de manera un poco distinta si se trata de niños, adolescente o adultos.
  • en niños: suele presentarse diarrea crónica, vómitos, distensión abdominal, falta de masa muscular, pérdida de peso, retraso del crecimiento, escasa estatura, descalcificación, inapetencia y mal carácter.
  • en adolescentes: dolor abdominal, falta de ánimo, rechazo a la actividad deportiva y retraso en el ciclo menstrual.
  • en adultos: descalcificación, diarreas, fracturas espontáneas, desnutrición, abortos espontáneos o impotencia. El único tratamiento para esta enfermedad es una dieta estricta y de por vida "Sin T.A.C.C." (Sin trigo, avena, cebada, centeno), por ello la necesidad del análisis y certificación de los productos rotulados como tales con métodos de muy alta eficiencia y confiabilidad.


La dieta sin gluten
Una vez diagnosticada la intolerancia celíaca, el único tratamiento existente consiste en mantener una dieta estricta sin gluten y de por vida.
La dieta no puede curar la enfermedad pero la controla. De modo que, con ella, se consigue la completa normalización clínica del sujeto que la padece y evita las posibles complicaciones a corto, medio o largo plazo.
No debe iniciarse una dieta sin gluten sin haber realizado previamente una biopsia intestinal que lo justifique, por la alteración de la mucosa. La prescripción de esta dieta, sólo porque hay sospecha de intolerancia a esta proteína o por el resultado de los anticuerpos específicos elevados, sin haber realizado una biopsia intestinal que lo confirme, es un error que se comete con frecuencia y lo único que se consigue es retrasar o enmascarar el diagnóstico de una posible intolerancia celíaca.
La dieta debe seguirse durante toda la vida. Está demostrado que el consumo continuo de pequeñas cantidades de gluten, puede dañar severamente las vellosidades intestinales o provocar otras alteraciones y/o trastornos importantes nada deseables, incluso en ausencia de síntomas. La dieta sin gluten permite la recuperación vellositaria, así como la desaparición de los síntomas.
La dieta sin gluten debe basarse, fundamentalmente, en alimentos naturales y frescos que no contienen gluten: leche, carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, legumbres y los cereales que no tienen gluten: maíz, arroz, mijo y sorgo, combinándolos entre sí de forma variada y equilibrada.
Se eliminará de la dieta cualquier producto que lleve como ingrediente trigo, cebada, centeno, triticale (híbrido de trigo y centeno) o avena.
Como norma general, deben eliminarse de la dieta los productos a granel, elaborados artesanalmente o los que no estén etiquetados, donde no se pueda comprobar el listado de ingredientes.
Los celíacos tienen muy restringida la elección de alimentos en su dieta habitual debido al uso frecuente de la harina de trigo, almidones y del propio gluten, en la elaboración de productos de consumo general.
Algunos productos etiquetados «sin gluten» o «aptos para dietas sin gluten» o que llevan el símbolo internacional «sin gluten» (espiga barrada), a menudo contienen trazas de gluten y en ocasiones sobrepasan todos los límites establecidos. La ingesta continuada de este tipo de productos puede resultar perjudicial para el celíaco porque, pues como ya se ha señalado, el hecho de tomar gluten y no manifestar síntomas no quiere decir que sea tolerado. Por esta misma razón, aun conteniendo el producto esa marca, no se debe consumir si no está nombrado en las listas de las Asociaciones de Celíacos.
Se ha de tener precaución con la manipulación de los alimentos con el fin de evitar la contaminación de los mismos. Se evitará freír alimentos sin gluten en aceites donde previamente se hayan freídos productos con gluten. En aquellas casas en las que hay un celíaco, se recomienda eliminar las harinas y el pan rallado de trigo y utilizar en su lugar harinas y pan rallado sin gluten o copos de puré de patata para rebozar, empanar o espesar salsas. De esta forma, casi todos los alimentos que se preparen los puede tomar toda la familia, incluido el celíaco. Se debe tener precaución con las harinas de maíz, arroz, etc. de venta en panaderías o supermercados sin certifcar la ausencia de gluten. Pueden estar contaminadas si su molienda se ha realizado en molinos donde también se muelen otros cereales que contienen gluten.
Los excipientes de algunos medicamentos contienen gluten. En España los laboratorios tienen la obligación de indicar su contenido en el prospecto y de realizar una advertencia.
Los alimentos importados pueden llevar a la confusión. Un mismo fabricante puede emplear, según las distintas normativas de los países, distintos ingredientes para un producto que se comercializa bajo la misma marca comercial.
Finalmente, y como norma general, si se sospecha que un producto puede contener gluten, no debe consumirse.


Fuente: alimentación-sana[dot]com[dot]ar, celiaco[dot]org[dot]ar y matildemenendez.com

19 de octubre de 2012

Las 5 claves para mantener los alimentos seguros


¿Cuándo son seguros los alimentos y el agua? Ante tantas catástrofes ambientales a las que nos vemos sometidos diariamente, muchas veces nos hicimos esa pregunta. Acá tenemos la respuesta.

Los alimentos y el agua son seguros cuando no tienen microbios peligrosos, químicos tóxicos o agentes físicos externos (tierra, insectos, pelo, etc.) que son un riesgo para nuestra salud.

Por eso, para que el agua sea considerada “segura”, no debe tener ni olor ni color y debe haber recibido algún tratamiento de purificación.


1. Usar agua y alimentos seguros
Para utilizar agua y alimentos seguros, debemos:
- Purificar el agua con métodos como hervir, usar cloro o el método SODIS
- Utilizar agua segura para lavar las frutas y vegetales y para preparar los alimentos
- Utilizar agua segura para lavarse las manos y los dientes
- Elegir siempre alimentos seguros para preparar las comidas

2. Mantener la limpieza
Los buenos hábitos de higiene también son muy importantes porque impide la contaminación de los alimentos.
Por eso, es fundamental lavarnos las manos antes de comer o preparar alimentos y después de ir al baño. Además, es importante utilizar jabón para higienizarse las manos.
En cuanto a la manipulación de los alimentos, es fundamental limpiar y desinfectar las áreas donde preparamos los alimentos, así como proteger la comida de las plagas y bichos.

3. Separar lo crudo de lo cocido
Cuando estamos cocinando o freezando la comida, debemos tener mucho cuidado en no mezclar los alimentos cocido con los crudos porque estos últimos pueden contaminar a esos que ya pasaron por algún tipo de cocción previa.
Por eso, debemos siempre separar los alimentos crudos (especialmente las carnes y pescado) de los alimentos cocidos. También es bueno separar los alimentos frescos de los alimentos viejos.
Cuando cocinamos, es muy importante usar diferentes utensilios (cucharas, cuchillos, tenedores) para preparar alimentos crudos y cocidos.
Para conservar debidamente los alimentos, es recomendable almacenarlos en recipientes limpios y tapados.

4. Cocinar los alimentos completamente
Más allá de los gustos, para evitar cualquier contaminación es fundamental cocinar las carnes, el pollo, los huevos y el pescado hasta que estén bien cocidos. En el caso de la carne (res y cerdo) y el pollo, es recomendable cocinarlos hasta que la parte interior no se vea rosada.
Del mismo modo, cuando recalentamos la comida debemos hacerlos hasta que esté bien caliente o hirviendo (por los menos durante 5 minutos)

5. Mantener los alimentos a temperaturas seguras
Para mantenga los alimentos, es importante que los conservemos a temperaturas seguras, esto es bien frío o bien caliente.
Así, se recomienda que la comida esté bien caliente (hirviendo) hasta el momento de servirla. Entonces, no debemos dejar alimentos cocidos a temperatura ambiente por más de 2 horas y debemos mantener la leche, el queso y los alimentos perecederos bien refrigerados.

Fuente: aguasegura[dot]msal[dot]gov[dot]ar y matildemenendez.com

16 de octubre de 2012

Los adolescentes con exceso de peso necesitan más atención

Muchas veces, los pediatras pierden la oportunidad de hablar sobre nutrición, ejercicio y los problemas emocionales de los adolescentes con sobrepeso durante sus consultas médicas, según sugiere una nueva investigación de la Universidad de Stanford.

El estudio estadounidense se centra en los adolescentes con sobrepeso e indica que los médicos deberían brindar más pautas que se orienten a detener el comportamiento poco saludable, y prever la obesidad antes de que sea demasiado tarde.

Sucede que, una vez que los niños son obesos, estos malos comportamientos están muy arraigados, y es mucho más difícil modificarlos. Por eso es fundamental empezar a informar sobre hábitos sanos desde su niñez y no descuidar esas buenas prácticas en su adolescencia.

Esta nueva investigación insinúa que, si bien los médicos se toman el tiempo para conversar con obesos adolescentes sobre su dieta y los beneficios de la física de actividad para mejorar su salud; es cierto que los médicos suelen pasar por alto la oportunidad de tener la misma conversación con adolescentes con sobrepeso.

Actualmente hay un mayor reconocimiento de que la obesidad es una enfermedad y los especialistas están empezando a hacer más con la población obesa. Sin embargo, se sigue descuidando a la población que está en camino a desarrollar obesidad.

Las recientes recomendaciones que esboza este estudio sugieren que las charlas con el pediatra de adolescentes con sobrepeso puede prevenir el aumento mayor de peso y la obesidad. Mediante el cálculo de su índice de masa corporal (IMC), una medida del peso en relación con la altura, se puede determinar si los adolescentes tienen un peso normal, sobrepeso y obesidad.

De todas maneras, muchas veces no se trata de que los médicos no quieran extender la consulta médica hacia temas como la actividad física, la alimentación y el estrés emocional adolescente, sino que las entrevistas médicas suelen ser cortas y no dejan tiempo para hablar profundamente sobre estos problemas. 

Por eso, es fundamental informarse sobre la salud y la prevención de enfermedades como la obesidad, e insistir en consultar al médico durante la cita con el especialista.


Fuente: foxnews[dot]com y matildemenendez.com