29 de septiembre de 2011

10 datos sobre la nutrición

La nutrición es uno de los pilares de la salud y el desarrollo. En personas de todas las edades una nutrición mejor permite reforzar el sistema inmunitario, contraer menos enfermedades y gozar de una salud más robusta.

Los niños sanos aprenden mejor. La gente sana es más fuerte, más productiva y está en mejores condiciones de romper el ciclo de pobreza y desarrollar al máximo su potencial.

A consecuencia del alza de los precios de los alimentos y el descenso de la productividad agrícola, la seguridad alimentaria en el mundo está cada vez más amenazada, lo que podría llevar a un aumento de la desnutrición. Por el contrario, algunas poblaciones se enfrentan a un notable aumento de la obesidad.

En el blog de Matilde Menéndez te describimos los riesgos que plantea la Organización Mundial de la Salud sobre la malnutrición y se examinan la nutrición a lo largo del ciclo biológico y los medios de mejorar la salud nutricional a escala mundial.

La malnutrición es uno de los factores que más contribuyen a la carga mundial de morbilidad. Más de una tercera parte de las defunciones infantiles en todo el mundo se atribuye a la desnutrición. La pobreza es una de sus causas principales.

Un indicador clave de la malnutrición crónica es el retraso del crecimiento, es decir, cuando los niños son demasiado bajos para su grupo de edad en comparación con los patrones de crecimiento infantil de la OMS. En todo el mundo hay unos 178 millones de niños con retraso del crecimiento a causa de la escasez de alimentos, de una dieta pobre de vitamina A y minerales y de la enfermedad. Cuando el crecimiento se reduce, disminuye el desarrollo cerebral, lo que tiene graves repercusiones en la capacidad de aprendizaje. Las tasas de retraso del crecimiento entre los niños son más elevadas en África y Asia. En Asia centro-meridional, por ejemplo, afecta al 41% de la población infantil.

La emaciación es una forma grave de malnutrición causada por un déficit agudo de alimentos y agravada por la enfermedad. Alrededor de 1,5 millones de niños fallecen cada año de emaciación. El alza de los precios de los alimentos, la escasez de alimentos en zonas de conflicto y las catástrofes naturales reducen el acceso de los hogares a alimentos apropiados y en cantidad suficiente, por lo que son factores que pueden provocar emaciación. Para contrarrestarla es necesario llevar a cabo intervenciones nutricionales de emergencia para salvar vidas.

El «hambre oculta» es la carencia de vitaminas y minerales esenciales en la dieta, componentes que son esenciales para potenciar la inmunidad y un desarrollo saludable. Las carencias de vitamina A, zinc, hierro y yodo son motivos de gran preocupación para la salud pública. Unos 2000 millones de personas sufren de carencia de yodo en todo el mundo y la carencia de vitamina A se asocia cada año a más de medio millón de fallecimientos de niños menores de 5 años a escala mundial.

El aumento del sobrepeso y la obesidad en todo el mundo es uno de los principales desafíos para la salud pública. Personas de todas las edades y condiciones se enfrentan a este tipo de malnutrición, a consecuencia de la cual están aumentando vertiginosamente, incluso en los países en desarrollo, las tasas de diabetes y de otras enfermedades relacionadas con el régimen alimentario. En los países en desarrollo hasta el 20% de los niños menores de 5 años tienen sobrepeso.

Una buena nutrición durante el embarazo es una garantía de un bebé más sano. La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses y, a continuación, la introducción de alimentos complementarios adecuados a la edad e inocuos sin abandonar la lactancia natural hasta los dos años o más. Alrededor del 20% de los fallecimientos de niños menores de 5 años en todo el mundo podría evitarse si se respetaran estas indicaciones. Gracias a una alimentación adecuada disminuyen las tasas de retraso del crecimiento y obesidad y se estimula el desarrollo intelectual en los niños pequeños.

En los adolescentes los problemas nutricionales comienzan durante la niñez y continúan durante la vida adulta. La anemia es un problema nutricional crucial para las adolescentes. Evitar los embarazos precoces y reforzar la salud nutricional de las chicas durante el período de la pubertad permite reducir más tarde el número de defunciones maternas e infantiles y detener los ciclos de malnutrición de una generación a la siguiente. Tanto en las chicas como en los chicos, la adolescencia es un período ideal para inculcar hábitos correctos en cuanto a la alimentación y a la actividad física.

Una existencia de comidas poco saludables e inactividad aumenta con el tiempo los riesgos para la salud y contribuye a que surjan enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y otros problemas. La población mundial está envejeciendo: las personas de más de 60 años de edad pasarán de los 700 millones actuales a 1000 millones en 2020. La salud nutricional en edades avanzadas será un factor decisivo en la situación sanitaria mundial.

La información nutricional es necesaria para determinar las zonas en las que la asistencia nutricional resulta más necesaria y supervisar los avances. En 2006 la OMS dio a conocer los patrones internacionales de crecimiento infantil, que sirven de puntos de referencia para comparar el estado nutricional de los niños en a escala nacional y entre distintos países y regiones.

La educación de la población es otro medio de mejorar la salud nutricional. Por eso, la OMS promueve 5 claves para una alimentación saludable:
1.     alimentá a tu bebé sólo con leche materna durante los primeros seis meses de vida
2.     comé alimentos variados
3.     comé verduras y frutas en abundancia
4.     consumí cantidades moderadas de grasa y aceite
5.     comé menos sal y azúcar

Fuente: OMS

27 de septiembre de 2011

El rotulado nutricional

La etiqueta o rótulo de un alimento envasado es un importante medio de comunicación entre el fabricante de un producto y el consumidor. Brinda información básica y esencial del alimento, que permite saber qué elegir al momento de comprar.

Rótulo es “toda inscripción, leyenda, imagen o toda materia descriptiva o gráfica que se haya escrito, impreso, esparcido, marcado en relieve o huecograbado o adherido al envase del alimento y que está destinada a informar al consumidor sobre las características de un alimento, su forma de preparación, manipulación y conservación, sus propiedades nutricionales y su contenido”. La información presentada en los rótulos debe ser simple y de fácil comprensión.

La información obligatoria que debe figurar en el rótulo de un alimento envasado es:
  • Denominación de venta del alimento
  • Lista de ingredientes
  • Contenidos netos
  • Identificación del origen
  • Identificación del lote
  • Vencimiento
  • Preparación e instrucciones de uso del alimento, cuando corresponda.

El objetivo del “Rotulado Nutricional” es brindar la información nutricional; o sea, informar el contenido de nutrientes del alimento. Así, el consumidor puede conocer las propiedades nutricionales que éste posee y tomar decisiones más adecuadas a la hora de elegir qué comprar.
El rotulado debe brindar información relevante, y evitar que se describa el producto de manera errónea, falsa, equívoca, engañosa o que carezca de significado en algún aspecto.
La información nutricional tiene que aparecer agrupada en un mismo lugar, en forma de cuadro, y si el espacio lo permite, con las cifras encolumnadas. Si el espacio no es suficiente se debe utilizar la forma lineal.
La información debe colocarse en un lugar visible, con caracteres claramente legibles e indelebles.
A partir de 2006 entraron en vigencia los Reglamentos Técnicos MERCOSUR 44/03, 46/03 y 47/03, según los cuales la declaración de nutrientes es obligatoria para los alimentos envasados en general. Esta información nutricional regirá en nuestro país y en los Estados parte del Mercosur.

Los alimentos exceptuados cuyo rotulado nutricional es optativo son: las bebidas alcohólicas; los aditivos alimentarios y los coadyuvantes de tecnología; las especias; las aguas minerales naturales y otras aguas destinadas al consumo humano; los vinagres; la sal; el café; la yerba mate; el té y otras hierbas, sin agregados de otros ingredientes; los alimentos preparados y envasados en restaurantes o comercios gastronómicos, listos para consumir; los productos fraccionados en los puntos de venta al por menor que se comercialicen como premedidos; las frutas, vegetales y carnes que se presenten en su estado natural, refrigerados o congelados; y los alimentos contenidos por envases cuya superficie visible para el rotulado sea menor o igual a 100 cm2. Esta excepción no se aplica a los alimentos para fines especiales o que presenten declaración de propiedades nutricionales.

Optativamente, se pueden declarar los nutrientes que se consideren importantes para mantener un buen estado nutricional y aquellos que se incluyan en la declaración de propiedades nutricionales u otra declaración que haga referencia a nutrientes.

Una de las características que debe figurar en el rotulado es el valor energético, que proporciona una medida de la energía que aporta una porción del alimento. Se calcula a partir de la suma de la energía aportada por los carbohidratos, proteínas, grasas y alcoholes. Se expresa en calorías o kilojoules.

Otra de las cosas que debe figurar es el contenido en glúcidos o carbohidratos o hidratos de carbono; el contenido de proteínas y el contenido en lípidos o materia grasa total, detallando además cuánta de esa grasa corresponde a los Ácidos grasos saturados; Ácidos grasos monoinsaturados, Ácidos grasos poliinsaturados y Ácidos grasos trans. El contenido de ácidos grasos saturados, ácidos grasos monoinsaturados y ácidos grasos poliinsaturados podrá indicarse también como porcentaje del total de lípidos

La información nutricional debe expresarse por porción, incluyendo la medida casera correspondiente a la misma y en porcentaje de Valor Diario (%VD). Se excluye la declaración de grasas trans en porcentaje de Valor Diario (%VD).

Adicionalmente y en forma facultativa, la información nutricional puede ser expresada por 100g o 100 ml, pero debe indicarse el número de porciones contenidas en el envase.

Para calcular el porcentaje del Valor Diario (% VD) del valor energético y de cada nutriente que aporta la porción del alimento, se utilizan los Valores Diarios de Referencia de Nutrientes (VDR) y de Ingesta Diaria Recomendada (IDR).

Se debe agregar como parte de la información nutricional la siguiente expresión: “Sus valores diarios pueden ser mayores o menores dependiendo de sus necesidades energéticas”.

Las cantidades mencionadas deberán ser las correspondientes al alimento tal como se ofrece al consumidor.

Cuando el alimento contenga cantidades menores o iguales a las establecidas como “no significativas” se podrá expresar “cero” ó “0” ó “no contiene” para el valor energético y / o contenido de nutrientes.

Una porción es la cantidad media del alimento que debería ser consumida por personas sanas, mayores de 36 meses de edad, en cada ocasión de consumo, con la finalidad de promover una alimentación saludable.

Fuente: aprenderacomer[dot]com

25 de septiembre de 2011

Los cambios alimentarios mejoran la diabetes

Según un reciente estudio, aumentar la ingesta de fibra y reducir el consumo de azúcar puede ayudar a reducir los factores de riesgo de la diabetes tipo 2 entre los adolescentes latinos.

Los niños latinos tienen mayor resistencia a la insulina, y por tanto son más propensos a desarrollar enfermedades crónicas relacionadas con la obesidad que sus homólogos blancos. Hasta la fecha, apenas unos pocos estudios han examinado los efectos de una dieta rica en fibra y pobre en azúcar sobre la salud metabólica de los jóvenes con sobrepeso, y hasta donde se sepa, ninguno ha evaluado los efectos de este tipo de intervención en un grupo de jóvenes latinos de ambos sexos.

Este nuevo estudio que duró 16 semanas incluyó a 54 adolescentes latinos con sobrepeso, con una edad promedio de 15.5 años, que fueron divididos en tres grupos: un grupo de control, un grupo que recibió clases sobre nutrición una vez a la semana, y un grupo que recibió educación sobre nutrición más ejercicio de resistencia dos veces a la semana.

Para el final del estudio, el 55 % de los adolescentes de los tres grupos había reducido su ingesta de azúcar en un promedio de 47 gramos al día (equivalente a la cantidad de una lata de gaseosa) y 59 % había aumentado su consumo de fibra en un promedio de cinco gramos al día.

Los adolescentes que redujeron su ingesta de azúcar observaron una reducción promedio de 33 % en la secreción de insulina, y los que aumentaron su consumo de fibra tuvieron una reducción promedio de 10 % en la cantidad de grasa que rodeaba sus órganos internos (grasa visceral).

Menos es mejor
Una reducción en la grasa visceral indica una reducción en el riesgo de diabetes tipo 2, ya que en mayor grado que la grasa corporal total, se ha mostrado que la grasa visceral se asocia negativamente con la sensibilidad a la insulina.

El estudio también encontró que los adolescentes que aumentaron su ingesta de fibra tenían una reducción de 2 % en el índice de masa corporal, mientras que los que redujeron su ingesta de fibra observaron un aumento de 2 % en su IMC.

Los resultados de este estudio sugieren que las intervenciones intensivas podrían no ser necesarias para lograr modificaciones en la ingesta de azúcar y fibra. O sea, las directrices nutricionales provistas en la atención primaria o en el ambiente comunitario podrían ser suficientes para promover los cambios dietéticos sugeridos en algunos individuos.

Además, las políticas que promueven una menor ingesta de azúcar añadida y una mayor ingesta de fibra podrían ser estrategias eficaces de salud pública en la prevención de la diabetes tipo 2 en esta población de alto riesgo.

Fuente: infodiabeticos[dot]com

23 de septiembre de 2011

Ser vegetariano: ¿un ejemplo a seguir?

Es una corriente nutricional que tiene formalmente casi 200 años, pero que se practica desde hace siglos. Está de moda en Occidente y cada vez más personas se suman a sus filas. Pros y contras.
  
Decir que una persona vegetariana es aquella que no come carne y restringe su dieta a los alimentos provenientes del mundo vegetal, es reducir demasiado una cuestión que, además de la dimensión nutricional, abarca aspectos filosóficos, religiosos, culturales y morales. Así como muchos se alinean en las filas del vegetarianismo por considerarlo una opción alimenticia más saludable, otros lo hacen porque así lo indica su credo, y otros por una cuestión ecológica, por considerar que no es ético matar a los animales para alimentarnos.

¿Qué es ser vegetariano?
Hay múltiples variantes, pero se llaman vegetarianos los que no ingieren carne. Su dieta, a base de verduras, frutas, semillas y cereales es variada, nutritiva y saludable. Sin embargo, si uno prescinde de las proteínas de la carne sin sumarlas de otra manera, puede sufrir severos trastornos. Esa fuente de nutrientes es necesaria y debe ser reemplazada.

Pros: Los productos vegetales no producen fermentaciones en el intestino, evitando infecciones y la toxemia. Ayudan a prevenir enfermedades cardíacas y arteriales y, la alta dosis de fibras facilita la eliminación de toxinas previniendo el cáncer de colon.

Contras: Aumentan las probabilidades de sufrir enfermedades generadas por la falta de calcio y zinc, porque estos minerales suelen ser absorbidos por estos vegetales. A su vez, las proteínas vegetales no son completas ni logran sustituir a las que se encuentran en carnes, lácteos y huevos. Además, como el hierro que aportan es insuficiente, a veces, provoca anemia.


Quién es quién
Veganos: Son los que no comen ningún tipo de carne ni productos procedentes del reino animal. Excluyen la miel, la gelatina y no usan cuero ni seda en su indumentaria.

Pescetarianos: Se trata de veganos que admiten, en su dieta, el pescado.

Semi-vegetarianos: Son los menos estrictos. Sólo restringen la carne roja pero incluyen en su dieta los lácteos, huevos, aves y pescados.

Ovo-lácteo-vegetarianos: No consumen ningún tipo de carne pero sí productos animales como los huevos y los lácteos.

Frutarianos: Únicamente se alimentan con frutas y frutos secos.

Macrobióticos: Tampoco ingieren alimentos procesados, azúcar, sal ni miel.

Crudívoros: No cocinan ni calientan los alimentos. Comen todo crudo para conservar sus propiedades.



Fuente: Vida sana. Clarín + B y D contenidos.

21 de septiembre de 2011

Buenos hábitos contra el cáncer

Reducir las probabilidades de desarrollar tumores malignos en nuestro cuerpo está en nuestras manos. Para ello, es importante cambiar algunas costumbres. El sedentarismo, el tabaco, la dieta, el sol... Qué cuidados tomar y qué pasa con el microondas, la duda inevitable. Mitos y verdades.
  
La prevención de las enfermedades tumorales en la Argentina está muy poco difundida, y prácticamente nadie toma seriamente las medidas adecuadas. Sin duda la prevención del cáncer pasa por la aplicación de los siguientes hábitos saludables, adoptados como forma de vida:

1) Ejercicio físico: existen estudios que relacionan el sedentarismo con el cáncer, y otros que muestran que el ejercicio físico origina una reducción del riesgo de algunos tipos de cánceres, como los de colon y los de mama. Para que realmente sea efectivo, los ejercicios deben realizarse como mínimo, 30 minutos diarios 5 ó más días a la semana. Por lo tanto, aquellos que se esfuerzan en el gimnasio o en los espacios públicos sólo los fines de semana no están haciendo prevención oncológica. El ejercicio más recomendado por su efectividad y cero costo es caminar a paso rápido.

2) Dieta: hay una clara evidencia científica entre las dietas ricas en grasa animales y algunas enfermedades oncológicas, y también investigaciones que demuestran que si la misma es rica en vegetales y frutas y baja en grasas animales, reduce el riesgo de padecer algunos cánceres como el de colon. La recomendación actual es ingerir 5 ó más frutas y/o vegetales por día. Además, elegir comida que ayuda a mantener un peso saludable. Recientes estudios mostraron que al menos una tercera parte de los cánceres pueden estar relacionados con la obesidad. Este nuevo conocimiento transforma a la obesidad en un factor de riesgo tan importante como el tabaquismo, ya que además de relacionarse con el origen de enfermedades neoplásicas interviene en el desarrollo de la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes.

3) Exposición solar excesiva: los cánceres de piel, que se hallan directamente relacionados con la exposición a las radiaciones ultravioletas del sol y de otras fuentes (por ejemplo, las camas solares). La protección debe ser todos los días, salgamos a trabajar o divertirnos, y no solamente durante las vacaciones, especialmente cuando vamos a la playa. Este nuevo concepto implica que las áreas expuestas al sol, como la cara, las manos, los brazos y la cabeza deben ser cubiertas ya sea por medios físicos (ropa, sombreros, etc.), o con cremas protectoras solares. Estas últimas deben ser usadas diariamente, sobre las zonas ya citadas. El factor de protección deberá ser establecido por el lugar geográfico donde se vive (mayor, cuanto más cerca del Ecuador se viva) y el color de la piel (menor cuanto más oscura es la piel) pero nunca debe ser menor a 15.

4) Tabaco: es la causa más evitable de cáncer: Participa en forma directa o indirecta en el origen y desarrollo de numerosas enfermedades tumorales. En el humo del cigarrillo, es posible detectar sustancias como la nicotina, el alquitrán y el monóxido de carbono, todas peligrosas para la salud. El alquitrán contiene carcinógenos y sustancias irritantes. A medida que se perfeccionó la industria del tabaco creció en forma paralela la incidencia de los tumores relacionados con esta adicción: cáncer de pulmón, boca, esófago y vejiga. Hoy, el 30% de todas las muertes por cáncer en los países occidentales están estrechamente relacionadas con el consumo de tabaco. Han sido descriptas más de 4000 sustancias cancerígenas en el humo; de ellas, 68 no dejan dudas de su acción oncogénica en el hombre.

El riesgo de desarrollar cualquiera de los cánceres inducidos por el tabaquismo depende de la susceptibilidad de los diferentes órganos y tejidos, pero a mayor exposición, ya sea por cantidad consumida y/o por tiempo de duración del hábito, mayor incidencia. Por todo lo expuesto, el tabaco es considerado el agente cancerígeno exógeno, evitable, más importante y más difundido. Quizás lo más importante pase por el hecho, perfectamente demostrado, de que el fumador pasivo, es decir, quien sin fumar activamente, recibe el humo que exhala el fumador, padece las mismas enfermedades que aquel que fuma activamente. No fume y prolongará su vida y la de sus seres queridos.

5) Microondas: El hipotético efecto cancerígeno de estos aparatos podría residir en la existencia de sustancias nocivas en la comida preparada con ellos o en la radiación que emiten a su alrededor. En cuanto al primer punto, es cierto que se ha demostrado que algunos elementos químicos presentes en los plásticos de los envases pasan a los alimentos durante el proceso de descongelación o calentamiento. Sin embargo, ninguno de esos químicos es realmente cancerígeno. Pese a eso, resulta una buena medida retirar los alimentos de sus envases de plástico y calentarlos en recipientes inertes como, por ejemplo, los de vidrio pirex. En cuanto a la radiación, cualquier electrodoméstico es capaz de producir campos electromagnéticos de muy baja potencia. Se ha estudiado hasta la saciedad el efecto de estos campos sobre las leucemias infantiles, el cáncer cerebral y el cáncer de mama. Y no sólo respecto a los electrodomésticos, sino también teniendo en cuenta la proximidad del domicilio a líneas de alta tensión o ciertos trabajos, como los operadores de radar, que deben de soportar día a día el mismo nivel de electromagnetismo que si vivieran dentro del microondas en marcha. Ni uno solo de estos estudios ha podido demostrar un aumento de incidencia de los tumores realmente claro.



Fuente: Dr. Mario Bruno, Secretario General de la Sociedad Argentina de Periodismo Médico (SAPEM) y Jefe del Servicio de Oncología del Hospital Álvarez, para entremujeres[dot]com.

19 de septiembre de 2011

Mitos sobre el aceite de oliva

1) Si es verde e intenso es bueno.

FALSO: El color verde de la oliva y el fuerte olor a aceitunas no son parámetros que se deben tener en cuenta para evaluar la calidad del producto. El aceite de oliva debe tener un color que varíe ente el amarillento y verde, y su gusto debe ser frutado y preferentemente amago, picante. La calidad del aceite de oliva depende de varios factores que podrían resumirse en tres puntos principales: la calidad de la aceituna que llega a la fábrica, el proceso de extracción en sí mismo y la conservación posterior a su extracción.


2) Añejado suma facultades.

FALSO: Cuanto más nuevo, mejor. El proceso de envejecimiento de un aceite de oliva se inicia en el mismo momento en que se obtiene, y con él se van perdiendo paulatinamente sus cualidades organolépticas y también algunas cualidades nutricionales relacionadas con sus componentes menores.


3) No sirve para freír.

FALSO. El aceite de oliva no sólo sirve para freír, sino que es más conveniente Su estabilidad a altas temperaturas es mayor que la de muchos aceites por lo que le permite mantener su calidad nutritiva La fritura con aceite de oliva permite la obtención de alimentos con una composición más equilibrada en ácidos grasos.


4) Se debe conservar en envases transparentes.

FALSO. Por lo general el aceite de oliva se ofrece en botellas transparentes, cuando en realidad éstas deberían ser opacas para evitar o retardar el proceso de oxidación natural que genera la luz. En lo que respecta a la temperatura, debe conservarse en un lugar fresco a una temperatura moderada y constante, entre los 15 y los 20 grados.


5) El aceite virgen es sólo para ensalada.

FALSO: Existe la creencia de que los aceites vírgenes, al ser más aromáticos que los refinados, se deben usar solo para aliñar en crudo. Pero por su origen y procesamiento, tienen más cuerpo y sabor y se pueden utilizar para frituras y procesos de cocción ya que se degradan mucho menos con el calor y sus sabores y aromas mejoran el resultado final.



¿Sabías que...?

* La importancia de consumir aceites vegetales se debe, en gran parte, a que son una valiosa fuente de grasas indispensables para nuestro organismo, de algunos tipos de vitaminas como por ejemplo la E y otros compuestos benéficos para la salud.

* Los aceites vegetales presentan una composición variada dependiendo de su origen, siendo el aceite de oliva, y principalmente el extra virgen, uno de los más interesantes no sólo por su perfil nutricional sino también por su distintivo sabor.

* El aceite de oliva virgen es aquel obtenido exclusivamente por procedimientos que no lo alteran, partiendo de aceitunas sanas recién recolectadas en su punto óptimo de maduración.

* Es 100% natural, ya que no posee agregado de aditivos ni conservantes.

* El aceite de oliva es amigo del corazón y de tu salud: el aceite de oliva aporta predominantemente ácidos grasos monoinsaturados que actúan sobre el metabolismo de las grasas, ayudando a proteger al corazón y los vasos sanguíneos.

Su consumo regular, en el contexto de una dieta variada, puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular por su contenido en omega 9, disminuyendo tanto el colesterol total como el LDL (conocido como colesterol malo) y sin modificar los niveles de HDL (conocido como colesterol bueno).

También hay componentes menores como los polifenoles, que han demostraron, tener propiedades antioxidantes.

* El aceite de oliva tiene diferentes usos culinarios: puede ser un clásico aderezo para ensaladas, formar parte de una preparación o ser usado para freír. También se lo puede utilizar como reemplazo de los condimentos grasos, como mayonesa o manteca. Además, un chorrito de aceite de oliva extra virgen en el pan de un sándwich, no solamente le da sabor, sino también un extra de ácidos grasos monoinsaturadas.


Fuente: entremujeres[dot]com

13 de septiembre de 2011

Anemia: un mal silencioso

El hierro es un elemento fundamental para el buen funcionamiento del organismo. Y cuando falta, debido a una deficiencia en la alimentación, se produce la anemia.

La anemia no se nota a simple vista, pero el cuerpo empieza a resentirse de manera silenciosa: disminuye la capacidad muscular, bajan las defensas, y la capacidad de prestar atención es menor.

"Cuando hay manifestaciones clínicas de la anemia, como cansancio, fatiga y, en los chicos, poco rendimiento en el colegio, significa que la deficiencia de hierro es importante", destaca la doctora Adriana Roussos, médica especialista en nutrición, del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

El organismo tiene reservas de hierro, que cubren las primeras deficiencias. Pero cuando esos depósitos se agotan, empiezan a manifestarse los síntomas. Y es necesario reemplazar lo que se perdió. Los cambios que produce la anemia por falta de hierro son graduales, a diferencia de los que produce una anemia aguda, producto de una gran pérdida de sangre.

La palabra anemia viene del griego, y significa sin sangre. Es una enfermedad caracterizada por una disminución anormal en el número de glóbulos rojos o en su contenido de hemoglobina.

¿Por qué es importante el hierro?
El hierro es necesario para la producción de la hemoglobina, una proteína que se encuentra en los glóbulos rojos, y cuya función es el transporte de oxígeno desde los pulmones hasta –todas- las células del cuerpo.
Los glóbulos rojos, para poder combinarse con el oxígeno, deben contener una cantidad suficiente de hemoglobina, y esto depende de los niveles de hierro que existan en el organismo.

Los efectos de la falta de hierro son más graves si se trata de chicos pequeños. La especialista indica que algunos estudios han mostrado que la anemia, en grados no muy severos, pero prolongados, puede afectar el rendimiento intelectual en los chicos. Incluso, si se da en una etapa muy temprana, aún después de haber corregido la anemia, pueden quedar secuelas.

Los períodos más vulnerables al déficit de hierro son el primer año de vida, la pubertad y el embarazo, pero también puede afectar a las mujeres en edad fértil, porque la menstruación representa una pérdida de hierro, que es normal.

El primer año de vida del niño es muy importante porque es un período de crecimiento rápido y, en general, según como haya sido el estado nutricional de la madre, el niño nace con pocas reservas de hierro.

"Alrededor del cuarto mes, se produce una anemia fisiológica, por lo que se recomienda suplementar al niño con hierro hasta que empiece a comer alimentos ricos en ese metal", afirma la doctora Roussos. En el cuarto mes se les da un suplemento de hierro hasta los 15 meses, sobre todo cuando no son amamantados.

En chicos no suplementados, que crecen muy rápido, o tienen una contextura física grande, esa anemia puede hacerse más manifiesta, sobre todo si no están alimentados a pecho. La leche humana tiene un tipo de hierro que se absorbe mucho mejor que el de la leche de vaca.

El otro período crítico es la pubertad, por el crecimiento rápido que tiene el organismo. "Hoy día se ve que la mayoría de los adolescentes no llegan a cubrir la cantidad de hierro que necesitan", advierte la especialista. Las comidas rápidas son uno de los factores de dicha deficiencia.

¿Qué alimentos son ricos en hierro?
En los alimentos, el hierro se presenta bajo dos formas: uno que se denomina hem, presente en los productos de origen animal, y otro denominado no hem, que se encuentra en los vegetales. El hierro de origen animal se absorbe mucho mejor que el de origen vegetal. Pero la absorción, que se realiza en el duodeno, depende de las sustancias que acompañan al alimento.

El hierro presente en los vegetales está más influido por la presencia de otros alimentos, como las fibras, ciertos metales, u otros componentes de la dieta que pueden afectar su absorción. El hem, en cambio, se ve poco modificado por esos factores.

En general se consume más cantidad de hierro de origen vegetal, por eso es necesario balancear las cantidades. Las lentejas, por ejemplo, tienen mucho hierro, pero conviene acompañarlas con un poco de carne, para aumentar la absorción, indica la especialista. El hierro de origen vegetal se absorbe mucho mejor si está acompañado por hierro de origen animal.

Otro vegetal rico en hierro es la espinaca, pero si se come acompañada con salsa blanca, por ejemplo, el calcio de la leche puede inhibir la absorción. Un factor que facilita la absorción es la vitamina C. Por eso resulta beneficioso comer alimentos ricos en hierro acompañados con jugo de naranja.

La especialista recomienda comer una porción de carne de alrededor de 200 gramos todos los días. Y complementar con alimentos que sean buena fuente de hierro, como las legumbres, espinacas, o huevo.

En cuanto a los alimentos fortificados, aportan un suplemento, pero no es comparable con el aporte que brinda una porción de carne. A veces, por más que los alimentos tengan una gran cantidad de hierro agregado, eso no significa que toda esa cantidad vaya a absorberse.

Con respecto al café y el té, tomados después de las comidas, son inhibidores de la absorción. Si no se pueden evitar, conviene que haya por lo menos un espacio de una hora o más con respecto a la comida.
El exceso de hierro en el organismo no representaría riesgos. De hecho, el intestino regula la absorción del metal. Absorbe más, cuanto más falencia haya. Si el organismo tiene exceso, el intestino absorbe menor cantidad de hierro. Pero sí puede haber problemas si el exceso está causado por el hierro de origen medicinal. Este exceso puede causar complicaciones renales, gástricas, o hepáticas. Por eso, el hierro medicinal tiene que ser administrado por el médico, y controlado con análisis, señala la especialista.

La anemia por falta de hierro es la desnutrición oculta, que no se ve pero desgasta el organismo por dentro. Y en los chicos puede dejar secuelas definitivas. Por eso, los especialistas subrayan la importancia de saber combinar los alimentos de origen animal y vegetal para potenciar sus componentes nutricionales.

Fuente: alimentación-sana[dot]com[dot]ar

11 de septiembre de 2011

Alimentación para levantar las defensas

Estrés prolongado, dietas inadecuadas, cambios bruscos de temperatura o el descanso insuficiente provocan que nuestro cuerpo se resienta y desciendan nuestras defensas. Una dieta equilibrada refuerza el sistema inmunológico.

Hay signos, como llagas en los labios, cansancio mayor del habitual, heridas que tardan en cicatrizar, dolores musculares sin haber practicado ejercicio o fragilidad del cabello, que delatan que las defensas de nuestro organismo están bajas. Si bien lo ideal sería evitar, en la medida de lo posible, hábitos y situaciones que puedan debilitar nuestro organismo, una alimentación adecuada también puede ayudarnos a superar épocas duras, pues permite reforzar el sistema inmunológico, que nos protege de bacterias, virus y otros organismos patógenos.

Una dieta equilibrada refuerza el sistema inmunológico
Aparentemente la ingesta energética tiene una manifiesta influencia en la actividad inmunológica, tanto por exceso como por defecto de calorías. El aporte excesivo de energía puede afectar a la capacidad del sistema inmunológico de combatir infecciones, por lo que la obesidad está ligada a una mayor incidencia de enfermedades infecciosas.

Además, las personas obesas son más propensas a desarrollar enfermedades cardiovasculares que, a su vez, están relacionadas con alteraciones de la función inmunológica. Pero también las personas desnutridas presentan un mayor riesgo de contraer infecciones, al igual que quienes siguen regímenes de adelgazamiento desequilibrados, ya que algunas dietas pueden hacer disminuir la función inmunológica.

La reducción de las grasas en la dieta no sólo deviene fundamental para controlar el peso, sino también para el óptimo funcionamiento del sistema inmunológico. Parece ser que las dietas ricas en grasa reducen la respuesta inmunológica, aumentando así el riesgo de infecciones. Por lo tanto, si se reduce el contenido de grasa en la dieta, la actividad inmunológica aumenta. No obstante, no es sólo una cuestión de cantidad: la procedencia o calidad de las grasas que introducimos en nuestra alimentación cotidiana también es importante. Por eso, conviene incluir en nuestra dieta pescado, frutos secos, aceite de oliva y girasol o soja para asegurar un aporte equilibrado de diferentes grasas esenciales para la salud.

Consumir regularmente productos lácteos fermentados -como yogur- contribuye, asimismo, a aumentar las defensas inmunológicas. De hecho, hay estudios que demuestran que quienes toman regularmente leches fermentadas presentan, además de una mayor resistencia a los microorganismos que provocan las intoxicaciones alimentarias, un mejor estado del sistema inmunológico.

Finalmente, el mantenimiento en condiciones del sistema inmunológico requiere un consumo constante de todas las vitaminas y minerales necesarios. Para ello, hay que asegurarse de seguir una dieta equilibrada que incluya variedad de alimentos en las cantidades adecuadas.

Nutrientes relacionados
-        Vitamina C: aumenta la producción de interferón (sustancia celular que impide a una amplia gama de virus provocar infecciones), por lo que la inmunidad se puede potenciar. Además, esta vitamina es necesaria para formar colágeno, un componente esencial de las membranas de las células, por lo que la vitamina C contribuye al mantenimiento de las barreras naturales contra las infecciones. Fuentes alimentarias: kiwi, mango, ananá, caqui, cítricos, melón, frutillas, morrones, tomate, verduras de la familia del repollo o coliflor, frutas y hortalizas en general.

-        Vitamina E: diversos estudios han demostrado que aumenta la respuesta inmunológica (se administró 200 mg/día de esta vitamina a personas que no seguían una alimentación sana y con defensas bajas, y su respuesta inmunológica mejoró notablemente). Fuentes alimentarias: aceite de germen de trigo, aceite de soja, germen de cereales o cereales de grano entero (pan, arroz y pastas alimenticias integrales, etc.), aceites de oliva (principalmente, el virgen extra de primera presión en frío), vegetales de hoja verde y frutos secos.

-        Vitamina A: representa un papel esencial en las infecciones y en el mantenimiento de la integridad de la superficie de las mucosas (barreras naturales contra las infecciones). Fuentes alimentarias de vitamina A: hígado, manteca, huevo y lácteos completos.

-        Fuentes alimentarias de beta-caroteno: cuando el organismo lo requiere, se transforman en vitamina A. Presente en verduras de color verde o de coloración rojo-anaranjado-amarillento y algunas frutas (damasco, cerezas, melón y durazno).

-        Otras vitaminas: se han descrito alteraciones del sistema inmunológico asociadas al déficit de vitaminas del grupo B. La carencia de ácido fólico o vitamina B9 suprime la respuesta de algunos linfocitos, lo que a su vez se acompaña de una disminución de anticuerpos (sustancias que luchan contra los gérmenes y tóxicos). También se sabe que las deficiencias de tiamina o B1, riboflavina o B2, ácido pantoténico o B5, biotina o B8 y cianobalamina o B12, pueden disminuir la producción de anticuerpos. Fuentes alimentarias: El complejo vitamínico B aparece en la mayoría de alimentos de origen vegetal (verduras, fruta fresca, frutos secos, cereales, legumbres) y en los de origen animal (carne y vísceras, pescado y marisco, huevos y en los productos lácteos). El ácido fólico se encuentra mayoritariamente en la verdura de hoja verde, legumbres verdes, frutas, cereales de desayuno enriquecidos e hígado; y la vitamina B12 abunda en el hígado y el marisco, pero también está presente en alimentos como carne, pescado, huevos y productos lácteos.

-        Hierro: el déficit de hierro es relativamente frecuente y afecta principalmente a jóvenes y embarazadas; disminuye la proliferación (multiplicación y crecimiento) celular y la respuesta inmunológica. Fuentes alimentarias: hígado, carnes (especialmente la de caballo), pescado, huevo y, en menor proporción, lácteos.

-        Zinc: la carencia de zinc es relativamente frecuente en niños, mujeres embarazadas, madres lactantes, ancianos y personas vegetarianas o que realizan dietas bajas en calorías. El consumo habitual de tabaco también se puede considerar factor de riesgo de déficit. Su carencia influye en el sistema inmunológico y afecta fundamentalmente a órganos linfoides (que producen linfocitos) y a la respuesta inmunológica. Fuentes alimentarias: mariscos, hígado, semillas de calabaza, quesos curados, legumbres y frutos secos, cereales completos, carnes, pescados, huevos y lácteos.


Sugerencias

·       Seguir una dieta variada, basada en alimentos frescos y ricos en vitaminas y minerales.
·       Recurrir a los baños de temperatura alterna (fría, caliente) que estimulan la circulación sanguínea y linfática y fortalecen el organismo.
·       Dormir el suficiente número de horas para favorecer el correcto funcionamiento de nuestro sistema de defensas.
·       Realizar de forma regular actividad física de intensidad moderada (caminar a paso ligero, nadar, bicicleta, etc.).
·       Aprender a llevar un ritmo de vida más relajado y a evitar el estrés, uno de los principales enemigos de nuestro sistema inmune.
·       Cuando la dieta no es equilibrada, cabe la posibilidad de recurrir a complementos dietéticos, siempre bajo la prescripción de un profesional, teniendo en cuenta que al mismo tiempo se deben mejorar progresivamente los hábitos alimentarios.
·       Consultar al médico o especialista en nutrición para que desarrolle una dieta específica para nuestras necesidades alimenticias.


Fuente: alimentación-sana[dot]com[dot]ar

9 de septiembre de 2011

La alimentación en la edad escolar

La edad escolar es un tiempo en que los padres pueden experimentar algunos problemas con respecto a la alimentación de sus hijos.

Los niños pasan más tiempo fuera del hogar, y la provisión y supervisión de los alimentos que reciben en esas horas se hace más difícil. Por otra parte, los requerimientos nutricionales del niño variarán de la mano del incremento de las actividades no sólo físicas, sino también intelectuales que propone la nueva etapa escolar.

Muchos problemas de aprendizaje o aparentes dificultades propias de los síndromes de falta de atención pueden provenir, en realidad, de dietas inadecuadas. A la vez, muchos de los desórdenes alimentarios como la bulimia y la anorexia tienen su origen en esta etapa de la vida.

Niños mal alimentados estarán en peores condiciones para afrontar no sólo la actividad escolar, sino otras muchas que los padres intentan agregar para su mejor formación física e intelectual. Entre ellas se cuentan los variados deportes, actividades artísticas como música, danza, plástica, estudio de idiomas, informática, entre otros ejemplos. Todas ellas dependen para su éxito de un buen aporte alimenticio.

Mente sana en cuerpo bien alimentado
Para asegurarse de que el niño esté bien alimentado no es necesario ser un experto nutricionista. Sólo se requiere poner a su disposición una dieta variada y generar en él buenos hábitos alimenticios. Para ello, el hacer de la alimentación una costumbre familiar gratificante es la mejor receta.

Sin embargo, la consulta periódica con el pediatra es necesaria, previene posibles problemas en ésta y otras áreas, y trae tranquilidad a los padres. Siempre que sea posible, es recomendable consultar con un especialista en nutrición.

El Desayuno
Una buena alimentación comienza con la primera comida del día. La importancia del desayuno radica en que es la primera ingesta luego de que el organismo ha estado varias horas sin alimento. La noche es, por lo general, el periodo de ayuno más largo del día, sobre todo para los niños, ya que estos duermen más horas que los adultos. Por ello, la importancia del desayuno no debe verse empañada por apuros ni por excusas.

Lo ideal es hacer de la hora del desayuno un momento compartido de intimidad familiar, en especial para aquellas familias que no pueden reunirse en el almuerzo. El compartir el desayuno no sólo garantiza que el niño hará una buena ingesta, que lo prepara para una jornada de intensa actividad, sino que crea en él un hábito que lo acompañará toda la vida.

En el caso del niño que va al colegio de mañana, hay que asegurarse de que se levante con el tiempo suficiente para desayunar. El tiempo que pasará hasta la siguiente comida importante, el almuerzo, será de varias horas. Esas horas serán muy intensas, a pesar de que pasará la mayor parte del tiempo sentado. La actividad física no es la única que requiere energías. La actividad mental también necesita un buen aporte.

Para los niños que asisten a la escuela por la tarde, el problema es generalmente otro. Se levantan demasiado tarde, y la mañana no alcanza para distribuir dos comidas importantes: desayuno y almuerzo. Por lo tanto, muchos padres tienden a eliminar uno de los dos, transformándolo en una colación liviana.

Lo ideal es, en realidad, regular mejor el ritmo del sueño y dar lugar a ambas comidas.

Comida sana vs. chatarra
 Otro de los problemas con los que deberán enfrentarse los padres es el de los llamados "alimentos chatarra". Los niños tienen una especial predilección por ellos, ya que están sustentados por una enorme carga publicitaria, y están presentados de una manera que llaman su atención. Si usáramos las mismas técnicas para imponer los alimentos adecuados, la historia tendría un final diferente.

Entre los alimentos que denominamos chatarra se encuentran las golosinas, las gaseosas y la comida rápida, rica en hidratos de carbono y grasas. Esto no quiere decir que estos elementos deban estar vedados para los niños, lo cual causaría el efecto contrario de cualquier prohibición. Lo que se sugiere es que puedan ser tomados en ocasiones especiales y no en forma diaria.

Para muchos padres es más fácil dar a sus hijos dinero para que compren su merienda en la escuela, que preocuparse de prepararla y guardarla diariamente en sus mochilas.

Lo ideal es que el niño coma una variedad y cantidad de alimentos para crecer saludable y responder a las responsabilidades que le impone la edad escolar. Para ello necesita una adecuada proporción de proteínas, hidratos de carbono, lípidos, hierro, calcio, vitaminas, etc. Estos elementos se encuentran en la variedad de alimentos que nos ofrece la naturaleza: leche y sus derivados, carnes rojas, pollo y pescado, verduras frescas y cocidas, frutas, cereales, legumbres, etc.

Por último, será necesario combinar los gustos propios de cada niño con la habilidad de quien prepara los alimentos, de manera que él pueda recibir con placer aún aquellos alimentos que no son de su preferencia.

Fuente: alimentación-sana[dot]com[dot]ar

8 de septiembre de 2011

¿Qué es la vigorexia?

La dismorfia muscular, o vigorexia, es un trastorno alimentario caracterizado por la presencia de una preocupación obsesiva por el físico y una distorsión del esquema corporal (dismorfofobia). A veces referido como anorexia nerviosa inversa, la dismorfia muscular es un tipo muy específico de trastorno dismórfico corporal. Esta enfermedad es más común en los hombres.

La vigorexia no está reconocida como enfermedad por la comunidad médica internacional, pero se trata de un trastorno o desorden emocional donde las características físicas se perciben de manera distorsionada, al igual que lo que sucede cuando se padece anorexia; pero a la inversa.

Una persona que siempre se encuentra con carencia de tonicidad y musculatura, puede sentir una necesidad obsesiva de realizar ejercicio físico para mejorar su aspecto corporal, haciéndolo de forma compulsiva, y con ello padecer vigorexia. Con esta, los cuerpos suelen desproporcionarse, adquiriendo una musculatura no acorde con la talla de la persona.

Las manifestaciones de este trastorno se descubren en una extrema actividad donde la cantidad de proteínas y carbohidratos consumidos es excesiva, mientras que la cantidad de lípidos se reduce. Esto puede ocasionar alteraciones metabólicas importantes, sobre todo cuando el vigoréxico consume esteroides que ocasionan cambios de humor repentinos.

Perfil de quien padece este trastorno
Se trata de un trastorno que afecta tanto a mujeres como hombres, pero se trata de un trastorno mucho más masculino. La obsesión de estas personas por su cuerpo les lleva a pasar un gran número de horas en el gimnasio, habitualmente suelen ser mas de 8 horas en el gimnasio por día, produciendo el aislamiento social, o incluso a consumir productos dopantes.

Algunos de los rasgos más característicos son:
·     Obsesión por un cuerpo musculoso al extremo, ya que aunque ya lo haya conseguido, su visión está tan distorsionada, que al mirarse al espejo aún continuará viéndose débil.
·       Distorsión de la imagen corporal.
·       Autoestima baja.
·       Autorregulamiento con dietas impuestas.
·       Entrenamiento con dedicación compulsiva y casi exclusiva. Se deja en segundo plano otras actividades sociales o culturales.
·       Adicción a la balanza.
·       Tendencia a la automedicación.
·       Dieta muy alta en proteínas, complementada con productos anabólicos y esteroides en la mayoría de las ocasiones.

¿Cómo tratar la vigorexia?
Naturalmente, los factores socioculturales (el culto al cuerpo), poseen un papel importante en estos trastornos, pero también hay ciertas alteraciones en los neurotransmisores cerebrales relacionados con este tipo de patologías. Los especialistas recomiendan que el tratamiento sea psicológico, ya que se debe intentar cambiar la conducta de la persona, su autoestima y su pánico a un fracaso.

La mejor medida para evitar estos trastornos, tanto vigorexia como anorexia y bulimia, es la prevención, ya que esto lo causa una obsesión por poseer el mejor físico, la mejor imagen ante la sociedad.

La vigorexia puede ser mortal. Una de sus complicaciones es la atrofia del músculo cardíaco, debido a la falta de sangre por su aumento de tamaño.

Mientras que la adherencia a la práctica de ejercicio físico se debe sobre todo a procesos fisiológicos, en la vigorexia esto es adictivo y se debe a un problema de carácter mucho más psicológico.

Por eso, siempre que se practique deporte o cualquier tipo de actividad física de manera controlada, sin excesos y atendiendo a las características personales, la práctica resultará beneficiosa.

2 de septiembre de 2011

Alimentos transgénicos: ¿son seguros?


La mayoría de nosotros consume alimentos derivados de cultivos transgénicos (comúnmente llamados “alimentos transgénicos”), aunque pocos lo saben y/o conocen algo acerca de esta tecnología y su seguridad para la salud.
Por eso, desde el blog de Matilde Menéndez queremos contarte de qué se tratan estos alimentos.
Estos cultivos, si bien se limitan a muy pocos casos, han sido los más estudiados en toda la historia de la agricultura moderna. Para contribuir a ordenar y sintetizar la evidencia reunida a la fecha, un grupo multidisciplinario coordinado por el Grupo de Trabajo de Alimentos de la Sociedad Argentina de Nutrición difundió un informe sobre los aspectos que más interesan a la sociedad, tales como la forma en que se evalúan los alimentos transgénicos para determinar su inocuidad y la situación respecto de su identificación y rotulación, donde aún no se ha alcanzado consenso internacional.

La historia de los trangénicos
Los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) hicieron su entrada formal en el mundo de la producción agropecuaria hace más de doce años. Desde ese momento han generado muchas opiniones que van desde la preocupación por la seguridad individual y ambiental hasta la indiferencia. Casi todos los OGM han sido utilizados para producir alimentos, habitualmente llamados Transgénicos, cuya producción ha crecido continuamente siendo ya parte de la nutrición normal.
Pero el tiempo transcurrido es corto en términos relativos para modificar la cultura alimentaria. Por eso las preguntas y las inquietudes tanto de la comunidad profesional como de la sociedad en general continúan.
En su compleja interacción con el ambiente, el hombre siempre ha tratado de manipular los minerales, los microorganismos, los vegetales y los animales en su provecho. Antes de tener idea de la existencia de los genes, el ser humano llegó a crear especies y alterar otras, seleccionando características para su provecho tal como frutas sin semillas o los trigos enanos de la llamada “Revolución Verde” y que le valieron el Premio Nóbel de la Paz a su creador, el Dr. Norman Borlaug, en 1970.
La ingeniería genética surge en la década de los 1970 e incluye a una serie de técnicas que permiten aislar genes, modificarlos y transferirlos de un organismo a otro. Así, se puede aislar un gen a partir de un organismo de origen, e incluso modificarlo, y agregarlo al genoma de un organismo receptor, que puede ser de la misma especie o no. A este organismo receptor, que ahora tiene un gen nuevo o transgén, se lo llama organismo transgénico, genéticamente modificado (OGM), o recombinante. A la proteína sintetizada a partir del transgén se la denomina proteína recombinante.

Utilidad de los trangénicos
Hoy es posible modificar bacterias, hongos y células de cualquier tipo en cultivo, e incluso plantas y animales. Los objetivos son diversos, y van desde la producción de moléculas de interés industrial, la biorremediación ambiental, el mejoramiento de cepas de microorganismos empleados en alimentos, hasta el mejoramiento de las especies económicamente importantes para el hombre.
En síntesis, la biotecnología es la utilización de organismos vivos para la obtención de productos de interés, y su origen es tan antiguo que se pierde en la historia. El pan y el vino son ejemplos de alimentos seculares elaborados gracias al uso de microorganismos. Luego, con el advenimiento de la ingeniería genética se desarrollaron microorganismos transgénicos que han servido para la producción de fármacos, enzimas, y otros insumos para la industria, así como plantas de interés agronómico. Los pocos animales transgénicos que se desarrollaron hasta hoy con éxito han servido para la investigación y se prevé que servirán también para la producción de fármacos.
Plantas con mayor valor nutritivo, resistentes a plagas o tolerantes a herbicidas, son solamente algunos ejemplos del uso de la tecnología transgénica, que no se limita al campo de los alimentos sino que ha encontrado múltiples terrenos de aplicación incluyendo microorganismos, vegetales y animales para investigación y para producción de sustancias, especialmente fármacos.
Tal vez sería hoy tan impensable un mundo que no usara la tecnología transgénica como un mundo sin computadoras. Pero toda tecnología nueva genera preocupaciones que, especialmente en el área de la seguridad, deben ser cuidadosamente resueltas. Sobre los alimentos derivados de los cultivos genéticamente modificados se ha debatido mucho y existe mucha literatura incluyendo estudios indiscutiblemente serios, investigaciones probablemente igualmente serias pese a ser financiadas por empresas o gobiernos con intereses específicos, y también opiniones de todo tipo, incluso algunas más sustentadas en las emociones que en la ciencia.

¿Son seguros?
La aceptabilidad de la biotecnología moderna para la producción de alimentos, sobre todo desde un punto de vista ético, reposa en que se garantice una serie de requisitos y se protejan valores ampliamente compartidos: 
• Que su desarrollo y aplicación sean ambientalmente seguros y sustentables en el tiempo
• Que los alimentos sean seguros y nutritivos, y a precios razonables
• Que su desarrollo y comercialización no estén impulsadas exclusivamente por el afán de lucro de las empresas
• Que contribuya a disminuir las desigualdades económicas, y
• Que promueva prácticas agropecuarias ecológicamente correctas, que protejan y conserven los recursos del planeta
En Argentina, son tres los cultivos GM que se cultivan y consumen una vez superadas las pruebas técnicas, de seguridad y de factibilidad para llegar a la producción a cielo abierto: Soja tolerante al herbicida glifosato, Maíz resistente a insectos lepidópteros (o “Bt”)  o tolerantes a glifosato y también con ambas características acumuladas y Algodón tolerante al herbicida glifosato y resistente a insectos. 
En otros países, como Estados Unidos y Canadá, existen otras variedades transgénicas por ejemplo, papaya y zapallo resistentes a virus, así como canola transgénica aprobadas  y hay numerosos desarrollos que podrán ser aprobados en la próxima década incluyendo algunas frutas y hortalizas resistentes a virus, maíz y arroz resistentes a sequías, etc. Asimismo se continúa trabajando en cultivos mejorados en su composición.
El grupo de especialistas de la Sociedad Argentina de Nutrición halló sistemáticamente evidencia suficiente que respalda que el consumo de alimentos elaborados a partir de OGM, incluyendo especies pecuarias alimentadas con OGM, no han presentado efectos perjudiciales de ningún tipo en la salud humana. Tampoco se encontró evidencia sobre impactos negativos en el ambiente como consecuencia de la difusión de cultivos de OGM. 
Por eso, la postura de la Sociedad Argentina de Nutrición es que, según la evidencia reunida a la fecha, los alimentos derivados de los cultivos transgénicos han demostrado ser seguros tanto para la salud humana como animal. No obstante, la continuidad de un sano debate sobre estos temas  aumentará el intercambio entre los diferentes sectores y mejorará la calidad y cantidad de la información que llegue al público.

Fuente: Sociedad Argentina de Nutrición