26 de diciembre de 2011

Cómo aliviar el malestar luego de las fiestas

¿Te duele la cabeza? ¿El estómago te dice “basta”? Para que el malestar y los kilos de más no se hagan protagonistas, seguí estos pasos.

Después de la cena del 24, el almuerzo del 25 de diciembre, y las múltiples "despedidas", ¿cómo podemos desintoxicarnos? Lo más importante es evitar las comidas pesadas y apostar por las que sean fáciles de digerir.

Nada más levantarse, en ayunas, conviene que beber un vaso de jugo de naranja y otro de agua. Los líquidos son esenciales para nuestra salud.

Luego, hacer un desayuno liviano, compuesto por yogurt, fruta, pan integral y té endulzado con miel o café con leche, según los gustos.

Desintoxicate por una semana (al menos, antes de Año Nuevo...)
  • Una vez que queden atrás los platos con muchas calorías y grasas, depurá tu organismo con una semana de alimentación saludable: frutas, hortalizas y líquidos serán tus aliados. E intentá incorporar más fibra para siempre (no sólo para desintoxicarte).
  •  Tomá sin límite: agua, soda, caldo light, infusiones sin azúcar y gelatinas light. 
  • Incorporá por lo menos dos litros y medio de agua al día.
  • Consumí abundante cantidad de frutas y vegetales frescos y en jugos.
  • Consumí cereales integrales.
  • Comé más pescado
  • Consumí yogures descremados.
  • Cená liviano: incluí hortalizas, carnes magras y frutas.
  • Evitá embutidos, chacinados, fiambres, manteca, mayonesa y frituras.
  • Reducí el consumo de sal.Tomá té de manzanilla, valeriana, tilo o cedrón para reemplazar al café.
  • Movete cada día más: borrá el ascensor de tu mente, elegí caminar o ir en bicicleta para usar menos el auto, hacé una actividad física de tu agrado y convertila en hábito.



Depuradores totales
Depurador 1: Todas las mañanas tomá un jugo de una naranja, una zanahoria y una pera.

Depurador 2: Todas las tardes tomá un yogurt descremado con tres cucharaditas de té de semillas de chía, girasol y lino.

Estas son algunas de las sugerencias para tener en cuenta que compartimos desde el blog de Matilde Menéndez.

Fuente: clarin[dot]com y matildemenendez.com

12 de diciembre de 2011

Época de festejos y riesgos para el corazón

La tasa de inconvenientes cardiovasculares aumenta en esta última etapa del año. Consejos para prevenirlos.

Corazón sano también en las fiestas. Esta es una época de festejos, pero también de riesgos para el corazón. En la última etapa del año que concentra las fiestas, balances, reuniones familiares y grandes comidas, suele aumentar la tasa de inconvenientes cardiovasculares.

Juegan en contra la movilización de emociones, el estrés y, claro, los excesos en la alimentación. "Las comidas navideñas pueden tener de 8000 a 9000 calorías. Como consecuencia, aumentan la presión arterial, los niveles de azúcar en sangre y la frecuencia cardíaca", señala Juan Pablo Costabel, cardiólogo clínico del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires.

Por eso es importante seguir las recomendaciones de los especialistas y no demorar las consultas médicas. "En estos tiempos, los pacientes tienden a subestimar o desatender sus síntomas. En Cardiología, el tiempo de demora para la consulta tiene relación indirecta con la posibilidad de remediar el problema. A mayor demora, menor la posibilidad de remediar el daño del sistema cardiovascular", agrega.

Y no olvidar los consejos de siempre: ser moderados con las comidas, regular la ingesta de alcohol, realizar actividad física y, ante cualquier duda, consultar al médico.

Mejor es cuidarse
Comidas
·       No ayunar ni saltear comidas incluso cuando el día previo hayan sido abundantes.
·       Evitar las entradas copiosas, ricas en fiambres y quesos.
·       Elegir carnes magras.
·       Para aderezar las ensaladas, evitar mayonesas. Utilizar aceite de oliva y medir la cantidad (una cucharada sopera por porción).
·       Evitar los excesos de sal.
·       Atención en la mesa dulce en la que las calorías se triplican.

Bebidas
·       Regular siempre la ingesta de alcohol: los hombres no deben beber más de dos copas por día, y las mujeres, una, según recomiendan los especialistas.
·       Mantenerse bien hidratado. Beber entre dos litros y medio y tres de agua por día.

En movimiento
·       Preservar la actividad física habitual o incorporar caminatas diarias.

¡Y a festejar sanamente!

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

9 de diciembre de 2011

Alimentación saludable

Se acerca el verano y la época de las vacaciones, momento en el que los hábitos se ven expuestos a modificaciones. Este cambio de costumbres incide directamente en nuestra salud: no sólo las horas de las comidas se alteran a menudo, sino que muchas de ellas se realizan fuera del hogar. En este contexto, conviene aplicar ciertas pautas para evitar retroceder durante el verano los pasos logros durante el resto del año.

Lácteos, verduras y frutas
Empezar con un buen desayuno completo es bueno para nuestro organismo. Por el contrario, saltear comidas da lugar a que no se cubran las necesidades diarias de calcio ni las necesidades energéticas. Podemos incorporar en el desayuno frutas, pan integral, cereales, leche, yogurt y quesos descremados.

Dos vasos de leche o yogurt más un trocito de queso suelen ser suficientes para cubrir la dosis diaria de calcio recomendada.

Las frutas y verduras son alimentos ricos en fibras, agua, potasio y, además, contienen fructosa. Las amarillas y naranjas tienen betacaroteno y protegen la piel; las verdes previenen la anemia por el ácido fólico y contribuyen al sistema inmunitario.

Por su parte, la vitamina C, presente en la espinaca cruda, los cítricos, el kiwi, el tomate, las frutillas y el ají, actúa en la curación de heridas. Y el licopeno, que está en el tomate, pomelo rosado, sandía y en todas las frutas y verduras de color rojo, reduce los daños provocados por quemaduras solares.

Agua para la sed
En el verano, con motivo de las altas temperaturas, es aconsejable beber en forma continua agua y/o jugos naturales. La ingesta excesiva de bebidas azucaradas y con gas modifica la calidad de la dieta, debido a la cantidad de azúcares fermentables que favorecen la formación de caries y la obesidad, además de alterar el equilibrio del calcio.

Es importante recordar que las bebidas alcohólicas aumentan la deshidratación. En el caso de los adultos, se recomienda ingerir 2 litros de agua por día, como mínimo, y un vaso de vino diario, como máximo.

Cuidar las arterias
Es aconsejable disminuir el consumo de alimentos industrializados y ricos en grasas saturadas.

El exceso de aperitivos tipo snacks, con elevado valor energético y ricos en sodio, y las comidas de preparación rápida, con importantes cantidades de grasa y sodio, favorecen las deficiencias de calcio, hierro y vitaminas A, D y C. La calidad de este tipo de comidas "económicas" es baja debido a la materia prima que se utiliza y a que los alimentos son sometidos a altas temperaturas durante largos procesos de cocinado. Por este motivo, pierden gran parte de los micronutrientes que contienen.

Es fundamental reducir la cantidad de sal que se agrega a las comidas, para prevenir y tratar la hipertensión y sus consecuencias.

Carnes
Las carnes y el huevo son alimentos ricos en proteínas, hierro y vitamina B, que contribuyen con la formación de músculos y células fundamentales de nuestros sistemas y órganos. Es importante consumirlos sin grasa visible y en cortes magros.

El pescado y los frutos de mar sin alimentos ricos en proteínas y ácidos grasos Omega 3. Estos últimos, conocidos como grasas buenas, tienen la propiedad de reducir el colesterol y aumentar las defensas. Los pescados frescos o en lata son excelentes para acompañar ensaladas, tartas y empanadas.

Es recomendable consumir pescado al menos dos veces por semana.

¡A disfrutar!
En cualquier caso, es importante disfrutar del momento dedicado a la comida, tomarse su tiempo y aprovecharlo. Por eso, debe evitarse "picar" entre comidas, al igual que las comidas abundantes.

Es fundamental complementar la alimentación con actividad física regular y adecuada, para contribuir a una mejor calidad de vida.

Fuente: Osde Binaria

6 de diciembre de 2011

Golpes de calor: consejos para prevenirlos

¡Está por llegar el verano! Esperamos todo el año los días de sol, pero hay días donde el calor es insoportable. Es que, cuando hace mucho calor, el cuerpo tiene dificultades para regular su temperatura y aparece el agotamiento, que puede convertirse en lo que se llama golpe de calor. Por eso, te damos algunos consejos para que lo prevengas en los más chicos y también en los más grandes.


Los días de altas temperaturas y humedad pueden transformarse en un riesgo para la salud. Estamos más tiempo al aire libre y bajo el sol. Por eso, cuando hace mucho calor, se recomienda:
  • Ofrecer a los niños agua o jugos naturales en forma frecuente, sin esperar a que los pidan
  • Ofrecer el pecho más seguido a los lactantes
  • No tomar bebidas con cafeína o azúcar en exceso
  • Bañar a los niños o mojarles todo el cuerpo con frecuencia
  • Proponer actividades tranquilas y evitar juegos intensos
  • Evitar que los chicos transiten y jueguen expuestos al sol, menos aún en horario del mediodía o a la tarde temprano; si los chicos deben transitar bajo el sol, ponerles sombrero de ala ancha, usar protectores solares (factor 15 o mayor) y hacer frecuentes descansos a la sombra
  • Procurar que permanezcan en los lugares más frescos y ventilados
  • De ser posible, estar por momentos en ambientes con aire acondicionado, en tu casa o en los lugares públicos que lo posean; pueden usarse ventiladores, pero teniendo en cuenta que no son suficientes para refrescar cuando la temperatura ambiente es muy elevada
  • Vestir a los niños con ropa holgada, liviana, de algodón y colores claros o mejor aún, desvestirlos
  • Incorporar sal en mayor cantidad que lo habitual
  • Nunca los dejes dentro de un vehículo estacionado y cerrado
  • No ingerir bebidas muy frías (causan dolor de estómago)
  • No consumir líquidos o comidas calientes o pesadas
El golpe de calor puede ser muy grave; con los primeros síntomas o ante la duda no demores la consulta con su pediatra o en el Centro de Salud más cercano.

Para jóvenes y adolescentes, también el golpe de calor puede ser un riesgo. Por eso, es importante no consumir bebidas con alcohol en esos días muy sofocantes, ya que el alcohol aumenta la temperatura corporal y las pérdidas de líquido. Por eso no es conveniente tomar cerveza ante la sed y el calor.

También es bueno evitar esfuerzos físicos o actividades deportivas exigentes. Es mejor reunirse y charlar con amigos, escuchar música o leer cuando hace mucho calor. Si te sentís con mareos o fatiga, es fundamental sentarse y descansar.

Es muy importante tratar de visitar a los abuelos mayores para ver cómo están; ellos también, como los más chicos, son muy vulnerables al calor.


30 de noviembre de 2011

La alimentación y su relación con el estrés

Una dieta completa y saludable proporciona recursos para afrontar este problema.

El estrés se produce cuando las exigencias de la vida superan nuestra capacidad o recursos para afrontarlos. Si éste se torna excesivo y supera la tolerancia del organismo, puede generar un desgaste en la salud. Esto puede provocar enfermedades físicas y deterioro cognitivo.

El ritmo de vida acelerado, la falta de tiempo para cocinar y la enorme oferta alimenticia hacen difícil llevar a cabo hábitos saludables y conduce a que muchas personas coman en exceso, a deshora o que pasen muchas horas sin comer. Una dieta deficiente pone al cuerpo en un estado de estrés físico y debilita el sistema inmunológico dejando a la persona más susceptible a infecciones.

Además, el estrés físico disminuye la capacidad para hacerle frente al estrés emocional. Asimismo, los estados de ánimo y las emociones parecen jugar un rol importante en el consumo de alimentos en personas normales. Dado que en determinados momentos la alimentación es una forma de regulación emocional, los desbalances afectivos jugarían un importante rol en la conducta alimentaria. Además, el estrés emocional crónico puede generar un desgaste en la salud y puede provocar, entre otras, enfermedades físicas y deterioro cognitivo.


¿Cómo afrontar  el estrés?

Si bien será necesario buscar terapia médica y psicológica cuando el cuadro lo requiera, se recomienda realizar algunos cambios en el estilo de vida, incluidos los hábitos de la alimentación. Específicamente:

Llevar a cabo una alimentación saludable.
Mantener un peso aceptable.
Aumentar la actividad física.
Comer con moderación e incluir alimentos variados en cada comida.
Realizar al menos 4 comidas diarias.
Respetar los horarios de las comidas sin saltearse ninguna (es decir, comer en horarios regulares).
Comer lentamente y masticar correctamente.
Evitar hábitos tóxicos, como el tabaco y el alcohol.
Disminuir el consumo de sal.
Tomar abundante líquido durante todo el día.
Intentar que el momento de comer sea lo más placentero posible.
Elegir aquellos alimentos que influyen en el correcto funcionamiento cerebral.


Desde mediados del siglo pasado, se hizo evidente que muchos constituyentes de la dieta, desde macronutrientes hasta vitaminas, tienen influencia en la función del cerebro. Por ejemplo, es sabido que las vitaminas del complejo B participan como co-factores en importantes reacciones del sistema nervioso (síntesis de neurotransmisores, síntesis de mielina, obtención de energía).

Por ello, resulta importante conocer aquellos alimentos que influyen en el correcto funcionamiento del cerebro para incluirlos en la dieta. Estos son: los cereales y las legumbres (contienen vitaminas del complejo B, que participan en importantes reacciones del sistema nervioso), las frutas y hortalizas (protegen al cerebro por su alto contenido de varios antioxidantes), las carnes (aportan proteínas de alto valor biológico; además, las rojas aportan hierro -un mineral que ayuda a transportar el oxígeno al cerebro-), el pescado (aporta ácidos grasos omega 3, un nutriente esencial y necesario para un adecuado desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso; además contienen fósforo, un mineral de vital importancia en las membranas celulares); los aceites y frutos secos (contienen vitamina E, un potente antioxidante que protege a las neuronas de los radicales libres y son fuente de ácidos grasos esenciales -omega 3, 6 y 9-, sustancias que ayudan a mejorar la comunicación entre neuronas).


Fuente: licenciada Sol Vilaro, jefa del área de nutrición en neurología y psiquiatría del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) para entremujeres[dot]com

27 de noviembre de 2011

Comida que sana

A la hora de sentarte a comer, podés usar la alimentación a tu favor, y elegir qué fruta o verdura le aporta a tu organismo el beneficio que necesita. La mesa está servida...

Aunque parezca mentira, el año avanzó rapidísimo y llegó la primavera. Entonces, empezamos a sentir ganas de estar al aire libre, de sacarnos de encima la mochila del invierno, y resulta el tiempo ideal para empezar a cuidarnos.

Pero este informe no se trata de darte la última dieta del brócoli, sino de sumarte herramientas para saber qué alimentos nos hacen bien y cuáles no, y así amigarnos con nuestro cuerpo.

¿Cuáles son?
Los alimentos que curan son determinados vegetales, frutas, hortalizas o frutos secos que, ingeridos en su justa medida, sirven para ayudarnos a sobrellevar alguna molestia, lidiar con el estrés.

¿Cómo?
El cerebro funciona y le da órdenes al cuerpo gracias a los mensajes que recibe de los neurotransmisores, que son sustancias que se elaboran a partir de los nutrientes que obtenemos en nuestra dieta habitual. Teniendo en cuenta esto, la ecuación resulta sencilla: cuántos más y mejores nutrientes obtengas de tu alimentación, mejor funcionará tu cuerpo y también tu cerebro.

Por eso, te facilitamos algunos ejemplos puntuales que te ayudarán a armar tu próxima listita del súper. Eso sí, tené en cuenta que para incorporar los alimentos saludables en tu vida diaria, es importante que primero observes las necesidades de tu organismo. Tomá nota.

Brócoli
¿Qué tiene? También llamado "súper verdura", porque tiene de todo: vitaminas, minerales, etc.

¿Para qué sirve? Se utiliza más que nada como alimento preventivo, a largo plazo, en cuadros de cáncer, sobre todo de mama, colon y pulmones, incluso en las fumadoras. Pero también puede servirte "acá y ahora", para reforzar tus músculos y fortalecerte (algo así como la espinaca de Popeye). Como muchas otras verduras, tiene efecto diurético, pero la mayor curiosidad es que, de manera externa, puede utilizarse para heridas infectadas, eccemas y acné.

Por su alto contenido de ácido fólico, está altamente recomendado durante el embarazo.

¿Cómo consumirlo? Crudo en ensaladas y cocido en tartas, soufflés, platos e incluso salsas para acompañar pastas.

Manzana
¿Qué tiene? Hay un dicho muy viejo que dice: "Una manzana al día aleja al médico", y que se basa más que nada en el altísimo aporte de vitaminas (A, B1, B2 y C, entre otras) y minerales (potasio, fósforo, calcio, hierro, magnesio, por nombrar sólo algunos) que tiene.

¿Para qué sirve? Al margen de su rol en las dietas de revistas que la redujeron a "una opción saludable cuando tenés hambre", sirve, por ejemplo, cuando te sentís agotada física e intelectualmente, o estás anémica, o tenés dolores en las articulaciones, o cuando estás sobrellevando alguna infección intestinal. Además, para proteger los dientes, porque los ácidos de la manzana destruyen las bacterias y, por ende, evitan las caries.

¿Cómo consumirla? Pelada es buena para acelerar el tránsito intestinal, mientras que rallada y "oxidada" es buena para evitar o frenar la diarrea.

Cebolla
¿Qué tiene? Dotada de múltiples vitaminas (A, B1, B2, B3 y C) y de muchos minerales, además de proteínas, hidratos de carbono, grasas y agua, esta hortaliza comparte sus propiedades curativas con el ajo y el puerro.

¿Para qué sirve? Al igual que el jengibre, es muy buena cuando tenés problemas respiratorios, como resfrío, sinusitis, mucosidad. También se usa para la constipación y para regular la función de las glándulas femeninas (es buena para los dolores menstruales y los síntomas de la menopausia). Además, y aunque sea un poco complicado porque te hace llorar, es ideal para el "ojo seco", afección típica de las que están mucho tiempo frente a la computadora.

¿Cómo consumirla? Lo ideal es sumarla a las ensaladas, pero como en invierno cuesta comer platos fríos, también podés hacerte una rica sopa o incluso salsas.

Nueces
¿Qué tienen? Las nueces tienen un altísimo porcentaje de grasas monoinsaturadas, es decir, las de buena calidad. También tienen fibra y esteroles.

¿Para qué sirven? Se utilizan mucho para combatir el dolor de ovarios, y además para prevenir las enfermedades cardiovasculares porque, por ser parecidas al colesterol, "compiten" con él.

También son muy eficaces combatiendo la resequedad de la piel y preservando la salud del pelo (evitan la caída, pero también la aparición de seborrea).

Por último, en los planes de alimentación son protagonistas porque generan saciedad.

¿Cómo consumirlas? Los médicos recomiendan "un puñadito" por día, más que nada porque si bien las grasas que tienen las nueces son saludables, aportan muchas calorías (aproximadamente 700 por 100 gramos). En cuanto a la forma, se pueden incorporar perfectamente en el desayuno.

Lechuga
¿Qué tiene? Por el alto contenido de celulosa, la lechuga es un excelente laxante natural. Pero ojo, porque eso no significa que te va a llevar irremediablemente al baño. Implica que es un alimento descongestivo, depurador, emoliente y analgésico.

Además, los troncos blancos -que muchas de nosotras desechamos- son muy ricos en calcio, razón por la que se utilizan como sedantes del sistema nervioso.

¿Para qué sirve? Dicen las abuelas, y lo confirman algunos naturalistas, que por sus poderes la lechuga es buena para los dolores menstruales, pero además para regular el ciclo.

¿Cómo consumirla? Aunque no lo creas, la lechuga tiene otros usos además del clásico en la ensalada. Se puede hacer un té, que es ideal para la tos nocturna, tan típica de los cuadros de bronquitis.

Frutos rojos
¿Qué tienen? Las fresas, las cerezas, las frambuesas, las grosellas y las moras son muy ricas en antioxidantes, pero también en un colorante que se llama antocianina y que se asocia a un menor riesgo de desarrollar hipertensión.

¿Para qué sirven? Para prevenir el envejecimiento de las células que se hace visible, sobre todo, en la piel. Esto tiene que ver con un compuesto llamado ácido elágico. Además, son sumamente diuréticos, con lo cual se utilizan mucho para "limpiar" el intestino.

¿Cómo consumirlos? En postres, acompañando un riquísimo cheesecake, por ejemplo. También se utilizan en muchos platos agridulces o como acompañamiento para el yogur o el helado. Si no, sumalos a tu licuado diario (los arándanos son los más baratos y se consiguen en el súper).

Tomate
¿Qué tiene? Compuesto básicamente de antioxidantes, se usa para prevenir el cáncer en general, así como también la catarata. Además, es un excelente depurador de la sangre.

¿Para qué sirve? Es muy bueno para vigorizar el organismo. O sea, revitalizarte y sentirte bien, sobre todo cuando estás un poco desganada. Además, como es un laxante natural, sirve para los trastornos hepáticos. Por último, es muy bueno para recuperar el ímpetu sexual, sobre todo en los hombres, así que no descartes empezar a incluirlo siempre en las ensaladas que compartas con tu pareja.

¿Cómo consumirlo? Además de solo (con sal y aceite de oliva), en ensaladas o como acompañamiento, está muy bueno utilizarlo para hacer jugo. De hecho, cuando lo mezclás con limón, es imbatible combatiendo la acidez.

Un plan equilibrado
Es fundamental incluir todos los grupos de alimentos posibles. Así, todos los días tenemos que organizarnos para consumir proteínas, grasas, vitaminas, minerales, hidratos de carbono, frutas, vegetales, hortalizas, productos ricos en fibra, cereales y lácteos y derivados.

Sólo de esta forma es posible proteger al organismo para que esté listo para las exigencias externas, porque que si no contás con los nutrientes necesarios, ante situaciones de estrés puede afectarse el sistema metabólico, inmune y hormonal.

Por supuesto, cada una es diferente, así que la mejor opción es asesorarse con un especialista para que sepas -según tus gustos y necesidades- cuáles son los alimentos que tenés que privilegiar o cuáles podés obviar.

Fuente: revistaohlala[dot]com y matildemenendez.com

24 de noviembre de 2011

En la dieta hay un exceso de calorías de "mala calidad"

Un estudio de cientos de alimentos que integran la dieta de los argentinos ayuda a explicar por qué 3 de cada 10 chicos y 1 de cada 2 adultos argentinos padecen sobrepeso u obesidad.

Según el estudio de los licenciados Sergio Britos, Agustina Saraví y Nuria Chichizola, ingerimos más del doble de lo recomendado de calorías de baja calidad nutricional (que llaman "dispensables"), como azúcares agregados y grasas saturadas.

Se considera que una dieta saludable no debería incluir más de entre 10 y 17%; es decir que de 2000 calorías diarias, alrededor de 340 podrían ser dispensables. Sin embargo, el detallado análisis de cinco estudios locales (entre ellos, la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, y otro realizado este año en más de 700 escolares bonaerenses) arroja una cifra que oscila entre el 35 y el 40%.

Calorías evitables
"El concepto de «calorías dispensables», introducido en las guías norteamericanas de nutrición en 2005, alude al exceso de calorías de un alimento comparado con un producto equivalente, de su mismo grupo, pero de alta densidad de nutrientes -explica Britos-. Sabemos que las gaseosas, los dulces y el azúcar tienen calorías no nutritivas, pero también las aportan alimentos muy característicos de nuestros patrones de consumo, como la factura y los cortes de carne con mucha grasa. Por ejemplo, los bizcochitos de grasa, cada 100 g tienen 50 calorías no nutritivas. Un vaso de gaseosa no light tiene 80, más del 20% de la recomendación. En un helado de crema de 100 g, que tiene 305 calorías, 160 son dispensables. Y en la porción habitual de 200 g de carne no magra, hay 100."

Para llegar a esta conclusión, los investigadores del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía y de la Escuela de Nutrición, ambos de la UBA, y de la Carrera de Nutrición de la Universidad de Belgrano debieron trazar el perfil nutricional de más de 400 alimentos.

"Una de las cosas que nos llamaron la atención es que estas calorías de baja calidad no provienen solamente de las gaseosas o los jugos azucarados, sino también de alimentos como la carne que nos gusta a los argentinos, el yogur saborizado y el queso con mucha grasa."

Al contrario de lo que frecuentemente se piensa, estas calorías dispensables deberían ocupar el mismo espacio en todas las edades. "Los más chicos (menores de dos o tres años) y las mujeres embarazadas o por embarazarse son los grupos más vulnerables por sus requerimientos nutricionales -explica Britos-. En esas edades es aún más crítica la concentración de nutrientes en relación con la calidad total de calorías de la dieta. Por ejemplo, para los chicos de más de dos años, toda la grasa de la leche es dispensable."

Según los investigadores, las encuestas analizadas muestran que los nutrientes que claramente deberían limitarse son las grasas saturadas, el sodio y los azúcares agregados. Por el contrario, los que aparecen como deficitarios son el calcio, el hierro y las vitaminas A y C.

"Este trabajo es el primero en la Argentina que cuantifica y caracteriza el aporte de calorías dispensables -dice Britos-. Las categorías de mayor aporte son los azúcares y dulces, y en segundo lugar se ubican bebidas y panificados. Luego vienen las carnes y los lácteos con alto contenido de grasa, y en último lugar, las pastas rellenas."

Dieta saludable
Aunque aclaran que no se trata de alarmar, sino de ofrecer un marco de referencia para tomar decisiones informadas, los investigadores destacan que, dado que en los últimos años se multiplicó la oferta de alimentos de diversos tipos, es importante diferenciar cuáles tienen nutrientes esenciales y cuáles, componentes que deberíamos limitar.

"La base de una dieta saludable no incluye calorías dispensables -concluye Britos-. Por eso quisimos hacer este aporte, inspirado en los conceptos que dieron origen a la iniciativa Nutrición 10, Hambre 0, en el marco del actual proceso de revisión de las guías alimentarias locales. Sería fundamental fijar como objetivo una disminución de este tipo de calorías a la mitad, haciendo foco en mensajes de moderación en el consumo de bebidas e infusiones azucaradas, en particular en niños. También habría que enfatizar el consumo de las variedades de alimentos de mejor calidad nutricional: leche y yogures no enteros, cortes de carnes magras, panificados con menos del 13% de grasas, preferencia por pastas en sus formas simples, y abundante cantidad de frutas y verduras de todo tipo y color. En cuanto a los aceites, sería bueno ir incorporando algo de los de oliva o canola, además del de girasol, típico de la mesa argentina."

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

21 de noviembre de 2011

Evaluarán si los alimentos saludables cumplen con lo que prometen

El Ministerio de Salud creó una comisión para determinar si sus publicidades se corresponden con lo que realmente ofrecen.

Una comisión del Ministerio de Salud integrada por profesionales de esa cartera, del Conicet, expertos en nutrición y académicos de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), evaluará si un alimento tiene las propiedades saludables que publicita, para luego autorizar o no la continuidad de esos anuncios.

La Comisión Evaluadora para la Declaración de Propiedades Saludables de Alimentos fue puesta en vigencia hoy mediante la disposición 7730 del Boletín Oficial y se encargará de emitir informes sobre los alimentos anunciados como saludables, informó la cartera de Salud en un comunicado.

Integrarán la Comisión profesionales pertenecientes al Instituto Nacional de Alimentos, expertos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), de la Sociedad Argentina de Nutrición y del Departamento de Físico-matemática de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Nacional de Buenos Aires, entre otros organismos e instituciones.

¿Publicidad engañosa?
"Muchas empresas hacen publicidades declarando que sus productos poseen propiedades que hacen bien a la salud de la gente. Ahora, este comité va a definir si realmente ese producto tiene las propiedades aludidas, y si es así las podrá anunciar; y en caso de que no las tenga, no las podrá usar", detalló Roberto Lede, director de Relaciones Institucionales de la Anmat.

El resultado del análisis técnico que realice la ha comisión "podrá ser usado por el Programa de Monitoreo y Fiscalización de Publicidad y Promoción de Productos Sujetos a Vigilancia Sanitaria" de la Anmat, agregó el funcionario.

En la disposición del Boletín Oficial se destaca que las declaraciones de propiedades saludables "ofrecen información que, si se aplica apropiadamente, podría ayudar al consumidor a seleccionar alimentos asociados a una adecuada nutrición y salud, lo que contribuye al logro de los objetivos de promoción de la salud".

Además destaca que "brindar información verídica al consumidor, asistir a los consumidores en realizar elecciones saludables, y/o alentar a los elaboradores a desarrollar productos saludables, son los objetivos que llevaron a establecer las regulaciones de las declaraciones de salud".

Por último, en el artículo 8 se establece que la norma entrará en vigencia a los treinta días hábiles de su publicación en el Boletín Oficial; y que a las empresas se les otorgará un plazo de ciento ochenta días hábiles para su adecuación.

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

16 de noviembre de 2011

Consumimos más sodio que el recomendado mundialmente

El consumo de sodio a partir de alimentos procesados y de restaurantes contribuye al aumento de los índices de hipertensión, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Disminuir el consumo de sodio hasta los límites recomendados podría evitar miles de muertes cada año.

Las personas estamos consumiendo demasiado sodio, comúnmente en forma de sal. Un alto consumo de sodio eleva la presión arterial. La hipertensión es un factor de riesgo importante de las enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, primera y tercera causa de muerte en el país respectivamente.

Las investigaciones indican que existe una asociación basada en la dosis entre el consumo de demasiada sal y la presión arterial alta. Cuando se reduce el consumo de sal, la presión arterial comienza a disminuir en la mayoría de las personas a los pocos días y semanas. Las poblaciones con dietas bajas en sal no experimentan el aumento de presión arterial con el paso de los años en comparación con lo que sucede en la mayoría de los países occidentales.

Consumo de sodio y suministro de alimentos
Todos necesitamos una pequeña cantidad de sodio (por ejemplo: entre 180 mg y 500 mg por día aproximadamente) para que nuestros cuerpos funcionen correctamente.

El Instituto de Medicina de los EEUU recomienda 1500 mg de sodio por día como el nivel de consumo adecuado para la mayoría de las personas y aconseja a todas las personas limitar el consumo de sodio a menos de 2300 mg por día, el máximo nivel aceptable.

En ese sentido, el Instituto aconseja limitar el consumo de sodio en menos de 2300 mg por día (aproximadamente 1 cucharadita de sal de mesa) para la población en general y 1500 mg por día para grupos especiales de población.

El consumo adecuado (AI, por sus siglas en inglés) de 1500 mg por día es el promedio de consumo diario de sodio recomendado. El AI de sodio que se establece para adultos es de 1500 mg por día para garantizar que la dieta general proporcione cantidades suficientes de otros nutrientes y para cubrir la pérdida de sodio a través de la transpiración en el caso de las personas físicamente activas.

El máximo nivel (UL, por sus siglas en inglés) de 2300 mg por día se refiere al nivel diario de sodio más alto que probablemente no representa riesgo alguno de efectos adversos para la salud en el caso de la mayoría de las personas de la población en general. El UL no representa el consumo recomendado y no existe beneficio aparente de consumir niveles de sodio por encima del consumo adecuado (AI).

Según el citado Insituto, en los EEUU el promedio de consumo diario de sodio para los estadounidenses a partir de los 2 años es de 3,436 mg. Esto indica que, desde la década de 1970, la cantidad de sodio en los alimentos ha aumentado y se ingieren mayor cantidad de alimentos por día que en el pasado.

¿De dónde consumimos sodio?
La mayor parte de sodio que se consume proviene de alimentos procesados y de restaurantes; solamente una pequeña parte se emplea en la cocina o se añade en la mesa.
Incluso si una persona no padece de hipertensión, puede igualmente beneficiarse al reducir la cantidad de sodio en su dieta, ya que cuanto más baja sea la presión arterial en general, menor será el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Si los fabricantes reducen gradualmente la cantidad de sodio en alimentos procesados y preparados, las principales fuentes de sodio en el suministro de alimentos, el consumo de sodio de la población podría reducirse a niveles más seguros con pocos o ningún cambio de comportamiento individual necesario por parte de los consumidores.

La reducción gradual de sodio también permitiría una adaptación más fácil del paladar en respuesta a la reducción de sodio. El consumo de sodio a partir de alimentos procesados y de restaurantes contribuye al aumento de los índices de hipertensión, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Disminuir el consumo de sodio podría evitar miles de muertes anuales, pues cada año la hipertensión arterial causa 400.000 muertes. Otros beneficios de reducir el consumo de sodio incluyen: menor riesgo de cáncer gastroesofágico, menor masa ventricular izquierda (corazón) y conservación de la masa ósea.

Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades

14 de noviembre de 2011

Alimentación y diabetes

La diabetes es una enfermedad que ya se ha convertido en epidemia a nivel mundial. Por eso, en el día mundial de la diabetes te explicamos las recomendaciones de la Federación Argentina de Diabetes para los diabéticos, en cuanto a la alimentación.

El "ajuste" que tiene que hacer una persona con diabetes es adaptar la alimentación, el ejercicio y el tratamiento (insulina o pastillas con prescripción y aval médico) para evitar los cambios bruscos de azúcar en sangre, ya que tener diabetes significa que el organismo no puede controlar la glucemia en forma automática. La persona con diabetes debe "pensar" lo que come: qué, cuánto y cuándo, para tratar de compensar la falla en el efecto de la insulina. 

Una persona con diabetes debería poder comer lo mismo que una persona sin diabetes de la misma altura, igual desgaste físico y que esté pasando el mismo momento biológico: adolescencia, embarazo, edad activa, vejez. Y entonces ¿cuál es el problema? Sucede que a partir de tener una enfermedad nos ponemos a pensar por primera vez en la salud y en qué debemos comer para conservarla.

En verdad, todas las indicaciones de qué y cómo comer son recomendables para toda persona, tenga o no diabetes. Es decir que la propuesta es, de a poco, mejorar los hábitos de toda la familia.

Pequeños ajustes
La recomendación de la Federación Argentina de Diabetes explica que los ajustes en la alimentación que tienen que ver directamente con ayudar en controlar la glucemia son:
a) eliminar el azúcar de absorción rápida:
  • en los líquidos de consumo habitual. Infusiones amargas o con cualquier edulcorante; reemplazar jugos de fruta naturales y comerciales por jugos dietéticos (valor energético: 5 calorías % o menos); gaseosas comunes  por diet o light; amargos y termas por variedades light; gelatina dietética.
  • dulces, miel, caramelos y pastillas. Por suerte existen mermeladas bajas calorías o sin agregado de azúcar, golosinas sin azúcar, yogures y postres dietéticos.


b) fraccionar: distribuir la alimentación en un mínimo de 4 a 6 comidas diarias. Esta forma de comer menos cantidad más veces en el día no sólo distribuye mejor los hidratos de carbono y evita los grandes picos de azúcar sino que mejora el metabolismo y ayuda a adelgazar.

c) incorporar más alimentos con fibra: verduras / legumbres / frutas; que enlentecen la digestión y la absorción del almidón y los azucares. Este principio es muy importante ya que los alimentos con almidón deben constituir la base de una alimentación sana, por lo tanto estarán presentes en todos los menúes pero combinados con alimentos que "retrasen" su paso a la sangre.

Para entender este concepto, pensemos en los distintos tiempos de digestión y absorción de las siguientes ingestas:
  • un vaso de jugo de frutas natural / una fruta fresca con todo su ollejo o con piel.
  • un plato de polenta con aceite y queso / una ensalada multicolor + un plato de polenta con salsa y carne picada.
  • un plato de arroz con huevo / un guiso de arroz con pollo, verduras y arvejas.


¿Alimentos prohibidos?
La diabetes no es una enfermedad del aparato digestivo, por lo tanto no se necesita comer todo hervido, sin salsas ni condimentos, ni frituras, como algunas personas suponen. Por eso, para una persona con diabetes no existen alimentos prohibidos.

La diabetes no significa intolerancia digestiva ni alergia, sino una incapacidad de adaptar la secreción de insulina a una llegada brusca de glucosa a la sangre.

Una persona, además de su diabetes puede tener úlcera de estómago, hipertensión, enfermedad celíaca, colesterol alto, divertículos intestinales, colon irritable, por ejemplo. Por eso las indicaciones generales valen para todos aquellos que no tengan que resolver algún otro trastorno en el que la alimentación debe ser adaptada especialmente. De allí la importancia de la consulta con un nutricionista.

El plan de alimentación es individual, ya que las calorías que necesita una persona con diabetes adelgazada que debe recuperar peso perdido o que realiza un gran desgaste físico son muy diferentes a la persona con diabetes que está con sobrepeso y debe adelgazar como parte esencial del tratamiento.

El alcohol y la diabetes
El alcohol tiende a disminuir la glucemia; y esto es importante tenerlo en cuenta y tener la precaución de no ingerir bebidas alcohólicas sin ingerir alimentos ya que puede ser causa de hipoglucemia.

El alcohol aporta muchas calorías (7 calorías cada gramo) lo que obliga a controlar su ingesta si se comenzó un plan de adelgazamiento.

La recomendación de la Federación Argentina de Diabetes para la persona con diabetes es igual que para la que no tiene diabetes: consumo moderado. Por su puesto, deben evitarse las bebidas alcohólicas que contienen azúcar como los licores.

La sal y la diabetes
No tienen ninguna relación directa que los alimentos tengan o no sal con los niveles de glucemia.

El problema es que prácticamente la mitad de las personas con diabetes tienen hipertensión arterial o la desarrollan a lo largo de su vida.

La recomendación es la que hacemos a la población general: conviene evitar en la rutina alimentos “hipersalados” (embutidos, snacks, comidas rápidas); se desaconsejan en la rutina no sólo por el gran contenido de sal sino que, además son hipergrasos, con muchas calorías y sin aporte de fibra.

El azúcar y las grasas
El azúcar en la alimentación representa "calorías vacías", esto significa que aporta energía sin ningún principio nutritivo. Está comprobada su acción provocadora de caries dental, es un hidrato de carbono de absorción rápida y no tiene saciedad.

Puede suspenderse de la alimentación sin riesgos y con probados beneficios para cualquier miembro de la familia, no sólo la persona con diabetes o la que debe adelgazar. Todas las frutas y verduras nos aportan azucares naturales junto con vitaminas, minerales y fibra.

En una alimentación saludable debiera disminuirse la ingesta de grasas de origen animal (cortes grasos de carne, piel del pollo, quesos comunes, manteca), ya que es de tipo saturada y aumenta el colesterol malo. Por lo tanto la relación no es con la diabetes sino con la persona que tiene diabetes y quiere cuidar su salud.

En la actualidad, otra fuente de grasa “mala” para la salud es la que se usa en la industria alimentaria (margarinas, repostería, snacks) como “aceites vegetales hidro-genados”, ya que al endurecerlos, se comportan en el organismo igual que una grasa saturada.

Existen grasas “buenas”, que son todas las del origen vegetal (aceites en general, mayonesa, aceitunas, palta, nueces, maníes), y pescados grasos de agua fría (atún, salmón, sardina, caballa, arenque).

Los argentinos, por nuestros hábitos culturales, consumimos muchísima carne con lo que sobrepasamos con creces el requerimiento para un adulto sano. Deberíamos, de a poco, cambiar nuestros menúes habituales por platos de pastas, arroz, legumbres y verduras, en los que la carne esté presente como un “condimento” o un elemento más.

¿Qué comemos?       
Parece claro que hay que comer de todo, pero es fundamental medirnos en la cantidad. La Pirámide de Alimentación Correcta aconseja una alimentación basada en los cereales y derivados así como a las hortalizas con almidón. En los diabéticos, debe respetarse la misma pirámide, incorporando gran cantidad de alimentos con fibra que retarden la absorción: verduras y legumbres.

Los cereales y derivados son alimentos baratos y sanos. Aportan calorías sin grasa "mala", junto a una pequeña cantidad de proteínas que, combinada con las legum-bres, tambien baratas, se complementan y adquieren buen valor biológico.

En la diabetes el desafío es lograr incorporar a los alimentos con almidón en todas las comidas, pero en una cantidad moderada y acompañados de otros alimentos que hagan más difícil la digestión.

La fibra sólo la aportan los alimentos de origen vegetal, y es la encargada de regularizar la función intestinal. En la actualidad hemos aprendido que en las legumbres, las frutas, la mayoría de las hortalizas y en pocos cereales (avena, cebada) existe un tipo de fibra especial que “atrapa” al colesterol y al almidón retrasando mucho el tiempo de digestión y absorción.


Fuente: Federación Argentina de Diabetes

11 de noviembre de 2011

Reglas entre el ejercicio y las calorías para bajar de peso

Los investigadores señalaron que los adolescentes que intentan perder peso no parecen comprender del todo la relación entre el ejercicio y las calorías.

El análisis de casi 44.000 adolescentes que participaron en la Encuesta de riesgo conductual juvenil de Filadelfia, EE.UU., mostró que, entre los obesos, las chicas que hacían ejercicio seguían bebiendo gaseosas, y los chicos no hacían nada de ejercicio.

Además, tres cuartas partes de los adolescentes obesos dijeron que intentaban perder peso, pero esos adolescentes también eran más propensos a fumar, posiblemente como “ayuda” para perder peso, sugirió el estudio.

La preocupación a nivel mundial
Las tasas de obesidad infantil se han triplicado en EE. UU. en las últimas tres décadas, y casi uno de cada tres niños estadounidenses tiene sobrepeso o es obeso actualmente. El nuevo estudio, que será presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Salud Pública (American Public Health Association, APHA) en Washington, ilumina parte del motivo de que reducir esas tasas sea una batalla tan ardua.

Las chicas obesas que intentaban perder peso eran más propensas a participar en al menos 60 minutos de actividad física al día, pero también eran más propensas a consumir un refrescos azucarados a diario, lo que básicamente contrarresta muchos de los beneficios del ejercicio diario, señaló la autora del estudio, Clare Lenhart.

“La mayoría están interesadas en perder peso y eso es positivo, pero las gaseosas tienen suficientes calorías para contrarrestar las que gastan en la actividad física”, explicó.

Los chicos obesos que intentaban perder peso no hacían ejercicio, y pasaban más de tres horas al día jugando videojuegos, mostró el estudio.

“Si alguien es obeso e intenta perder peso, los médicos deben hacer preguntas de seguimiento para averiguar cómo lo hacen y darles sugerencias sobre cómo modificar las conductas”, señaló Lenhart.

Falta educación para lograrlo
La Dra. Yolandra Hancock, pediatra de atención primaria del Centro Médico Pediátrico Nacional en Washington, dijo que los adolescentes están motivados por el cambio, pero hay una falta de educación sobre cómo lograrlo de forma saludable.

“El estudio demuestra una clara falta de comprensión sobre cuántas calorías quema el ejercicio”, planteó. “Para quemar las calorías de un refresco azucarado, habría que correr 1,6 km, y la mayoría de adolescentes no alcanzan ese nivel de actividad física”, anotó Hancock.

“Si un adolescente intenta perder peso, es importante preguntarles cómo lo lograrán, dado que quizás hallemos que hay una falta de educación sobre las calorías que ingieren y las que gastan”, añadió. “Esto es especialmente importante para los adolescentes, ya que comienzan a tomar decisiones por sí mismos en términos de lo que comen y con qué frecuencia hacen ejercicio”.

La regla 5-2-1-0
Por lo general, Hancock enfatiza la regla del 5-2-1-0, que es fácil de entender, a los adolescentes con sobrepeso y obesos que desean y necesitan perder peso. Esto se refiere a cinco frutas y verduras al día, dos horas o menos frente a pantallas como la televisión o los videojuegos por día, una hora de actividad física al día, y cero o pocas bebidas endulzadas con azúcar al día.

Añadió que en esta regla también hay cierta flexibilidad. Por ejemplo, “si un adolescente con sobrepeso u obeso desea jugar un videojuego, puede jugar videojuegos activos, que impliquen algún ejercicio”, apuntó. “Hay una forma de alcanzar el equilibrio”.

Debido a que este estudio se presentará en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

Fuente: medlineplus[dot]com

9 de noviembre de 2011

Adelgazar eliminando 500 calorías de la dieta diaria

Según la presidenta de la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada (SENBA), la doctora Carmen Gómez Candela, es fácil comenzar a perder peso si se eliminan 500 calorías de la alimentación diaria.

"Para perder peso no hay más que una fórmula: ingerir algunas calorías menos y, si es posible, aumentar el gasto fundamentalmente en forma de ejercicio. Por ejemplo, si estamos consumiendo 2.500 calorías diarias, consumir 500 calorías menos".

En su opinión, "la gente debe concientizarse de que perder peso saludablemente, implica hacerlo de manera progresiva y con el asesoramiento de un profesional", huyendo de dietas "milagro", que "resultan insanas y no son educativas", y aprendiendo hábitos saludables que permanezcan en el tiempo, de manera que "permitan mantener la línea y no recuperar el peso anterior".

Por tanto, recomienda comer al menos cuatro veces al día, tomar cinco raciones de fruta y verdura diarias, beber suficiente líquido, elegir alimentos con fibra vegetal y ricos en hidratos de carbono complejos, reducir el consumo de sal y de proteínas.

Además, para mantenerse sano, aconseja no fumar, limitar el consumo de alcohol y practicar algún tipo de actividad deportiva.

Fuente: mujer[dot]com

7 de noviembre de 2011

Más fibra, 60% menos apetito

Hay dos tipos de fibras. Uno de ellos ayuda a bajar de peso y funciona como una “banda gástrica” natural. ¿Qué alimentos lo contienen?

Uno de los tipos de fibras puede reducir el apetito hasta en un 60% y facilitar, así, el descenso de peso. A esa conclusión llegó un estudio de la Universidad de Wageningen realizado entre 89.432 europeos, de entre 20 y 78 años, libres de enfermedades (sin cáncer, diabetes ni enfermedades cardiovasculares). Los resultados fueron publicados en junio por la revista Obesity Reviews.

No todas las fibras tienen el mismo efecto. Según la investigación, las que más reducen el apetito (en un 60%) son las de tipo soluble. Absorben grandes cantidades de agua, lo que hace que al consumirlas se aumente la distensión del estómago y tengamos mayor sensación de plenitud.

¿Dónde encontramos a las fibras solubles? En el salvado de avena, la cebada, las nueces, las semillas, los frijoles y las lentejas. También en algunas frutas, como las naranjas y las manzanas, y en hortalizas como las arvejas y las zanahorias.

Por otro lado están las fibras insolubles, que también logran una reducción del apetito, pero muy inferior: solo alcanzan el 14%. Se encuentra en alimentos como el salvado de trigo, las verduras y los granos integrales.

“Todos los vegetales tienen tanto fibras solubles como insolubles, pero en cada uno de ellos predomina más un tipo que el otro”, aclara el doctor Carlos Sabagh, médico especialista en nutrición y director médico de Grandiet y Pesosalud.


Más fibra, más salud

“Los países con dieta mediterránea, como España, Italia, Francia y Grecia, son los que tienen un mayor consumo de fibras. Por el contrario, en otros lugares de occidente se sufre un fuerte déficit y nuestro país no es ajeno a esta situación”, alerta Sabagh.

La meta es, entonces, incluir más fibras en la dieta. La nutricionista Viviana Viviant sugiere incorporar cinco porciones por día: un plato abundante de verduras en el almuerzo (crudas), otro en la cena (cocidas) y al menos tres frutas que sean, en lo posible, diferentes.

Otra clave es cambiar lo blanco por lo negro. “Es conveniente empezar a elegir los cereales y derivados (copos para desayuno, arroz, fideos, pan) integrales. Se puede incluir una taza tamaño té de arroz cocido, un plato chico de fideos, dos o tres rebanadas de pan por día y una taza tamaño té de alguna legumbre (lenteja, arveja, soja)”, detalla Viviant.

De forma opcional, se puede agregar a cualquier preparación: salvado de avena o trigo (dos cucharadas soperas al ras), frutas secas (dos nueces u ocho almendras) y semillas mixtas molidas (dos cucharadas tamaño postre).

“Cuando la persona no está habituada al consumo de fibra, hay que incorporarla en forma paulatina para no presentar molestias gastrointestinales. Siempre acompañar con la ingesta de líquidos para que puedan llevar a cabo su función”, agrega la nutricionista.

Fuente: entremujeres[dot]com

27 de octubre de 2011

Reducirán la sal en cuatro grandes grupos de alimentos fabricados en el país

Los productos cárnicos y sus derivados, los farináceos, los lácteos, las sopas, los aderezos y las conservas que se produzcan en la Argentina contendrán entre un 5 y un 18% menos de sal en forma progresiva para reducir el consumo de sodio, uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares.

La sal es uno de los principales factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular, una dolencia que representa el 48 por ciento de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles, que anualmente causan la muerte de 36 millones de personas en el mundo.

Según proyecciones de la cartera sanitaria nacional, la reducción de 3 gramos de sal en la dieta salvaría unas 6.000 vidas anuales y evitaría próximamente 60.000 eventos cardiovasculares y ataques cerebrovasculares (ACV) cada año.

En Argentina se estima que el consumo diario de sal por persona es de 12 gramos, por lo que el objetivo de este acuerdo sin precedentes en la región tiene por objetivo promover la reducción de este producto a partir de un trabajo conjunto entre el Estado y la Industria Alimentaria para alcanzar, en 2020, la meta de los 5 gramos, según la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Malos hábitos
En Argentina, la II Encuesta Nacional de Factores de Riesgo que realizó la cartera sanitaria en 2009, arrojó que la población tiene hábitos poco saludables.

El escaso consumo de frutas y verduras -sólo el 4,8% ingiere cinco porciones diarias-, la costumbre del 25,4% de la población de agregar siempre sal a las comidas, sumado a la inactividad física -que pasó de un 46,2% en 2005 a un 54,9% en 2009-, demuestran la presencia de factores de riesgo que inciden directamente sobre el crecimiento de las enfermedades crónicas no transmisibles.

El acuerdo, que se firmará este miércoles a las 11, establece que el sector industrial de alimentos reducirá de manera voluntaria y progresiva el contenido de sodio en cuatro grupos de alimentos.

Estos productos son los cárnicos y sus derivados -entre los que se encuentran chacinados cocidos y secos, y embutidos y no embutidos-; los farináceos como galletitas, panificados y snacks; los lácteos, incluyendo una gran variedad de tipos de quesos; y las sopas, aderezos y conservas.

"La intervención del Estado, de manera conjunta y coordinada, con todos los sujetos públicos y privados involucrados en la cadena de producción de alimentos apunta a generar un impacto significativo en la reducción del consumo de sodio, ya que está comprobado que más del 60% de la sal ingerida" proviene de este tipo de productos, explicó una fuente del Ministerio de Salud.

Menos sal, más vida
Desde 2010 el Ministerio de Salud lleva adelante la iniciativa “Menos Sal, Más Vida”, una estrategia que trabaja sobre dos ejes: la concientización de la sociedad y la firma de acuerdos con la industria alimentaria para lograr la reducción del contenido de sodio de los alimentos procesados.

En este sentido, conjuntamente con la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Ministerio de Salud desarrolló acciones en las panaderías artesanales para que produzcan pan con menos en sal y sin sal, lo que ya permitió la reducción de un 25% de este condimento en los productos elaborados en más de 6.000 panaderías del país.

El acuerdo será en la sede de la cartera sanitaria por los ministros Juan Manzur y Julián Domínguez; el presidente de la COPAL Daniel Funes de Rioja, y representantes de empresas del rubro alimentario -Arcor, Kraft, Quickfood, La Virginia, Sancor, Unilever, entre otras-, las cámaras de industriales lecheros y de productos alimenticios.

Fuente: diarioresgistrado[dot]com y matildemenendez.com

25 de octubre de 2011

Compilaron un "vademécum" de más de 1000 alimentos

Treinta gramos de queso de alta humedad, doble crema, aportan 107 calorías y 223 mg de calcio. No contienen TACC (trigo, avena, cebada ni centeno), tiene leche pasteurizada, cloruro de sodio, fermentos lácticos, cuajo y cloruro de calcio.

Cien gramos de nueces tienen 654 calorías, 13,7 gramos de carbohidratos, 15,23 gramos de proteínas, 65,21 gramos de grasas totales, y una larguísima lista de proteínas, minerales y otros micronutrientes.

Tres cucharadas de sopa de avena arrollada tienen 132 calorías y 3,5 mg de hierro, además de proteínas, grasas y fibras.

Todos estos datos y muchísimos más figuran en una especie de "vademécum" de los alimentos que se presentó en el Congreso de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (SAOTA): una guía que ofrece información nutricional exhaustiva de más de 1000 productos naturales y procesados.

Pensado para profesionales, pero de libre acceso en el sitio electrónico de la SAOTA, allí se puede constatar, por ejemplo, cuánta grasa tiene la merluza o cuál es el listado de ingredientes de las galletitas.

"Lo desarrollamos en forma de libro, con un tamaño que hace fácil transportarlo, y en versión electrónica -cuenta la doctora Rosa Labanca, autora de la iniciativa, docente de la UBA y directora del Centro de Asistencia, Docencia e Investigación de la misma sociedad-. Dada la cantidad y variedad de los alimentos que componen nuestra dieta es difícil memorizar sus componentes, y este trabajo permite buscar fácilmente qué ingredientes tienen y cuáles, no."

La guía
Agrupándolos por grupos, la guía ofrece un banco de datos confiable y unificado para buscar fácilmente qué vitaminas, micronutrientes, lípidos, y otras sustancias tiene cada bocado que ingerimos, y en qué cantidad. En la información también figura si son comidas aptas para celíacos, o si contienen lactosa u otros ingredientes que pueden ser nocivos para quienes padecen intolerancias alimentarias.

"Muchas veces, es complicado saber lo que contienen los alimentos -apunta Labanca-. Por ejemplo, de todos los jugos industriales indexados, hay uno solo que contiene jugo de naranja natural, los demás sólo traen colorantes."

El trabajo ejecutivo, que comenzó hace más de un año, estuvo en manos de la licenciada Carolina Chevallier, jefa de trabajos prácticos de la carrera de Nutrición de la UBA.

"Surgió como una inquietud de Rosa, a quien conocí hace muchos años, mientras hacía la residencia en el hospital Ramos Mejía -cuenta-. Me pareció una idea brillante, porque desde hace más de dos décadas que no contábamos con un instrumento unificado que ofreciera la composición de gran cantidad de alimentos. Antes, estaban las tablas del Centro de Endocrinología Experimental y Aplicada (Cenexa), pero ya quedaron desactualizadas. En Uruguay hay herramientas parecidas, pero no incluyen alimentos naturales."

Aunque aclara que no es exhaustiva ("porque sería imposible catalogar el 100% de los alimentos"), Chevallier destaca que de todos los grupos hay, por lo menos, un "representante".

"Fue una idea ambiciosa -dice-, pero la «compré» enseguida y la tomé casi como un desafío personal."

Después de buscar ayuda para hacer un soporte informático especial, Chevallier tomó contacto con las empresas productoras de alimentos.

"Fue muy trabajoso, pero se las invitó a participar aportando la información en forma totalmente gratuita -cuenta-. La respuesta fue muy variada: algunas apoyaron el proyecto de manera increíble; otras sin tanto entusiasmo, y a otras directamente no les interesó o no tuvieron el tiempo de comprometerse."

Los alimentos naturales
En el caso de los alimentos naturales, se tomaron como referencia las tablas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, según sus siglas en inglés), "una guía sumamente completa, abierta, actualizada, y para la cual ellos mismos hacen las determinaciones", dice Chevallier.

Y para ciertos alimentos -por ejemplo, las carnes y pescados, cuya composición varía de un país a otro, por las diferencias en la crianza de los animales y los cortes-, las nutricionistas trabajaron con la base de datos de la Universidad Nacional de Luján.

"En general, la composición que figura en las etiquetas de los alimentos es aproximada -cuenta Chevallier-. Se llega a ella como producto de una deducción matemática. Pero en Luján se hacen las determinaciones bioquímicas, que son sumamente complejas y muy caras."

En el trabajo, que fue chequeado pacientemente por ambas especialistas, colaboró también el doctor Julio Montero, presidente de la Saota.

"Creemos que es muy útil, pero que no sustituye de ninguna forma el rol del nutricionista", subraya Labanca.

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

21 de octubre de 2011

"Explosión" de celíacos: cada 15 años se duplican los casos

En una reciente reunión científica, médicos y pacientes oyeron hablar por primera vez de una "explosión" epidemiológica de la enfermedad celíaca, un trastorno autoinmune que se produce por la intolerancia intestinal al gluten de los cereales. Aunque la explicación del término se basa en teorías e hipótesis aún en investigación, una revisión de los estudios recientes más sólidos confirma que cada 15 años se duplica la cantidad de personas que la padecen.

"Es una enfermedad con un fuerte componente familiar, en la que un agente externo, el gluten, termina generando una reacción de la inmunidad con daño en la mucosa del intestino. La genética y la inmunidad pueden cambiar en cientos o miles de años, pero no en 15 ni en 50 años. Entonces, habría que preguntarse qué factores ambientales tienen que ver con este aumento de la prevalencia", señaló el profesor Julio Bai, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Gastroenterología Dr. C. Bonorino Udaondo.

Junto con el doctor Eduardo Mauriño y la licenciada Andrea González, Bai analizaron muestras de sangre almacenadas en los 50 y 70 con aquellas obtenidas en el nuevo milenio.

Con técnicas más sensibles, equipos científicos de los Estados Unidos, Finlandia, Italia y Holanda pudieron hallar los anticuerpos de la enfermedad en una mayor cantidad de personas de lo que estaba registrado. Y, por sus características, los resultados se pueden aplicar a nuestra población.

¿Qué es la celiaquía?
"La enfermedad celíaca es uno de los trastornos crónicos más comunes en los países con población de origen europeo; afecta al 1 por ciento. A comienzos de los 90, un equipo de Italia inauguró una «era» de la epidemiología de la enfermedad. Con muestras de sangre de 17.201 estudiantes sanos, el equipo demostró que la enfermedad celíaca es más frecuente de lo que pensábamos y que la mayoría de los casos atípicos seguirán sin ser diagnosticados, a menos que se los busque mediante un análisis de sangre", escribieron los doctores Alesio Fassano y Carlo Catassi en el boletín de la Organización Mundial de Gastroenterología.

Y con resultados de estudios similares ambos descubrieron un patrón común: cada 15 años se duplica la cantidad de personas celíacas.

En el número siguiente del mismo boletín, los doctores Bai y Edgardo Smecuol, también del Udaondo, escribieron: "Hace unas décadas, se consideraba que la enfermedad celíaca era un trastorno raro, principalmente porque el diagnóstico se regía por la existencia de síntomas gastrointestinales. Pero los últimos estudios epidemiológicos hallaron pruebas de que la creciente cantidad de pacientes celíacos detectados en el mundo demuestra un verdadero aumento de la prevalencia".

El año pasado, en Nature Reviews: Gastroenterology and Hepatology, un equipo de Holanda reveló que la prevalencia mundial de la enfermedad celíaca en 1970 era del 0,03% y que en cuatro décadas había crecido al uno por ciento. Pero ¿ese aumento es porque hay más personas celíacas o la enfermedad se conoce más y se detecta mejor?

"Es una pregunta que hicieron en el mundo y ya se empezó a responder con investigaciones muy sólidas. En la Clínica Mayo, por ejemplo, el análisis de una de las usinas de datos más importante que tienen los Estados Unidos permitió encontrar que allí, en 50 años (desde 1950 hasta 2000), la enfermedad se quintuplicó objetivamente", dijo Smecuol, de la Sección Intestino Delgado del Udaondo.

Cada vez más pruebas
Junto con Fassano, del Centro para la Investigación de la Enfermedad Celíaca de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, Smecuol presentó este recorrido por las pruebas que respaldan esta "explosión" epidemiológica de la enfermedad celíaca. Otra de ellas llega desde Finlandia.

Allí, un equipo analizó dos poblaciones de la misma edad, pero una de 1978-2000 y otra de 2000-2003. En 20 años, las muestras de sangre de los 16.028 participantes revelaron que la prevalencia se había duplicado del 1 al 1,99 por ciento.

El mismo estudio demostró que la pérdida de esta tolerancia al gluten (enfermedad celíaca) puede ocurrir en cualquier momento de la vida. "Consumimos granos mucho más ricos en gluten que los que comían hace 50 o 60 años -afirmó Bai-. Además, los chicos están expuestos más precozmente a esos granos porque la lactancia materna ya no dura tanto. Es probable que la suma de todos estos factores dé cuenta de por qué podría estar aumentando la prevalencia de la intolerancia al gluten."


Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

19 de octubre de 2011

El secreto está en las semillas

Son fáciles de conservar, consumir y contienen excelentes nutrientes. Se trata de los alimentos más antiguos pero menos utilizado hoy en día. Te proponemos adentrarte en el camino de la alimentación sana y rompamos los mitos sobre sus sabores y sus costos.

Uno de los alimentos más antiguos pero menos utilizado hoy en día son las semillas, un compacto almacenaje de excelentes nutrientes, fáciles de conservar y consumir.

Aunque muchos sigan pensando que las semillas son un alimento exclusivo para las aves, poco a  poco se están popularizando sus propiedades. Ellas aportan a nuestro organismo gran cantidad de minerales, proteínas, enzimas, vitaminas y ácidos grasos. Es el alimento natural más concentrado (en relación al tamaño y los nutrientes) y es fácil de conservar, transportar y consumir.

La mayoría de las semillas son recomendables, aunque son preferibles las oleaginosas, ya que se destacan por el rico aporte en grasas saludables y proteínas. Almendra, avellana, castaña de cajú, chía, girasol, lino, nuez, nuez pecan, pistacho, sésamo y calabaza son algunos ejemplos.

Por su estructura externa, el alpiste, las semillas de melón y sandía sólo se pueden utilizar para realizar leches vegetales. ¿Cómo es esto? La técnica consiste en activar las semillas, dejándolas en remojo con agua durante algunas horas. Luego, se las licúa con el líquido y, por último, se las cuela, para obtener todos sus nutrientes en su leche. De esta forma, evitamos consumir sus indigestas coberturas. Existe otra posibilidad de consumir semillas: las harinas de algarroba o el cacao son dos ejemplos.

Al momento de consumir las semillas es necesario que las muelas con un mortero, una procesadora de mano, un molinillo de café o lo que se te ocurra. Pero ojo, no tenés que hacer una pasta. Si no hacés este último paso, las semillas pasarán por tu cuerpo sin que se entere.

Consejitos
  • Comprá las semillas enteras, ya que las molidas tienen menos nutrientes.
  • Guardalas en lugares secos, oscuros, frescos y en un recipiente hermético.
  • El aceite de sésamo es excelente, tanto en sabor como en nutrientes.
  • Por su alto contenido en grasas poliinsaturadas, las semillas de girasol se echan a perder rápidamente. Por lo tanto, lo mejor es comprarlas en cantidades reducidas. Una buena opción para su consumo es en aceite orgánico.
  • Las pipas de girasol se pueden congelar.


Tips para la vida diaria
  • Las semillas son fáciles de transportar, ideal para los deportistas, aventureros, oficinistas, estudiantes, etc.
  • Las semillas contienen grandes nutrientes. Lo ideal es consumir de una a dos cucharadas por día. La variedad dependerá del gusto o necesidad.
  • Las semillas son fáciles de incorporar, tanto en una tostada con mermelada, jugo, sopa, ensalada, etc. Las opciones son varias dependiendo de tu creatividad.


Fuente: entremujeres[dot]com