El verano es esperado por todos con mucho entusiasmo por las vacaciones. Pero los días de altas temperaturas y humedad pueden transformarse en un riesgo para la salud. Cuando hace calor el cuerpo trata de gastar el calor que genera, a través del sudor y por el aumento de la circulación. Pero cuando hace mucho calor, el cuerpo tiene dificultades para regular su temperatura y sobreviene el agotamiento por calor, que puede convertirse en un golpe de calor. Por eso es importante estar atentos y tomar las medidas necesarias de prevención frente a las olas de calor.
Según la Sociedad Argentina de Pediatría, el agotamiento por calor se manifiesta con estos síntomas:
- Sudoración excesiva
- En los bebés puede verse la piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal (sudamina)
- Piel pálida y fresca
- Sensación de calor sofocante
- Sed intensa y sequedad en la boca
- Calambres musculares
- Agotamiento, cansancio o debilidad
- Dolores de estómago, inapetencia, náuseas o vómitos
- Dolores de cabeza
- Irritabilidad (llanto inconsolable en los más pequeños)
- Mareos o desmayo
Ante estos síntomas, a los niños debemos ofrecerles agua fresca (también agua con sal: ½ cucharita en 1 litro) y a los lactantes, darles con más frecuencia el pecho. También es importante trasladarlos a un lugar fresco y ventilado -si es posible con aire acondicionado frío- desvestirlos, ducharlos o mojarlos en todo el cuerpo con agua fresca. Si los síntomas persisten, debe consultarse al pediatra o a un Centro de Salud.
Alerta roja
Si el agotamiento por golpe de calor se agrava, debemos estar alertas a los siguientes síntomas y consultar con urgencia:
- Temperatura del cuerpo 39° o mayor (medida en la axila)
- Piel roja caliente y seca (se agota la sudoración)
- Agitación
- Dolor palpitante de cabeza
- Vértigos y desorientación
- Delirios, confusión o pérdida de conocimiento
- Convulsiones
Tienen mayor riesgo de sufrir un golpe de calor los menores de 5 años y más aún los menores de 1 año, los niños con fiebre por otra causa o diarrea y los niños obesos o desnutridos. También están más expuestos quienes padecen enfermedades crónicas, cardíacas, renales, mentales o neurológicas, quienes tienen la piel quemada por el sol, y los jóvenes que usan y abusan de bebidas con alcohol y drogas. Con ellos debe aumentarse las medidas de prevención, estar muy alertas para detectar la presencia de estos síntomas y en este caso o ante la duda no demorar la consulta médica.
Fuente: matildemenendez.com
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