17 de diciembre de 2012

Compras inteligentes en el supermercado


El supermercado, ¿es un lugar en el que escucha música funcional mientras arrastra los pies pasillo tras pasillo sumergido en el aburrimiento? ¿O es una oportunidad de llenar el carro con sus elecciones y, quizás, conseguir una muestra gratis mientras compra?
A pesar de la música, hacer compras en el supermercado puede ser interesante. Antes de tomar el carro de las compras y dirigirse a las góndolas, desde el blog de Matilde Menéndez te recomendamos que leas estas sugerencias para hacer compras inteligentes y saludables en el supermercado.

El momento correcto, el lugar correcto
Podés ir al supermercado casi a cualquier hora que desees. Muchos permanecen abiertos las 24 horas, si contamos los drugstores y farmacias con múltiples productos (que son casi supermercados). Pero elegir un momento y un lugar para comprar los alimentos puede ayudarte a hacer compras más inteligentes.
Éstas son algunas ideas sobre cuándo y dónde comprar:
  • No compres si tenés hambre. Si tu estómago se queja cuando entrás al lugar, se perderá al ver todos esos sabrosos dulces. Comé un aperitivo o comida saludable antes de ir al supermercado.
  • Elegí el mejor supermercado para vos. Si podés elegir dónde comprar, pensá en la clase de cosas que deseás que ofrezca la tienda. ¿Un sector de ensaladas? ¿Una sección vegetariana u orgánica? ¿Una pescadería o una panadería grandiosa? ¿Cupones de descuento? Elegí las cosas que hagan que comer lo correcto sea cómodo y fácil para vos. Una vez que hayas encontrado un lugar que te agrade, quizás te convenga seguir comprando allí. Saber dónde encontrar lo que deseas te ayudará a salir del negocio más rápido.
  • Comprá fuera de las horas pico. ¿Alguna vez quedaste atrapado detrás de la “tortuga” que llevaba un carrito delante de ti porque el supermercado estaba abarrotado? Tratá de evitar las provedurías en los horarios en que es más probable que estén llenas: después del horario de trabajo (días de semana entre las 5 y las 7 p.m.) y por la mañana los fines de semana, por ejemplo. El mejor momento para ir de compras es muy temprano por la mañana, por la noche el fin de semana o la noche en que se transmite un programa de televisión muy popular.

Hacé una lista y usala
En un supermercado hay miles de alimentos para elegir y cientos de marcas por cada uno. Por eso, es fácil tentarse u olvidar algo que realmente se necesita. Hacer una lista ahorra tiempo en la tienda y, muchas veces, dinero. Entonces, siempre es mejor planificar qué vas a cocinar en los próximos días y hacer una lista de los ingredientes necesarios.
Al hacer una lista:
  • planificarás mejor lo que vas a cocinar
  • evitarás volver al supermercado por un ingrediente olvidado
  • comerás de manera más saludable y evitarás buscar algo por impulso
  • ahorrarás dinero al no tomar alimentos que no se encuentren en la lista

Pero incluso con una lista, debés tomar decisiones en el supermercado. Es útil pensar como un chef. Un buen chef prepara listas de ingredientes, pero también mira las carnes y demás productos para saber cuáles son los más frescos y cuáles convienen. Por lo tanto, si una receta pide cebollas moradas, pero tienen mal aspecto o no hay en el supermercado, el chef elige otra clase de cebolla con mejor aspecto. O si una clase de pescado está más fresca, el chef puede optar por ésta en lugar de la clase de pescado incluida en la lista de compras.

La jerga de las etiquetas
Una parte importante de las compras inteligentes es elegir alimentos saludables. Las etiquetas de información nutricional se encuentran impresas en todos los alimentos envasados o se ubican cerca de los productos frescos, carnes, aves y pescados. Estas etiquetas permiten comparar diferentes alimentos para ver sus diferencias con respecto a cantidades de grasa, calorías, proteínas y demás ingredientes. Por ejemplo, podés comparar los tamaños de la porción de dos cereales que te gusten, ver cuánta grasa contiene la pizza congelada o averiguar cuántos carbohidratos contiene una bolsa de galletitas dulces. También podés comprobar si un alimento contiene vitaminas y minerales importantes.
Los compradores inteligentes son especialmente cautos con respecto a las afirmaciones sobre la salud que se encuentran en los envases de alimentos. Estos son algunos de los términos con los que se puede encontrar al ir de compras:
  • Saludable: el alimento tiene bajo contenido de grasas (especialmente grasas saturadas o trans, asociadas a las enfermedades cardíacas) y tiene cantidades limitadas de colesterol y sodio.
  • Libre de/sin (por ejemplo, libre de o sin azúcar): el alimento contiene sólo cantidades mínimas de grasa saturada, sodio, azúcar, colesterol o calorías por porción.
  • Buena fuente: una porción cubre del 10% al 19% de las necesidades totales diarias de un nutriente específico.
  • Bajo sodio: una porción tiene 140 miligramos de sodio o menos.
  • Colesterol bajo: una porción tiene 20 miligramos o menos de colesterol y 2 gramos o menos de grasa saturada.
  • Bajo contenido de grasa: una porción contiene 3 gramos o menos de grasa.
  • Reducido (por ejemplo, contenido reducido de grasa): una porción tiene un 25% menos de grasa, grasa saturada, sodio, azúcar, colesterol o calorías por porción que la versión normal del alimento.
  • Light: una porción tiene un 50% o un tercio menos de calorías que la versión normal del alimento.

Aprovechá al máximo lo que compra
Al planificar las recetas y llevar una lista de comestibles, ya ha contribuido a asegurar que usarás los alimentos que compres.
Más sugerencias para una nutrición correcta y evitar el desperdicio de comida:
  • Comprá una cantidad de alimentos que alcance hasta la próxima compra. Si tenés alimentos saludables a mano, será menos probable que busques los no saludables. Obviamente, los alimentos como frutas, vegetales, pescados y carnes son perecederos y se echan a perder rápidamente, así que no podés comprarlos con tanta anticipación como los demás.
  • Lavá y cortá algunas frutas y vegetales inmediatamente. De esta manera, será menos probable que queden olvidados en el fondo del refrigerador y se conviertan en papilla mientras vos buscás las galletas dulces y el helado. Mantenelos en recipientes o bolsas pequeños en el frente del refrigerador, donde puedas tomar fácilmente un refrigerio saludable.
  • Cociná con anticipación. Quizás no tengas ganas de cocinar después de un día de mucho trabajo y sea tentador pasar con el auto por la ventanilla de un local de comidas. Para evitar este problema, prepará algunas comidas con anticipación. Cuando tengas tiempo en casa, prepará una comida y guardala en el freezer. Si preparás tu plato favorito, prepará el doble de la receta y congelá la porción adicional. De esta manera, cuando estés cansado y con hambre, sólo deberás colocar un plato de comida en el microondas... ¡y no desperdiciarás comida!

Hacé cosas que te ayuden a disfrutar de la compra de alimentos, como elegir un ingrediente diferente o una especia nueva e interesante para probar todas las semanas. La compra de alimentos es algo que harás durante toda la vida, y rápidamente se convertirás en algo automático para vos.


Fuente: kidshealth[dot]org y matildemenendez.com

4 de diciembre de 2012

Los mitos de las dietas


Con la llegada de los primeros calores y la cercanía de la primavera, es sorprendente ver cómo las revistas, diarios, programas de televisión, blogs y sitios webs se llenan de distintas dietas mágicas para bajar esos “kilitos de más” que suele dejar el invierno.

Por eso, ante la gran cantidad de “dietas” publicadas en distintos medios de comunicación, en muchos casos indicadas por profesionales y/o Institutos no especializados en la materia y dirigidas a la población masivamente, la Sociedad Argentina de Nutrición se vio en la obligación de advertir que la alimentación influye y repercute en el organismo, en el psiquismo de los seres humanos y por lo tanto la realización de las mismas no solo no es inofensiva, sino que puede ser perjudicial para la salud de los individuos.
Es de público conocimiento que frente a la epidemia mundial de obesidad, llamada “Epidemia del siglo XXI”, se publican o indican “dietas” sin una evaluación global y profunda del paciente.
Sin embargo, es importante resaltar que alterar las cantidades totales de los alimentos que se ingieren o su tipo, repercute en la salud de las personas. Esas modificaciones producen consecuencias que deben ser evaluadas por profesionales idóneos.
En ciertos períodos de la vida (como la infancia y la adolescencia), la alimentación debe ser cuidada en mayor medida, protegiendo a nuestros jóvenes de la posibilidad de desarrollar un trastorno alimentario. Es importante tener conciencia de que muchos tipos de dietas favorecen su desarrollo. Otros períodos vitales a cuidar especialmente son el embarazo y la lactancia, como así también la tercera edad.

Sobrepeso y obesidad
El sobrepeso y la obesidad si no se tratan, o se tratan inadecuadamente, pueden traer consecuencias severas.
Por eso, el tratamiento debe ser encarado y manejado por especialistas, respetando el momento biológico y las características individuales.

En sintonía con las recomendaciones de la Sociedad Argentina de Nutrición, en el blog de Matilde Menéndez te recomendamos no realizar una dieta sin consulta previa con un profesional Especialista en Nutrición.

Fuente: Sociedad Argentina de Nutrición y matildemenendez.com