20 de abril de 2014

Inactividad física: un problema de salud pública mundial

Al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud. Según la Organización Mundial de la Salud, esto se debe en parte a la insuficiente participación en la actividad física durante el tiempo de ocio y a un aumento de los comportamientos sedentarios durante las actividades laborales y domésticas. El aumento del uso de los medios de transporte "pasivos" también ha reducido la actividad física.


Causas de la inactividad física

Los niveles de inactividad física son elevados en prácticamente todos los países desarrollados y en desarrollo. En los países desarrollados, más de la mitad de los adultos tienen una actividad insuficiente.

En las grandes ciudades de crecimiento rápido del mundo en desarrollo la inactividad es un problema aún mayor. La urbanización ha creado varios factores ambientales que desalientan la actividad física:
• Superpoblación.
• Aumento de la pobreza.
• Aumento de la criminalidad.
• Gran densidad del tráfico.
• Mala calidad del aire.
• Inexistencia de parques, aceras e instalaciones deportivas y recreativas.  

Por todo esto, las enfermedades no transmisibles asociadas a la inactividad física son el mayor problema de salud pública en la mayoría de los países del mundo. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud planteó que se necesitan con urgencia medidas de salud pública eficaces para mejorar la actividad física de todas las poblaciones.  


 Poblaciones en riesgo

La evolución mundial de la actividad física es especialmente preocupante en algunas poblaciones de alto riesgo: jóvenes, mujeres y adultos mayores. La Organización Mundial de la Salud destacó que es importante que, a la hora de desarrollar y aplicar la iniciativa "Por tu salud, muévete", los Estados Miembros consideren específicamente las necesidades de estas poblaciones.  


Fuente: OMS y matildemenendez.com

18 de abril de 2014

Hábitos saludables frente a la obesidad y la diabetes

Fumar es perjudicial para la salud, pero comer en exceso o tener una vida sedentaria también lo son. La obesidad, una enfermedad que engrosa las estadísticas día a día, también provoca la muerte temprana. La misma es una amenaza oculta y para que salga a la luz debe trabajarse en la prevención.

La obesidad además trae de la mano a otra patología de riesgo, la diabetes. En contrapartida a un mundo en el que se hace culto de la imagen, la obesidad avanza silenciosamente y pone en riesgo la salud de casi una persona cada cinco en nuestro país.

La enfermedad avanza de tal manera que hoy es considerada por especialistas de todo el mundo como una pandemia. ¿Cuál es la relación entre obesidad y diabetes? Un factor que puede desencadenar esta patología es el sobrepeso o ser obeso. Quienes sufren este mal pueden padecer diabetes tipo 2.

La actividad física ayuda a controlar el peso, utiliza el azúcar como energía, incrementa el flujo de sangre y mejora la circulación. Moverse y comer bien, empezá por ahí y tu vida será saludable.  


Los hábitos saludables
  • Tomá ocho vasos de agua por día.
  • Consumí verduras (preferentemente crudas y de diferentes colores) en almuerzo y cena.
  • Evitá repetir porciones.
  • Consumí tres frutas al día (frescas, en jugos o desecadas).
  • Consumí lácteos descremados.
  • Cuando tengas ganas de algo dulce, comé una fruta.
  • Utilizá el horno para cocinar. Evitá las frituras.
  • Realizá 30 minutos de actividad física diarios.
  • No fumes, ni dejes que otros fumen en tu casa, auto o lugar de trabajo.
 
Fuerza de voluntad

Para desterrar cualquier mal hábito no hay nada mejor que la fuerza de voluntad. Siempre acompañado de un profesional.

Fuente: matildemenendez.com

16 de abril de 2014

Tirar la comida: un problema ecológico en aumento

tirar comidaHasta 1.300 millones de toneladas de alimentos se desperdician al año en todo el mundo, pero diversos consejos pueden ayudar a evitarlo. La tercera parte de los alimentos producidos al año en el mundo para el consumo humano (unos 1.300 millones de toneladas) se pierden o desperdician. Así lo señala un reciente informe encargado por la ONU. Las diferencias destacan entre países: un europeo o estadounidense desperdicia entre 95 y 115 kilos anuales, mientras que en África subsahariana o en Asia meridional no pasan de 11 kilos.

Diversos consejos pueden contribuir a reducir este problema y ayudarán a los consumidores a mejorar el medio ambiente y su economía doméstica. 1.300 millones de toneladas de comida a la basura El informe "Global food losses and food waste" (Pérdidas y desperdicio de alimentos en el mundo) es obra del Instituto sueco de Alimentos y Biotecnología (SIK), por encargo de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para el reciente congreso internacional Save Food! (¡Ahorra comida!).

El trabajo aporta varios datos muy llamativos sobre este problema, que afecta a la naturaleza (agotamiento de los recursos naturales, contaminación por el uso de pesticidas y abonos nitrogenados, transporte, empaquetado, producción de residuos y gases de efecto invernadero, etc.) y a la seguridad alimentaria, en un mundo en el que millones de personas carecen de una dieta en condiciones.

Los países industrializados desperdician o pierden 670 millones de toneladas (en los países en desarrollo 630 millones de toneladas). Los países en desarrollo son los que más pierden, mientras que el desperdicio es más propio de los países desarrollados.

Un consumidor europeo o estadounidense desperdicia entre 95 y 115 kilos anuales. En África subsahariana, Asia meridional o el Sudeste asiático, entre 6 y 11 kilos. Las frutas y hortalizas, además de las raíces y tubérculos, son los alimentos más desaprovechados.


Cómo pueden ayudar los consumidores

 Los consumidores pueden asumir diversas pautas ecológicas para no desperdiciar la comida. Estas medidas favorecerán al medio ambiente y a su bolsillo:
 -   Concienciarse de las consecuencias negativas del desperdicio de alimentos.
 -   Influir con sus decisiones de compra en el mercado: exigir productos de calidad, pero no basados en el aspecto, ni en el excesivo empaquetado, ni en la cantidad.
 -   Estudiar la lista de la compra para no llevarse excesivos productos, sobre todo los más perecederos. -   Organizar en casa los alimentos de manera que se consuman todos. Pensar los menús, no sólo en cuanto a variedad y propiedades nutritivas, sino también respecto a su estado de conservación, y no pasarse con la cantidad.
 -   Tirar los alimentos sólo si están de verdad en malas condiciones y consumirlos antes de que se pase la fecha de caducidad que indica la etiqueta.

Los productos tienen unos márgenes en los que se mantienen en buenas condiciones, en especial, si se han guardado de forma adecuada. No obstante, un producto almacenado en el freezer alarga su vida útil, pero tiene una fecha de caducidad y se deteriora. Puesto que cada alimento desarrolla un proceso de descomposición distinto, lo más aconsejable es anotar la fecha de congelación de los alimentos y no sobrepasar los seis meses para consumirlos.


Medidas para reducir la cantidad de alimentos desperdiciados

Diversos consejos pueden ayudar a reducir la cantidad de comida que se pierde:
  • Mejorar toda la cadena productiva (recolección, procesado, empaquetado, transporte, comercialización) y la comunicación entre sus diferentes partes.
  • Apoyar a los productores para que aumenten su eficiencia y logren una gestión sostenible.
  • No fijar como prioridad la apariencia: gran cantidad de alimentos se desperdician a pesar de estar en buenas condiciones, sólo porque carecen de una imagen "perfecta".
  • Sustituir el etiquetado que informa sobre la caducidad de los alimentos. En Reino Unido estudian un nuevo sistema que señale cuándo un producto es en realidad peligroso para la salud y no cuándo se aconseja "consumir preferentemente antes de".
  • Cambiar, o cuando menos reducir, los modelos de consumo que incitan a la compra de grandes cantidades o el de los restaurantes de bufet libre.
  • Crear canales de cooperación entre comerciantes y ONG para aprovechar productos destinados a la basura, pero que todavía conservan la calidad suficiente.
  • Aumentar la educación y concientización ambiental en empresas, instituciones, centros de enseñanza, grupos de consumidores, etc., sobre este problema.

Fuente: Fundación Eroski y matildemenendez.com

14 de abril de 2014

Claves para mantenerse activo y lúcido a través de los años

Cualquiera puede entender lo que significa "mantener la lucidez" sin demasiadas explicaciones y, sobre todo, sin demasiadas definiciones de lo que significa. Porque la lucidez -y sobre todo, la posibilidad y el temor de ir perdiéndola conforme avanzan los años de la persona adulta- no tiene un modelo social ni biológicamente establecido: sólo es posible evaluarla en relación con las habilidades que cada uno desarrolló en su juventud.  

Y por eso, también, los indicadores del deterioro cognitivo -la disminución de las capacidades de moverse, de pensar adecuadamente a la situación, de prestar atención, quizás de comunicarse- van más allá de parámetros clínicos o de códigos sociales: son el malestar, la tristeza, la alteración de la realidad cotidiana, el sentimiento de culpa por no poder manejarse tan independientemente como antes, lo que mide el peso de la vejez en cada persona.  

Por eso la vejez, aún cuando forma parte de la naturaleza, constituye uno de los grandes temores humanos, y la pregunta sobre cómo llegar a esta edad y transitarla con lucidez es una de las grandes preguntas a las que la medicina y la psicología tratan de aportar respuestas. Una de las respuestas más firmes, según explica el doctor Moisés Schapira, especialista en Gerontología y Medicina Familiar, es que las capacidades perdidas en general no se recuperan, y que por eso es necesario desarrollarlas en la juventud y preservarlas en la edad adulta. Y que hay ejercicios y tratamientos específicos para la preservación de las capacidades cognitivas, aunque no hay estándares universales ni garantías, ya que cada persona es diferente.  


Capital cognitivo

Desde el sentido común se puede decir que es como el buen pasar económico: conviene desarrollarlo en la juventud para no pasar apremios más adelante, cuando ya es más difícil conseguir lo que nunca se supo cómo. Desde el punto de vista neurológico, las capacidades cognitivas (lenguaje, juicio, inteligencia, atención, ubicación espaciotemporal, memoria, capacidad visoespacial) dependen de la dinámica de las células nerviosas, que establecen entre sí conexiones llamadas sinapsis.

"Cuanto más activas se mantengan las capacidades cognitivas durante la juventud, a través de la actividad social e intelectual, del juego y de todo aquello que estimule el ejercicio de la inteligencia y la salud mental, mayores serán las conexiones sinápticas que se establecen, y mayores son las chances de tener una buena capacidad cognitiva a medida que se avance en edad", señala Schapira.  

El especialista explica que hay cierta disminución de capacidades que es propia de la senectud, como algunos olvidos o la dificultad para recordar nombres, por ejemplo. ¿Cuándo necesitan tratamiento específico? "Los síntomas dependen de cada persona, así como de la causa del deterioro y de las funciones afectadas", responde. La amnesia (pérdida de la memoria), la afasia (pérdida del lenguaje) o la dificultad para identificar o reproducir formas (pérdida de la capacidad visoespacial), obedecen a diferentes causas y presentan diferentes posibilidades de tratamiento.  

Los cambios bruscos en el carácter, un repentino retraimiento o pérdida de la capacidad de socializar, perderse yendo a un sitio conocido y, sobre todo, olvidos en situaciones que antes constituían un hábito (el lugar donde siempre se dejan las llaves, o el nombre de personas del entorno cercano) y pérdida de las habilidades que antes caracterizaban a la persona (no de capacidad física, sino, por ejemplo cocinar, organizarse o manejar la economía doméstica) pueden ser motivo de consulta a un especialista.  


Pensar hace bien

Lo que con un importante grado de evidencia en la mano piensan hoy los especialistas es que las actividades que ayudan a crear y fortalecer sinapsis coinciden con aquellas que suponen adquirir habilidades nuevas, y son tanto más efectivas cuanto más intervienen en ellas la capacidad lúdica y el placer de llevarlas a cabo. La licenciada Miriam Cohn, jefa de Terapia Ocupacional del centro Hirsch de San Miguel, da algunos ejemplos de ejercicios tales como hacer palabras cruzadas, sopas de letras, sudokus, ejercitar la mano izquierda cuando uno es diestro, estimular las capacidades sensoriales o "ejercitar la memoria con actividades tan simples como no consultar la lista de compras mientras se está en el supermercado y corroborar sólo después".  

En el sitio web del Instituto de Mayores y Servicio Social español (INSERSO) se recomienda se recomiendan una serie de ejercicios referidos a las diferentes funciones cognitivas. Para estimular la atención, por ejemplo, se sugieren tareas simples como trabajar con series numéricas concretas, nombres de los meses del año en sentido directo e inverso.  

La memoria inmediata se estimula con ejercicios de repetición de series, reforzando la memoria reciente con ejercicios cortos que faciliten la fijación y el recuerdo ("me llamo como su hija") y repetir los ejercicios un tiempo prolongado para mantener la memoria remota.  

Para mantener el concepto numérico y el cálculo, se resuelven problemas y operaciones aritméticas y juegos numéricos. El razonamiento se estimula mediante ejercicios que trabajen la capacidad de clasificar características de los objetos, mientras que los aspectos del lenguaje y la capacidad visoespacial se ejercitan mediante la escritura, el dictado y el dibujo.  


El fantasma del “alemán”

La prevalencia del mal de Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa progresiva, se acerca al 11% de la población mayor de 80 años, y a partir de los 65 se duplica cada 5 años el riesgo de padecerla, según datos de la Sociedad Española de Neurología. Es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central que sólo en un 1 a un 5 por ciento de los casos es genética (es decir que en general es muy poco previsible) y no hay tratamientos eficaces contra ella: apenas hay algunos fármacos que en algunos casos pueden retardar el deterioro y hacer que avance más lentamente que en pacientes sin tratamiento, pero es por ahora un terreno con más incertidumbres que seguridades.  

Sin embargo la posibilidad de deterioro cognitivo severo relacionado con la edad ha quedado demasiado asociada al mal de Alzheimer, cuando hay muchas otras causas de deterioro -las demencias vasculares y el mal de Parkinson entre las más frecuentes-con diferente pronóstico y diferentes posibilidades de tratamiento.  

Para Schapira, la prevalencia de las demencias vasculares -es decir, como escuela de un ACV o por problemas de irrigación sanguínea en el cerebro- pone de manifiesto la importancia del cuidado integral de la salud cadiovascular en la preservación de la lucidez y la autonomía en la vejez. La hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol alto, el tabaquismo y la falta de actividad física juegan naturalmente en contra.  

En las personas con demencias vasculares la posibilidad de recuperación reside en la resiliencia de las áreas cerebrales dañadas, señala Cohn: "Depende mucho de la persona y de su caso particular, y en este proceso es fundamental el compromiso del paciente con la tarea que está realizando, porque nosotros podemos guiarlos, pero el noventa por ciento lo ponen ellos", comenta la terapeuta.  

Frente a la pérdida de capacidades cognitivas, señala Schapira, "hay mucha oferta pero no existe un tratamiento preventivo cuya eficacia esté suficientemente demostrada, aunque sí es posible que la persona potencie las capacidades que conserva y se adapte a su nueva situación que está viviendo, por lo que la clave se centra en estimular las funciones remanentes".  


Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar y matildemenendez.com

12 de abril de 2014

La obesidad mata antes de tiempo

obesidad mataSegún el estudio que publica "British Medical Journal" (BMJ) aquellas mujeres que nunca han tenido entre sus manos un cigarrillo, pero sufren problemas de peso y pertenecen a grupos sociales de ingresos bajos son propensas a desarrollar enfermedades cardiovasculares e, incluso, también a morir prematuramente.

Se sabe que el cigarrillo es el responsable directo o indirecto de varias enfermedades que pueden ir desde la bronquitis crónica hasta el cáncer de pulmón, siendo la principal causa evitable de muertes en todo el mundo. Así, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), si siguen los actuales niveles de consumo, el tabaco mataría a ocho millones de personas en 2030. Pero ¿qué pasa con aquellas personas que no fuman? 

Según el estudio que publica "British Medical Journal" (BMJ) aquellas mujeres que nunca han tenido entre sus manos un cigarrillo, pero sufren problemas de peso y pertenecen a grupos sociales de ingresos bajos son propensas a desarrollar enfermedades cardiovasculares e, incluso, también a morir prematuramente. 

"Aunque el tabaquismo es claramente responsable de unas tasas de mortalidad muy altas, la obesidad también es un factor importante que contribuye a la mortalidad prematura", explica el doctor Laurence Gruer, director del estudio y miembro del NHS Health Scotland. Para llegar a esta conclusión, los investigadores siguieron durante 28 años los casos de 3.600 mujeres escocesas que nunca habían fumado. Todas ellas tenían entre 45 a 64 años, por lo que muchas fallecieron durante el proceso de estudio. La mitad de las que murieron (916 mujeres, lo que representa el 51%) lo hicieron por enfermedades cardiovasculares y de circulación, mientras que un 21% perecieron por distintos tipos de cáncer.

Los resultados mostraban que las mujeres de clases sociales bajas eran más propensas a tener graves problemas de sobrepeso y se encontraban entre el primer grupo de muertes, mientras que fallecían menos por cáncer.  


Una amenaza oculta

Todo esto sugiere que las altas tasas de fumadores de hace 30 años, más los problemas que el tabaquismo acarrea, han ocultado probablemente la verdadera magnitud de la obesidad en estas mujeres; pero también se observa que la disminución de las tasas de tabaquismo en las últimas décadas puede haber contribuido al aumento del sobrepeso", comentan los autores.

"Hay que ser conscientes de que la obesidad es la primera causa evitable de muerte tras el tabaco", asegura a la página web de El Mundo, el doctor Miguel Ángel Rubio, coordinador de la Unidad de Obesidad del Hospital Clínico de Madrid, "por lo que los resultados de este estudio era algo que desde hace unos años ya se sospechaba", añade.

Aunque la investigación sólo se centra en mujeres adultas, el doctor Rubio asegura que estos datos son también importantes para el resto de la población: "Al estudiar a mujeres con una edad alrededor de los 50 años, es normal que hayan encontrado más problemas de sobrepeso, porque está estudiado que tras la menopausia éste es un problema común", comenta el doctor Rubio. "Así, si nos fijamos en España, del 15% de obesos que hay en total, en la franja de 55 a 64 años, el 21% son hombres y el 34% son mujeres con este problema".  


Enfermedades asociadas

"Pero independientemente de esto, esta investigación arroja unas conclusiones bastante obvias ya que en muchas ocasiones la obesidad se relaciona con hábitos inadecuados y falta de actividad física y esto conlleva a enfermedades como la diabetes o la hipertensión, factores claves para desarrollar enfermedades cardiovasculares", afirma el doctor Rubio. "Por otra parte, las clases sociales con menos recursos muchas veces están peor informadas y a la hora de alimentarse, si tienen poco nivel adquisitivo, compran alimentos más baratos, que suelen estar cargados de grasa, en vez de pescado o verduras. De ahí que en incluso en España, y de una forma genérica la zona sur de la península y Galicia sean zonas con personas más obesas que en el centro del país", explica este especialista.

Sin embargo, el profesor Johan Mackenbach, del Centro Médico Erasmus de Rotterdam señala en una editorial que acompaña al estudio que "estos datos no han de hacer olvidar que el tabaquismo sigue siendo el factor de riesgo más fuerte, puesto que a pesar de estos resultados sigue siendo más mortal que la propia obesidad". Una afirmación que no olvidan los especialistas, aunque también señalan a este tipo de estudios como suficientemente interesantes como para que la sanidad se fije en ellos: "Ha sido y sigue siendo necesario que se informe y se comprenda los problemas que causa el tabaco, pero tampoco está de más que se trate la obesidad, también después de dejar de fumar, puesto que por ejemplo en España no hay ningún tratamiento contra ella que lo financie el sistema público", argumenta el doctor Rubio.


Fuente: Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios y matildemenendez.com

11 de abril de 2014

Hogares seguros y a prueba de niños

niños hogarDebido a que los bebés aún no pueden levantar la cabeza por sí solos, necesitan protección especial para evitar accidentes por sofocación. Los niños pequeños también corren este riesgo.

Protegé a tus niños de los peligros de sofocarse siguiendo estas reglas:
  • Nunca coloques a un bebé boca abajo en una superficie blanda, como una cama de agua, un edredón, una alfombra de piel de oveja o una funda para colchón.
  • Nunca pongas a un bebé en una cuna o en una cama con almohadas, mantas, ropa de cama blanda, muñecos de peluche o juguetes de felpa.
  • Nunca pongas a un bebé sobre un colchón cubierto con plástico o con una bolsa plástica.
  • Si te acostás junto a tu bebé, asegurate de cumplir con las reglas de seguridad.
  • Desechá rápidamente las bolsas plásticas provenientes de las compras o de la tintorería. Atá varios nudos en cada bolsa antes de tirarla.
  • Mantené las bolsas plásticas de basura y las bolsas plásticas grandes como las que se usan para guardar sándwiches fuera del alcance de los niños.
  • Cuando hagas la limpieza después de una fiesta de cumpleaños o una ocasión especial, prestá mucha atención a las bolsas donde vinieron los regalos. Recogelas y tiralas de inmediato.
  • Asegurate de que el colchón de la cuna de tu bebé sea del tamaño adecuado y que quede bien ajustado en la cuna. De este modo, evitarás que el niño quede atrapado entre el colchón y los costados de la cuna.
  • Asegurate de que las sábanas de la cuna queden bien ajustadas al colchón, de modo de evitar que se salgan y que puedan envolver la cabeza del bebé. También podés comprar sujetadores de sábanas para mantenerlas en su lugar.

Cómo prepararse

Si está embarazada o ya es madre de un niño, te damos algunos consejos útiles:
  • Aprendé a realizar la resucitación cardiopulmonar (CPR por su sigla en inglés) y la maniobra de Heimlich.
  • Tené los siguientes números cerca del teléfono (para vos y las personas que cuidan a sus hijos):
    • número gratuito del centro de control de envenenamiento
    • número del pediatra
    • números del trabajo del padre y la madre, y de sus teléfonos celulares
    • número de algún vecino o de algún familiar que viva cerca (si necesita que alguien se ocupe de los otros niños en caso de una emergencia)
  • Armá un botiquín de primeros auxilios y guardá las instrucciones para emergencias adentro.

Cómo mantener un ambiente seguro y cómodo para los niños
A fin de asegurar la efectividad de sus esfuerzos por mantener un ambiente a prueba de niños, es una buena idea que te pongas de rodillas en cada habitación de tu casa, para ver todo desde la perspectiva de un niño. Prestá atención al entorno que rodea a tu hijo y a los objetos que podrían ser peligrosos.

Hacer de tu casa un lugar totalmente a prueba de niños quizá sea difícil. Si se reduce sólo a algunas opciones, podés cerrar las puertas (e instalar cubiertas para los picaportes) en cada una de las habitaciones donde tu hijo no debería entrar, a fin de evitar que deambule por lugares que no son a prueba de niños. Las cubiertas para picaportes y las cerraduras a prueba de niños en las puertas corredizas también son buenas medidas para evitar que tus pequeños salgan de la casa.

Sin duda, el grado al que vos mantengas tu casa a prueba de niños es una decisión suya. Vigilar a tus hijos es la mejor manera de prevenir que sufran lesiones. Sin embargo, incluso los padres más cuidadosos no siempre pueden mantener a un niño 100% seguro todo el tiempo.

Si vos tenés un bebé, un niño de entre 1 y 2 años o un niño en edad escolar, tu hogar debería ser un refugio seguro que tus hijos pudieran explorar. Después de todo, tocar, agarrar, trepar y explorar son las actividades que desarrollan el cuerpo y la mente de los niños.


Fuente: kidshealth[dot]org y matildemenendez.com

9 de abril de 2014

Menos sal es mejor

salLa Organización Panamericana de la Salud (OPS) llama a los consumidores a “Parar, observar y elegir la opción con menos sal”.  

La campaña destaca la importancia de las etiquetas nutricionales para informar a los consumidores sobre el contenido de sodio en las comidas procesadas, una fuente de sal alimenticia cada vez mayor en los países en desarrollo y la principal fuente en los países desarrollados. En esta oportunidad la Organización Panamericana de la Salud (OPS) llama a los consumidores a “Parar, observar y elegir la opción con menos sal”. Disminuir el consumo de este componente en la dieta es el camino más efectivo para prevenir la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares y los ACV.  

“La mayoría de las personas no se da cuenta cuánta sal están consumiendo”, dijo Branka Legetic, coordinadora de la Iniciativa para la Reducción de Sal de la OPS. “Es importante saber cuánta tiene ya la comida que comemos y, cuando es posible, elegir la opción con menos sodio. Para hacer eso, necesitamos etiquetas con información nutricional que muestren con claridad  el contenido de este componente”, explicó.  

Consumir más de 5 gramos por día aumenta el riesgo de presión arterial alta, que es el principal factor de riesgo para muerte por ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular y falla renal. En la mayoría de los países de las Américas, la ingesta promedio es significativamente más alta. El consumo de sal diario es de 12 gramos en Argentina, 11 gramos en Brasil y de 8,5 a 9 gramos en Canadá, Chile y en EEUU.  

Para reducir estos promedios, cada vez más países de la región adoptaron estrategias nacionales para disminuir el consumo de sal. Luego de promulgar la Ley Nacional N° 26905, Argentina se convirtió en el segundo país del mundo (después de Sudáfrica) en aprobar una ley integral con este objetivo. La norma establece una línea de tiempo para que la industria de alimentos procesados reduzca la sal en sus productos, incluya etiquetas nutricionales que adviertan sobre los riesgos de excederse en el consumo de sal, limite el tamaño de los sobrecitos con el ingrediente, y establezca penas por no cumplir con la norma.    


Menos sal, más vida  

Entre los países con estrategias nacionales para reducir el consumo de sal también figuran: Brasil, Canadá, Chile, Costa Rica, Cuba, Estados Unidos, México, Surinam y Uruguay. Además de Argentina, otros países del Cono Sur, así como Canadá y Estados Unidos, son los únicos que requieren por ley que se incluya el contenido de sal en la información nutricional de los alimentos procesados.  

Para alentar esfuerzos de este tipo, el Consorcio para la Reducción de la Sal de la OPS/OMS aprobó un plan de acción 2013-2018 que recomienda medidas como campañas de concientización a la población para educar sobre las etiquetas nutricionales, así como negociaciones con la industria alimenticia para que voluntariamente reduzca el contenido de sal de sus productos. “Para llevar adelante estas acciones se necesita de la colaboración entre los sectores público y privado, con el apoyo de los investigadores científicos, de quienes abogan por los derechos del consumidor, y del público en general”, indicó Legetic.   


Fuente: proyecto salud y matildemenendez.com

7 de abril de 2014

No le pongas tanta sal a la vida

no le pongas salDa sabor, energía y, según dicen algunos, incluso buena suerte si la echamos sobre los hombros. Pero, en exceso, la sal puede traer muchos problemas.  

Y abusar, abusamos. Un puñadito de más en el guiso, un snack a media mañana, esa salsa preparada tan sabrosa, y el salero siempre a mano... En total, nos pasamos más que de lejos de los cinco gramos diarios –una cucharadita– que, según los expertos, serían recomendables.

¿La razón? La sal ha pasado de ser un producto preciado y escaso (en la antigüedad se utilizó como moneda de cambio) a estar presente, y en grandes cantidades, en muchas de las cosas que comemos, sobre todo en los alimentos precocinados. Tanto exceso, puede afectar a nuestra salud cardiovascular; sobre todo si ya se tienen problemas con la presión arterial o una sensibilidad especial al exceso de sodio.

"Estudios poblacionales muestran que, a nivel global, un consumo excesivo de sal se asocia con niveles de tensión arterial más altos y más casos de hipertensión, lo que puede provocar más problemas cardiovasculares", explica Josep Redon, experto en Medicina Interna del Hospital Clínico de Valencia.  


Menos sal, más salud  

Según una revisión de estudios que publicó la Asociación Médica Americana, pequeñas reducciones en el consumo diario permiten prevenir nuevos casos de hipertensión y mantener alejadas las posibilidades de sufrir un problema en el corazón.

"Reducir 1,3 gramos de sodio al día permitiría salvar 150.000 vidas al año en Estados Unidos", explican los autores de este estudio, quienes remarcan que la restricción del consumo de sal no debería ser una cuestión exclusiva de quienes ya padecen un problema de hipertensión.  

En nuestro país, el problema tal vez no sea tan grave como en Norteamérica donde, según las estimaciones, un adulto consume alrededor de 4.000 mg de sodio al día, pese a que la OMS recomienda que no se superen los 2.000 mg. Sin embargo, según indican los expertos, también deberíamos controlarlos más.

"A todos los hipertensos se les recomienda una reducción del consumo de sal pero, en realidad, nadie debería abusar", explica Redon, que forma parte de 'World Action on salt and Health', un organismo que trabaja para concienciar a la población de la necesidad de controlar la ingesta de sal.  

Vicente Bertomeu, presidente de la sección de hipertensión arterial de la Sociedad Española del Corazón, coincide con la tesis Redon. "Consumimos demasiada y nuestras necesidades básicas están cubiertas con mucho menos. Puede cocinarse con sal, pero no es adecuado usar el salero en la mesa para añadir más a la ya utilizada al condimentar los alimentos", comenta este experto.    


Controlar los precocinados  

Sin embargo, mantener a raya el salero no es la única medida que debemos emplear para controlar nuestro consumo de sal ya que la mayoría del sodio que consumimos proviene de productos procesados industrialmente. Y no siempre es fácil detectar los excesos, ya que, tal como explica Barry D. Dickinson, miembro de la Asociación Médica Americana y uno de los autores de la revisión que acaba de publicarse, no todo lo que lleva mucha sal sabe salado.

"La sal suele utilizarse para la preservación de los alimentos y, en algunos productos, para bloquear sabores amargos" explica este experto. "Además, algunos productores la añaden porque dicen que aumenta la aceptación del consumidor de determinados sabores y texturas", añade.  

De este modo, productos como los cereales de desayuno, que aparentemente son dulces, contienen normalmente grandes cantidades de sodio. "Casi todos los alimentos procesados se producen con muchísima sal", explica Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria. "Y, sin embargo, en la mayoría de las etiquetas no se especifican las cantidades, por lo que una persona con problemas de hipertensión o sensibilidad a la sal tiene que acudir a un experto para saber qué alimentos debe evitar".  

En abril de este año, la OMS hizo un llamamiento a las compañías alimentarias para que redujeran drásticamente el contenido en sal de sus productos y especificaran las cantidades utilizadas en cada etiqueta. Además, instaba a los Gobiernos a promover políticas para controlar la ingesta de sodio. Pero, hasta el momento, son pocos los esfuerzos que se han hecho al respecto.  

¿Qué podemos hacer desde casa?  

Según explica Aranceta, además de quitar el salero de la mesa y no añadir mucha sal a las comidas, no se debe abusar de productos ricos en sal, como embutidos y frutos secos salados. Además, es preferible cambiar los alimentos precocinados por productos frescos, optar más por la cocina al vapor o a la plancha y usar otros condimentos para dar sabor.    


Fuente: elmundo y matildemenendez.com

2 de abril de 2014

En la bicicleta, usar casco salva vidas

siempre con cascoEl uso del casco en bicicleta puede prevenir o reducir el riesgo de sufrir lesiones graves de cabeza, incluso cuando la causa del accidente es una colisión con un automóvil. La capacidad protectora del casco se basa en absorber parte de la energía y distribuir el pico máximo de energía del golpe sobre una superficie mayor, y aumentar el tiempo de transferencia.  

El hecho de que hayan aumentado los ciclistas gracias a la construcción de bicisendas no quiere decir que haya aumentando la bicicultura, ya que las imprudencias de los automovilistas, de los ciclistas y la falta de espacios para la bicicleta, hacen que semanalmente se produzcan cientos de accidentes, que pueden ser mortales.  

Una de cada diez personas tiene una bicicleta, que es el vehículo que origina más accidentes por kilómetro exceptuando las motocicletas. Los expertos en el tema informan de un grupo de 848 ciclistas, en el que 57 de ellos sufrieron 62 accidentes (6,7%) que ocasionaron 40 lesiones (4,7%). Y el 42% presenta lesiones en la cabeza, el accidente más grave.  

La bicicleta es la causa más habitual de lesiones en la cabeza en niños y según diversos autores provoca del 70-90% del total de fallecimientos, así como del 50% de traumatismos de importancia. Únicamente el 20% de estos accidentes actúa en la cabeza pero representan el 70% de las hospitalizaciones. El porcentaje de mayor incidencia de accidentes abarca las edades entre 13 y 16 años y el 40% de los fallecimientos ocurren entre las edades de 3-14 años. En el 90% de las muertes interviene un vehículo a motor y el 50% acaecen en los cruces.  

A través de estudios realizados al respecto, se estima que el uso correcto del casco en la bicicleta reduce el riesgo de lesión craneal y cerebral en un 63-88%, y el riesgo de fallecimiento es un 26% menor. Pese a ello, la gran mayoría de los usuarios de bicicletas, incluidos niños, no utilizan el casco, o lo usan de manera inadecuada.  
Todos los niños y adolescentes deben utilizar el casco cada vez que circulen en bicicleta.
 
El uso de casco desempeña un importante papel en la reducción del traumatismo en la cabeza. A 15 K/h el casco disminuye un 90% de la energía aplicada sobre la cabeza. El uso del casco disminuye el llamado Índice de Severidad Lesional de 18 a 3,8. Algunos trabajos muestran que ningún niño que usara el casco presentó lesión craneoencefálica o fallecimiento, como consecuencia de un traumatismo craneal.  

Usar casco reduce las lesiones faciales y craneoencefálicas. Las campañas educacionales y la obligatoriedad han aumentado su uso entre niños, adolescentes y adultos aunque parece ser que la legislación es más efectiva. Es importante que el uso obligatorio del casco sea promovido por todos.    


Fuente: asociación de pediatría y matildemenendez.com