31 de marzo de 2014

Tres millones de personas mueren al año por malos hábitos alimentarios

El mundo está pagando un precio muy alto por el fracaso de las políticas alimentarias. Frente al enfoque clásico que sitúa la desnutrición como la consecuencia más grave, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pone ahora el acento en el sobrepeso y la obesidad. Alrededor de 1.300 millones de personas padecen estos problemas en todo el mundo y más de tres millones acaban muriendo cada año, según un informe de Naciones Unidas sobre alimentación que se presenta mañana en Ginebra. Las cifras equiparan la importancia de los malos hábitos alimentarios con la del hambre, una aproximación bastante novedosa en el análisis de los desequilibrios alimentarios.  

“El sistema es una receta para vidas poco sanas”, concluye el documento, que culpa por igual a la industria alimentaria y a los Gobiernos de estos excesos. A las empresas les reprocha que hayan reorientado su valor añadido hacia la creación de alimentos ricos en grasas, sal y azúcar. De esta forma, han quebrado la base tradicional de la alimentación local, lo que, a menudo, impide garantizar salarios dignos a los agricultores.   Para los Gobiernos, las quejas son aún mayores: “Los Estados están desatendiendo la responsabilidad que tienen de garantizar el derecho a una alimentación adecuada en el marco de las leyes internacionales de derechos humanos”. En concreto, el informe considera negativas las subvenciones agrícolas sobre determinadas materias primas (por ejemplo, el maíz y la soja) que sirven como base para esos alimentos poco saludables y deplora la falta de límites al mercado publicitario, que hace muy atractivas estas dietas para los niños.  

El análisis viene precedido de un rosario de cifras que contextualizan el problema. Tras constatar que una de cada siete personas pasa hambre en el mundo, el autor —relator especial de la ONU para la alimentación, Olivier de Schutter— añade que, pese a todo, el 65% de la población vive hoy en países donde la obesidad “mata a más personas que la falta de peso”. Porque las consecuencias derivadas de esta alimentación deficiente han dejado de ser un problema exclusivo de los países ricos para extenderse con rapidez a los países en vías de desarrollo.  


Un planeta de famélicos y obesos

Para alertar sobre la importancia de este fenómeno, el relator apela a la perspectiva económica: un aumento del 10% en las enfermedades ligadas a las dietas poco saludables detraen un 0,5% del producto interior bruto (PIB) mundial, especialmente por los mayores costes exigidos a los sistemas sanitarios.  

El informe analiza con una perspectiva muy crítica lo que en las últimas décadas se ha considerado un éxito de las políticas agrarias. La producción ha aumentado mucho en los últimos años y eso ha permitido que la población de países en vías de desarrollo eleve la cantidad de calorías que ingiere al día. Pero ese aporte energético ha procedido sobre todo de nutrientes como la carne, el azúcar y el aceite en lugar de provenir de otras sustancias más aconsejables como las legumbres, la fruta y las verduras. Y esto ha dilapidado algunos sistemas de producción local que no han podido competir con los enormes subsidios que reciben las materias primas menos saludables.  

Expuesto el problema, el autor se lanza a proponer varias soluciones, aunque es consciente de que harán falta muchos esfuerzos para que Gobiernos y grandes empresas sitúen esas recomendaciones entre sus prioridades. En primer lugar, De Schutter considera “mal orientadas” las subvenciones agrícolas porque incentivan dietas ricas en alimentos muy elaborados.  

Además, subraya la importancia de adaptar a las legislaciones nacionales las recomendaciones sobre la comercialización de leches que sustituyen a la materna, de forma que quede clara la ventaja de la lactancia natural. Eso implica que las empresas “se abstengan de promocionar esas leches de sustitución”.

También anima el texto a ser más beligerantes con la exposición de los niños a la publicidad sobre refrescos y bebidas azucaradas. Más allá de incidir en los anuncios, la ONU apuesta por gravar su consumo y utilizar los recursos que se obtengan para promover el acceso a frutas y verduras y concientizar sobre los beneficios de consumirlas.  

En el ámbito de la producción, las recomendaciones se centran en mejorar el apoyo a los agricultores a través de incentivos fiscales y “asegurar una infraestructura adecuada que conecte a los productores locales con los consumidores urbanos”. En ese terreno, el documento insta a las compañías a garantizar “que los trabajadores reciben salarios dignos y que los productores perciben precios justos por sus productos”. De esa forma se preservan las cadenas alimentarias locales.  

Con las conclusiones de este trabajo, el relator especial para la alimentación pretende dirigirse, entre otras, a las autoridades europeas para que las tengan en cuenta en la próxima reforma de la política agraria común. De Schutter valora los cambios de este proyecto, pero lamenta que aún no recoja la perspectiva de las disfunciones alimentarias.

Fuente: El País y matildemenendez.com

29 de marzo de 2014

En la bicicleta, usar casco salva vidas

siempre con cascoEl uso del casco en bicicleta puede prevenir o reducir el riesgo de sufrir lesiones graves de cabeza, incluso cuando la causa del accidente es una colisión con un automóvil. La capacidad protectora del casco se basa en absorber parte de la energía y distribuir el pico máximo de energía del golpe sobre una superficie mayor, y aumentar el tiempo de transferencia.    

El hecho de que hayan aumentado los ciclistas gracias a la construcción de bicisendas no quiere decir que haya aumentando la bicicultura, ya que las imprudencias de los automovilistas, de los ciclistas y la falta de espacios para la bicicleta, hacen que semanalmente se produzcan cientos de accidentes, que pueden ser mortales.

Una de cada diez personas tiene una bicicleta, que es el vehículo que origina más accidentes por kilómetro exceptuando las motocicletas. Los expertos en el tema informan de un grupo de 848 ciclistas, en el que 57 de ellos sufrieron 62 accidentes (6,7%) que ocasionaron 40 lesiones (4,7%). Y el 42% presenta lesiones en la cabeza, el accidente más grave.

La bicicleta es la causa más habitual de lesiones en la cabeza en niños y según diversos autores provoca del 70-90% del total de fallecimientos, así como del 50% de traumatismos de importancia. Únicamente el 20% de estos accidentes actúa en la cabeza pero representan el 70% de las hospitalizaciones. El porcentaje de mayor incidencia de accidentes abarca las edades entre 13 y 16 años y el 40% de los fallecimientos ocurren entre las edades de 3-14 años. En el 90% de las muertes interviene un vehículo a motor y el 50% acaecen en los cruces.  

A través de estudios realizados al respecto, se estima que el uso correcto del casco en la bicicleta reduce el riesgo de lesión craneal y cerebral en un 63-88%, y el riesgo de fallecimiento es un 26% menor. Pese a ello, la gran mayoría de los usuarios de bicicletas, incluidos niños, no utilizan el casco, o lo usan de manera inadecuada.  
Todos los niños y adolescentes deben utilizar el casco cada vez que circulen en bicicleta.
 
El uso de casco desempeña un importante papel en la reducción del traumatismo en la cabeza. A 15 K/h el casco disminuye un 90% de la energía aplicada sobre la cabeza. El uso del casco disminuye el llamado Índice de Severidad Lesional de 18 a 3,8. Algunos trabajos muestran que ningún niño que usara el casco presentó lesión craneoencefálica o fallecimiento, como consecuencia de un traumatismo craneal.  

Usar casco reduce las lesiones faciales y craneoencefálicas. Las campañas educacionales y la obligatoriedad han aumentado su uso entre niños, adolescentes y adultos aunque parece ser que la legislación es más efectiva. Es importante que el uso obligatorio del casco sea promovido por todos.    


Fuente: asociación de pediatría y matildemenendez.com

27 de marzo de 2014

El 42% de los argentinos adultos sufre hipertensión crónica

Afecta a ese porcentaje de quienes tienen entre 35 y 75 años; la mayoría no lo sabe y sólo muy pocos se controlan. Para controlar una enfermedad que padece un tercio de la población mundial, reducir el consumo de sal, imprescindible.  

No hay otra enfermedad en el mundo que abarque a un tercio de la población, como lo hace la hipertensión: causa todo tipo de complicaciones cardiovasculares y discapacidad. Además, las cifras en la Argentina son alarmantes. Un estudio revela que el 42% de los argentinos de entre 35 y 75 años es hipertenso y que el 40% lo ignora.

Por otra parte, el equipo del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) detectó que apenas 1 de cada 5 hipertensos tiene controlada la presión, es decir, que puede mantenerla por debajo de 140/90 mmHg.

Pero eso no es todo: la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) afirma que el 10% de los jóvenes de entre 20 y 30 tiene presión alta. "La hipertensión y la obesidad son las dos epidemias que más afectan a la población. Aquí, el 80% de las causas de muerte son las enfermedades crónicas no transmisibles y dos terceras partes son enfermedades cardiovasculares. En el 90% de los casos, la hipertensión está entre las causas. Así que se trata de una prioridad de salud pública, lo que queda demostrado con la decisión de la OMS de dedicarle su día internacional" de este año, dijo el doctor Daniel Piskorz, presidente de la SAHA.

El doctor Adolfo Rubinstein, director general del IECS, confirmó que "las cifras son preocupantes". Dijo también que "la hipertensión es uno de los problemas primordiales en salud pública en la Argentina. Se trata del principal factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, que constituyen la primera causa de muerte en nuestro país".

En el país hay entre 8 y 10 millones de personas con 140-90 mmHg o más de presión. Pero muchos lo ignoran y quedan expuestos a sus complicaciones, como insuficiencia renal, enfermedad vascular periférica, ceguera y deterioro cognitivo, porque la hipertensión daña la irrigación cerebral. Además, el 62% de los accidentes cerebrovasculares (ACV) y el 49% de las enfermedades coronarias son por esta causa, según precisan desde la sede local de la Federación Interamericana del Corazón (FIC Argentina).

"Alrededor de la mitad de los hipertensos de nuestro país no tiene el diagnóstico y permanece sin ningún tipo de control y tratamiento, lo que es gravísimo, porque son entre 4 y 5 millones de personas que, siendo hipertensas, no lo saben. Esto explica por qué es tan alta la mortalidad por enfermedades no transmisibles", agregó Piskorz.

Cuando aparece, la hipertensión no se cura, pero se puede controlar. También se puede prevenir con reducir el consumo de sal a una cucharadita de té por día (unos 5 g), no fumar, hacer actividad física, no beber alcohol en exceso (hasta una copa diaria las mujeres y dos los hombres) y comer más frutas y verduras, y menos grasas.

Y en los que ya tienen el diagnóstico, seguir el tratamiento es fundamental, aunque no siempre ocurre. Además, la SAHA señala otro obstáculo: que los pacientes o las personas en riesgo mejoren su estilo de vida. "La adherencia a los tratamientos crónicos es un verdadero problema, en particular en las patologías silenciosas, como la hipertensión o las dislipidemias" (colesterol y triglicéridos elevados), afirmó el profesor doctor Fernando Filippini, presidente del Comité Científico del XX Congreso Argentino de Hipertensión Arterial, en Rosario, en abril de 2013.  


Sin síntomas

Estudioso del tema, Filippini explicó que eso ocurre porque como no percibe dolor o molestias, el paciente no se siente enfermo. "Eso lleva al abandono de las indicaciones, no sólo farmacológicas, sino también las destinadas al cambio de estilos de vida nocivos", indicó. Aparecen, entonces, las dietas cortas y mágicas, de lunes a viernes, para adelgazar rápido. "En realidad, con los días, tampoco las hace, porque asume «Sé cuándo tengo presión y debo dejar la sal» o «Ayer me cuidé, por lo que hoy puedo comer lo que deseo»", comentó.

Existe un modelo de cinco etapas que se usa para explicar esta conducta. Es un ciclo que, como dijo Filippini, "lo lleva nuevamente al punto de inicio, perdiendo tiempo y poniendo en riesgo su salud". Claro que esto no les ocurre a todos. Un estudio (Cescas 1), sobre 4000 habitantes de Bariloche, Río Negro, y Marcos Paz, Buenos Aires, revela que el 22,4% de los hipertensos tratados (con o sin fármacos) tiene bien controlada la presión. "El número es bajo si lo comparamos con países como Estados Unidos, donde el porcentaje de pacientes controlados supera el 50%", dijo Rubinstein.

Como pocas veces ocurre, la hipertensión tiene un doble papel. "Es una enfermedad, y, a la vez, el principal factor de riesgo para los eventos cardiovasculares, como el ACV y el infarto. Como la obesidad y la diabetes, el no controlarla predispone a más riesgo", explicó el doctor Roberto Ingaramo, coordinador general de las Guías para el Diagnóstico, Estudio, Tratamiento y Seguimiento de la Hipertensión de la SAHA. Por ejemplo: un paciente hipertenso con sobrepeso que adelgaza 5,1 kg bajará su presión unos 4 mmHg.

Pero esto no es sólo cosa de grandes, como lo mostró un estudio sobre casi toda la población adolescente de la localidad bonaerense de Batán. "Aunque se la considera una enfermedad del adulto, es importante identificar la presión alta en la población pediátrica porque puede originarse en la niñez con la posibilidad de padecer complicaciones, como el ACV, la insuficiencia renal y la enfermedad coronaria, en el largo plazo", comentó el coautor del estudio, doctor Gustavo Blanco, profesor adjunto de semiología de la Universidad Fasta, de Mar del Plata.

Con el Estudio de Factores de Riesgo Cardiovascular en Adolescentes (Erica), el equipo de Blanco encontró que el 15% de los chicos de entre 10 y 17 años tenían valores de presión altos para la edad, con sobrepeso y sedentarismo. A la mayoría no le controlaban la presión en forma rutinaria; casi todos contaron que le agregaban sal a la comida.

"Poder conocer estos datos permite programar políticas de salud para la detección temprana y la prevención con medidas de bajo costo y alto impacto, como la actividad física escolar, la alimentación saludable, la disminución de la sal en los alimentos y el descenso del peso. Su implementación radicará en adultos con menos enfermedades cardiovasculares", sostuvo Blanco.


Fuente: la nación y matildemenendez.com

25 de marzo de 2014

La mejor manera de empezar la escuela

escuelaVacunas al día y otros cuidados de la salud de los chicos.   Al comenzar las clases, es muy importante que las niñas y los niños tengan todas las vacunas completas de acuerdo al Calendario Nacional de Vacunación.  


 ¿Por qué debemos vacunar a nuestros hijos?  

Las niñas y los niños son especialmente susceptibles a las enfermedades. No suelen lavarse las manos con frecuencia, comparten utensilios y objetos personales, y se llevan todo a la boca. Al ingresar a la escuela, entran en contacto con muchos otros chicos y adultos, y por lo tanto están más expuestos a diferentes enfermedades. Frente a estas situaciones, las vacunas son la mejor medida de prevención. Además, al vacunarlos beneficiamos a toda nuestra familia y a la comunidad, ya que contribuimos a disminuir la circulación de dichas enfermedades.    


Vacunas al ingreso escolar  

Los niños y niñas de entre 5 y 6 años tienen que recibir 3 vacunas:
• La Sabin (contra la poliomielitis)
• La Triple Viral (contra el sarampión, la rubéola y la paperas)
• LaTriple Bacteriana (contra la difteria, el tétanos y la tos convulsa)    


Vacunas de los 11 años  

Chicas y los chicos de 11 años tienen que aplicarse:
• La Triple Bacteriana Acelular (contra la difteria, el tétanos y la tos convulsa)
• La vacuna contra la Hepatitis B: Iniciar o completar esquema de 3 dosis.
• La Triple Viral (contra el sarampión, rubéola y paperas): Iniciar o completar esquema de 2 dosis.
• Para las niñas solamente, la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano - VPH (para prevenir el cáncer de cuello de útero): son 3 dosis.
• Fiebre amarilla: Para residentes en zonas de riesgo, como único refuerzo a los 10 años de la primera dosis.  

Las 16 vacunas del Calendario Nacional de Vacunación se aplican en forma gratuita en centros de salud y hospitales públicos de todo el país    


 Otros cuidados de la salud de los chicos  

Además de completar las vacunas, es importante cuidar otros aspectos de la salud de nuestros hijos a lo largo de la etapa escolar:
• Control de crecimiento: Es aconsejable visitar al pediatra al menos una vez al año, aun cuando no se manifiesten problemáticas puntuales, para asegurarnos de que se están desarrollando correctamente.
• Salud visual: Un control oftalmológico anual permitirá detectar posibles problemas visuales, que de no ser diagnosticados tempranamente pueden afectar su desempeño es colar y social.
• Salud bucal: Se recomienda llevar a los chicos al dentista al menos una vez al año, y promover en ellos el hábito del lavado de dientes diario para evitar caries y otras enfermedades.
• Salud auditiva: Si el niño o niña presenta dificultades en el lenguaje, no hace lo que se le indica, pregunta "¿qué?" con frecuencia y escucha la televisión a un volumen muy alto, es conveniente consultar al pediatra para que analice si existe algún problema auditivo.
• Alimentación sana y actividad física: Una nutrición variada y en cantidades adecuadas a la edad, con frutas y verduras incluidas, favorece el crecimiento y el rendimiento escolar. Asimismo, los chicos necesitan movimiento y actividades para recrearse y desarrollar su cuerpo de forma saludable.    


Fuente: proyecto y matildemenendez.com

23 de marzo de 2014

Inactividad física: un problema de salud pública mundial

Al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud. Según la Organización Mundial de la Salud, esto se debe en parte a la insuficiente participación en la actividad física durante el tiempo de ocio y a un aumento de los comportamientos sedentarios durante las actividades laborales y domésticas. El aumento del uso de los medios de transporte "pasivos" también ha reducido la actividad física.


Causas de la inactividad física

Los niveles de inactividad física son elevados en prácticamente todos los países desarrollados y en desarrollo. En los países desarrollados, más de la mitad de los adultos tienen una actividad insuficiente. En las grandes ciudades de crecimiento rápido del mundo en desarrollo la inactividad es un problema aún mayor. La urbanización ha creado varios factores ambientales que desalientan la actividad física:
• Superpoblación.
• Aumento de la pobreza.
• Aumento de la criminalidad.
• Gran densidad del tráfico.
• Mala calidad del aire.
• Inexistencia de parques, aceras e instalaciones deportivas y recreativas.  


Por todo esto, las enfermedades no transmisibles asociadas a la inactividad física son el mayor problema de salud pública en la mayoría de los países del mundo. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud planteó que se necesitan con urgencia medidas de salud pública eficaces para mejorar la actividad física de todas las poblaciones.  


Poblaciones en riesgo

La evolución mundial de la actividad física es especialmente preocupante en algunas poblaciones de alto riesgo: jóvenes, mujeres y adultos mayores. La Organización Mundial de la Salud destacó que es importante que, a la hora de desarrollar y aplicar la iniciativa "Por tu salud, muévete", los Estados Miembros consideren específicamente las necesidades de estas poblaciones.  


Fuente: OMS y matildemenendez.com

21 de marzo de 2014

Parto en casa multiplica por 4 el riesgo de muerte del recién nacido

partoAumenta siete veces si es el primer embarazo de la madre, y alrededor de diez veces en los embarazos más allá de las 41 semanas.    

Nuestras abuelas daban a luz en casa, nuestras madres ya lo hicieron en el hospital y ahora existen corrientes que reivindican la vuelta al parto en el domicilio para evitar una excesiva medicalización del momento y disfrutar del momento con mayor intimidad.  

Una investigación publicada en British Medical Journal ya advertía de que aunque las complicaciones graves de un parto son menos frecuentes si éste se produce en el domicilio, dar a luz en casa sólo está indicado en mujeres con poco riesgo y que ya hayan tenido más hijos.  

Ahora, un nuevo estudio, que se presentó durante el Congreso Anual de Sociedad de Medicina Materno-Fetal, alerta que los bebés nacidos en el domicilio con ayuda de matronas tienen un riesgo cuatro veces mayor de morir durante el primer mes de vida que aquellos que vinieron al mundo en hospitales, ayudados también por matronas. La investigación concluye que el incremento del riesgo de mortalidad neonatal no está en el profesional que atiende el parto sino en el lugar.  

El número de nacimientos en casa en EE.UU. ha aumentado en la última década. En el mayor estudio realizado sobre este tema, usando como fuente los datos de los Centros de Control de Enfermedades, investigadores del Centro Médico New York-Presbyterian/Weill Cornell encontraron que el riesgo absoluto de mortalidad neonatal era de 3,2 por cada 10.000 nacimientos en hospitales con matrona y de 12,6 por cada 10.000 nacimientos con matrona en casa, una cifra que se eleva a 21,9 por cada 10.000 en el caso de que la parturienta del domicilio sea primeriza. La mortalidad neonatal se define como las muertes de bebés hasta los 28 días de nacer.

"Este riesgo aumentaba siete veces si era el primer embarazo de la madre, y alrededor de diez veces en los embarazos más allá de las 41 semanas", explica el doctor Amos Grunebaum, autor principal del estudio.   De acuerdo a los resultados de la investigación, el doctor Amos Grunebaum y el doctor Frank Chervenak, autores principales, consideran que los ginecólogos tienen la obligación ética de explicar a sus pacientes los riesgos asociados a dar a luz en casa a los futuros padres que expresen interés, e intentar disuadirlos.

Al mismo tiempo, en su opinión, los hospitales deberían crear un entorno confortable, evitando las intervenciones obstétricas innecesarias, dos de las razones por las que los padres suelen preferir el parto en casa.    


Fuente: proyecto y matildemenendez.com

19 de marzo de 2014

Usá menos sal y tendrás presión normal

alimentos saladosEn el país es altísima la ingesta diaria por persona. Urge cambiar este hábito para bajar el riesgo cardiovascular.  

"Disminuir el consumo de sal es una condición innegociable para el tratamiento de la hipertensión arterial (HTA). Y las personas con alto riesgo de padecerla (con tendencia a la 'presión alta'), pueden ser las más beneficiadas porque podrían normalizar los valores sin necesidad de otro tratamiento". Esta drástica conclusión en bien de la salud pública surgió del Primer Simposio Internacional de Hipertensión Arterial, que se realizó en Mendoza, organizado por la Universidad Nacional de Cuyo con auspicio de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA).    


Medida sencilla  

Numerosos estudios científicos expuestos por los participantes demuestran la relación directa entre el consumo de cloruro de sodio y el aumento de la presión arterial, importante factor de riesgo cardiovascular. El doctor Felipe Inserra, presidente de la SAHA, explicó: "algunos pacientes, en especial aquellos que tienen presión más cercana a la normal (lo que se llama 'limítrofe': 130-139 y/o 85-89 mmHg), con el simple hecho de cambiar el estilo de vida pueden bajar la presión arterial e inclusive llegar a valores de normalidad".  

¿De qué modo? Incorporando estrategias sencillas y eficientes, como ingerir comidas saludables -con más frutas, verduras y cereales- reducir el uso de sal al cocinar o en la mesa, evitar los embutidos y realizar regularmente actividad física. Aconsejan empezar con caminatas progresivas hasta llegar a los 30-50 minutos de cuatro a seis veces por semana. Las personas con sobrepeso deben hacer al mismo tiempo un plan para bajar de peso. El médico evaluará a cada paciente para determinar si requiere tratamiento farmacológico.  


Dejar de fumar  

El doctor Inserra remarcó que es importante dejar de fumar y moderar la ingesta de alcohol. Comentó que muchas veces las personas adoptan medidas irrelevantes, como restringir el sodio del agua, y otras ineficientes, como comer un paquete gigante de papas fritas bajas en sal, que en definitiva aportan más sodio y calorías que una porción de papas fritas regular.

"En la Argentina, lamentablemente, se come mucha cantidad sal de mesa: según el Ministerio de Salud de la Nación, los hombres consumen por día en promedio 12 gramos, y las mujeres 11 gramos. La cantidad máxima recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 5 gramos diarios. ¡Comemos más del doble!", advirtió Inserra y el doctor Walter Manucha, presidente del encuentro, explicaron que el sodio que ingresa al organismo a través de la dieta proviene de dos fuentes: cerca de un 30% de la sal que se utiliza durante la cocción de los alimentos más la que el comensal le añade a su plato (sal visible). Y más del 60% proviene del sodio que se usa en los alimentos procesados, que se suma a la sal que naturalmente contienen los alimentos (sal invisible).  

Para bajar el consumo de sal en el país, la estrategia es generar cambios en la producción de alimentos.  


"Menos sal más vida"  

Con la iniciativa "Menos sal más Vida", el Ministerio de Salud de la Nación se comprometió a lograr la reducción de sodio en muchos alimentos procesados. Empezó con los panificados para que el paladar se acostumbre al nuevo sabor y le resulte agradable. Ya se firmó otro acuerdo con 30 empresas para reducir la sal en quesos, embutidos, productos cárnicos, sopas y aderezos. "Este paso es muy importante para la salud", destacó el titular de la SAHA.  

Todo depende de vos. Sos el principal responsable de cuidar tu salud. Con sólo adoptar medidas saludables podés retrasar y hasta impedir la aparición de la hipertensión arterial. "Las personas con antecedentes familiares de HTA tienen más posibilidades de desarrollar la enfermedad en algún momento de su vida. Por lo tanto, deben adoptar conductas de vida saludable (realizar ejercicio físico regular, mantener un peso adecuado mediante comidas sanas y restringir el consumo de sal) para retrasar el comienzo de la enfermedad hipertensiva", aconsejó el doctor Pablo Rodríguez, especialista en el tema y miembro de la SAHA.    


El pilar del tratamiento  

Una dieta sana es uno de los pilares del tratamiento antihipertensivo. Esto se consigue con tres elementos fundamentales: bajar el uso de alcohol, limitar la ingesta de sal y aumentar la de frutas, verduras y cereales. "Diferentes dietas que han resultado efectivas para reducir la presión arterial, como la dieta DASH o la Mediterránea, se basan en los tres puntos mencionados y le agregan algunos elementos particulares. Pero con sólo cumplir los tres puntos puede resultar suficiente", aseguró Rodríguez. En cuanto al diagnóstico de la HTA, dijo que sólo es posible mediante el registro de la presión arterial. En personas sin antecedentes familiares de hipertensión, se debería registrar la presión arterial al menos una vez al año desde los 18 años. "Esta frecuencia debería ser mayor en quienes tienen antecedentes familiares de HTA", refirió el doctor Rodríguez.    


Pacientes con patologías asociadas  

El doctor Felipe Inserra analizó las nuevas Guías Europeas de manejo de la HTA: las novedades se refieren a cómo tratar a las personas con HTA y y con patologías asociadas (diabetes, enfermedad coronaria o renal). "Las guías acordaron tratarlas como al resto de los pacientes con HTA: cuando las cifras alcancen o superen los 140/90 mmHg, tenemos que empezar a tratarlos. Sólo quedan algunas subpoblaciones específicas que quizás justifiquen cifras diferentes con tratamientos más individualizados", reveló el especialista.    

Alimentos con alto contenido de sodio  
- Pan, tapas de tarta, empanadas, harinas leudantes y polvo de hornear
- Quesos y fiambres (jamón crudo y cocido, salame, bondiola, mortadela, panceta)
- Embutidos (salchichas, morcillla, chorizo, longaniza, salamín)
- Encurtidos (aceitunas, cebollines, zanahorias, pepinos)
- Snacks (papas fritas, chizitos, palitos salados, maní salado)
- Aderezos (mayonesas, mostazas, salsa barbacoa, ketchup)
- Caldos en cubo, sopas instantáneas en polvo, polvos para saborizar
- Manteca, margarinas  

Con bajo contenido de sodio  
- Bebidas: Jugos de fruta naturales, aguas (comercializadas en el país o provenientes de red), infusiones (mate, té, café).
- Cereales (trigo, avena cebada, centeno) y legumbres (porotos lentejas, garbanzos, soja, arvejas secas)
- Panificados sin sal, harinas, sémolas, pasta y arroz
- Hortalizas frescas (papas, espárragos, nabo, champiñones, cebollas, endivias, lechugas, tomate, etc.).
- Frutas fresca y congeladas
- Aceite, azúcar, mermeladas y dulces
   

Fuente: la gaceta y matildemenendez.com    

17 de marzo de 2014

Grasas que cuidan al corazón

grasa buenasLas grasas cumplen su función en el organismo, sólo hay que seguir sencillas recomendaciones para que la salud cardiovascular salga beneficiada.    

Las grasas cumplen su función en el organismo, sólo hay que detenerse y seguir unas sencillas recomendaciones para que realicen bien su trabajo y que la salud cardiovascular salga beneficiada:  

1. Conozca los diferentes tipos de grasa que se encuentran en los alimentos que consume: los principales tipos de grasa son las grasas saturadas, las insaturadas y las denominadas grasas trans. En términos generales las más saludables son las grasas insaturadas (mono y poli-insaturadas) y las más perjudiciales las grasas trans. Hay que tener en cuenta que todas las grasas contienen diferentes cantidades de grasas saturadas e insaturadas.

2. Revise el cuadro de nutrición en las etiquetas de los productos procesados: es importante saber que el fabricante puede hacer referencia a las grasas trans como grasas parcialmente hidrogenadas o como aceite vegetal hidrogenado o simplemente como grasas. Es preferible consumir productos en los que se especifique de forma clara los distintos contenidos en grasa o exigir esta información al fabricante a través de los departamentos de atención al cliente.

3. Consuma menos grasas saturadas: estas grasas suelen encontrarse en comidas de origen animal como la carne de vaca y de cerdo y en los productos lácteos. Elegir productos descremados, eliminar la grasa de los productos cárnicos o actitudes como sustituir la manteca por aceite y la panceta por la palta, ayudarán a mantener controlados los niveles de grasas saturadas en la dieta. Las ensaladas pueden aderezarse con frutos secos, aceitunas o paltas en vez de con productos cárnicos o quesos.

4. Dé prioridad en su mesa a los pescados grasos: los pescados azules como los boquerones, las sardinas o el salmón tienen niveles elevados de grasas poli-insaturadas y en concreto de ácidos grasos omega-3, que son especialmente importantes porque el organismo no las puede fabricar. Cocinado al horno o a la plancha, dos veces por semana, garantiza los niveles óptimos para el organismo. Los ácidos grasos omega-3 ayudan en la prevención de enfermedades cardiacas, en la hipertensión y en las enfermedades inflamatorias.  

5. Evite las grasas trans: la fuente principal en la dieta son los aceites hidrogenados o parcialmente hidrogenados que se utilizan en aceites para freír en restaurantes como los de comida rápida, así como en papas fritas, empanadas o galletitas.    


Fuente: proyecto y matildemenendez.com

15 de marzo de 2014

La prevención es clave para combatir el cáncer

cancerLa OMS predice un aumento global del cáncer alimentado por el alcohol, tabaquismo y obesidad. Expertos indicaron una advertencia sobre esta bomba de tiempo y dijeron que la clave es la prevención, junto a la posible inclusión de un impuesto sobre las bebidas azucaradas.  

Una campaña mundial para hacer frente a las causas del cáncer vinculados al estilo de vida, como el abuso de alcohol, el consumo de azúcar y la obesidad, se sido solicitada recientemente por la OMS, ya que predijo que el número de nuevos casos podría elevarse un 70% a casi 25 millones de dólares al año durante los próximos 20 años.  

La mitad de estos casos se pueden prevenir, dijo el brazo de la salud pública de las Naciones Unidas en su Informe Mundial sobre el Cáncer, porque están vinculados al estilo de vida. Es inaceptable pensar que podemos recurrir al tratamiento para resolver el problema del cáncer, dicen los autores.

Incluso los países más ricos tendrán dificultades para hacer frente a los crecientes costos de tratamiento y atención a los pacientes, y los países de ingresos más bajos, donde se espera que los números sean los más altos, están mal equipados para la carga por venir.  

La incidencia del cáncer a nivel mundial ha aumentado de 12,7 millones de nuevos casos en 2008 a 14,1 millones en 2012, cuando se registraron 8,2 millones de muertes. Para 2032, se espera que llegue a casi 25 millones al año - un aumento del 70%.  

La mayor carga estará en países de bajos y medianos ingresos, donde la población es cada vez mayor y viven más tiempo. Ellos se ven afectados por dos tipos de cáncer: primero, los provocados por infecciones, como el cáncer de cuello uterino, que siguen siendo muy frecuentes en los países más pobres que no cuentan con la detección, por no hablar de la vacuna contra el VPH.  

En segundo lugar, hay cada vez más tipos de cáncer asociados a los estilos de vida de los países más ricos "con el aumento de consumo de tabaco, consumo de alcohol y los alimentos altamente procesados ​​y la falta de actividad física", escribe Margaret Chan, directora general de la OMS, en la introducción al informe.

El Dr. Christopher Wild, director de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, su sigla en inglés) y coautor del informe, dijo que cuando la gente sabe de qué trabaja, le preguntan si descubrió una cura para el cáncer, pero pocos piensan en la prevención de la enfermedad en primer lugar.  
Con este ritmo, uno de cada cinco varones y una de cada seis mujeres en todo el mundo desarrollarán cáncer antes de cumplir 75 años; y uno de cada ocho hombres y una de cada 12 mujeres morirán por su causa.
 
"A pesar de los avances emocionantes, el informe muestra que no podemos tratar a nuestra manera de salir del problema del cáncer. Se necesita desesperadamente un mayor compromiso con la prevención y la detección temprana con el fin de complementar los tratamientos mejorados y abordar el alarmante aumento de la carga del cáncer en todo el mundo."  

Su co -autor, el Dr. Bernard Stewart de la Universidad de Nueva Gales del Sur, habló de "el papel crucial de la prevención en la lucha contra la marea de cáncer" y llamó a la discusión sobre la manera de animar a la gente a cambiar sus estilos de vida, incluyendo un impuesto sobre bebidas azucaradas, que podrían ser un posible freno a los cánceres causados ​​por la obesidad y la falta de ejercicio físico.  

El mundo se ha movido de lo que Stewart llamó un "enfoque ingenuo" sobre consumo de tabaco (que causa cáncer de pulmón y otros tipos de cáncer) que alguna vez estuvo limitado a la entrega de folletos arengando a la gente a dejar de fumar. Como nuevo enfoque, citó el tratado de control mundial del tabaco de la OMS, que incentiva a los gobiernos a aprobar leyes que prohíben fumar en lugares públicos.    


Las tasas de cáncer del Mundo  

El Informe Mundial sobre el Cáncer, un volumen de 800 páginas sobre el estado del conocimiento sobre el cáncer (el primero en cinco años) debe abrir el debate, dijo Stewart.

"En relación con el alcohol, por ejemplo, todos somos conscientes de los efectos de estar intoxicado, pero hay una carga de la enfermedad de la que no se habla porque no se reconoce", dijo.  

El informe muestra que los cánceres atribuibles al alcohol fueron responsables de un total de 337.400 muertes en el mundo en 2010, sobre todo entre los hombres.

La mayoría eran muertes por cáncer de hígado, pero el consumo de alcohol es también un riesgo para los cánceres de boca, esófago, intestinos, estómago, páncreas, mama y otros.  

"El etiquetado, la disponibilidad y el precio del alcohol deben estar todos en la agenda", dijo Stewart.   Y lo mismo con los impuestos a las bebidas endulzadas con azúcar, dijo. El informe dice que los esfuerzos para reducir el porcentaje de las bebidas gaseosas que contienen cantidades importantes de azúcar deben convertirse en una prioridad.  
Aproximadamente la mitad de todos los tipos de cáncer no se produciría si se aplicara adecuadamente el actual conocimiento sobre la prevención.  

Stewart dijo que mientras que la obesidad presentaba mayor riesgo de diabetes que de cáncer, el riesgo de esta última enfermedad tuvo la probabilidad de poner más presión sobre los políticos para actuar debido a la mayor conciencia en nuestras comunidades.  

Alrededor de la mitad de los británicos no reconocen la importancia de la dieta en la protección contra el cáncer, según un sondeo realizado por el Fondo Mundial de Investigación del Cáncer. Comer mucha carne roja -especialmente procesada- aumenta el riesgo de cáncer de intestino.  

Comer frutas y verduras puede proteger contra algunas formas de cáncer, aunque el Informe Mundial sobre el Cáncer dice que "no parece ser tan fuerte protector contra el cáncer como se creía inicialmente". Sin embargo, la IARC dice que es definitivamente de protección contra la diabetes y la enfermedad cardíaca.   La encuesta también encontró que el 59% de la gente no sabía que aumentar de peso aumenta el riesgo de cáncer.  

El cáncer de pulmón es la forma más comúnmente diagnosticada de la enfermedad entre los hombres (16,7 % de los casos) y la principal causa de muerte (23,6 % de las muertes), dice el informe de la IARC. El cáncer de mama es el diagnóstico más común en las mujeres (25,2 %) y causó el 14,7 % de las muertes, lo que es una gota y ahora apenas supera las muertes por cáncer de pulmón en las mujeres (13,8%). Intestino, próstata y cáncer de estómago son los otros diagnósticos más comunes.

Jean King, directora de control del tabaco de la Investigación del Cáncer del Reino Unido, dijo: "Las personas pueden reducir su riesgo de cáncer tomando decisiones de vida saludables, pero es importante recordar que el gobierno y la sociedad también son responsables de crear un entorno que apoye los estilos de vida saludables. Claro que si no actuamos ahora para frenar el número de personas que se enferman de cáncer, vamos a estar en el centro de una crisis global en la atención del cáncer en las próximas dos décadas".      


Fuente: the guardian y matildemenendez.com

13 de marzo de 2014

¿De qué mueren los argentinos?

Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte: en los últimos doce años 824.300 fallecieron por esta razón; ocupan el segundo y el tercer lugar los tumores malignos y el ACV; las razones por las que no baja la mortalidad en la Argentina.  

¿De qué mueren los argentinos? ¿Qué enfermedades afectan más a hombres que a mujeres? ¿Y a la inversa? Según cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, en los últimos doce años murieron 3.205.039 personas en el país. Las enfermedades que lideran el ranking son las cardiovasculares, que se cobraron 824.290 vidas; en segundo lugar se ubican los tumores malignos: 730.096 personas perdieron la vida por esta causa; en ese período, las enfermedades cerebrovasculares (ACV) fueron la causa de muerte de 266.498 argentinos.  

Hace dos décadas en nuestro país ocurrió lo que se denomina una transición epidemiológica. Esto implica que la mayoría de las personas deja de morirse de cuestiones vinculadas a la carencia, las hambrunas, las enfermedades infecciosas y pasan a ser las enfermedades crónicas no transmisibles como los ataques cardíacos o cerebrales, el cáncer o los accidentes viales las que más vidas se cobran.  

"Son los efectos indeseables del desarrollo", dice el director médico de Fundación Favaloro, Gerardo Bozovich. "La obesidad, la diabetes, el sedentarismo, la hipertensión arterial son las enfermedades que más crecen desde la industrialización no sólo en la Argentina sino en la mayoría de los países occidentales", señala.     causas   Primera causa: ataques al corazón  

El director médico de Fundación Favaloro sostiene que cuando se mira la vida completa de las personas, la principal causa de muerte tanto en varones como en mujeres es la enfermedad cardiovascular. Las cifras oficiales muestran que sólo en 2012 -el último año con cifras procesadas- fallecieron 71.426 personas por esta causa; de las cuales la mayoría, 35.806, fueron mujeres.  

Bozovich remarca el crecimiento de los ataques de corazón en las mujeres. Cuenta que en un estudio que demandó diez años analizaron los tipos de cuadros clínicos que presentaban quienes habían padecido ataques cardíacos, los diagnósticos que les habían dado y los tratamientos. "Las mujeres, a paridad de enfermedad con los varones, recibían menos diagnóstico y menos fármacos de eficacia probada y, lo más llamativo, es que tuvieron la mitad de posibilidades de ser objeto de un cateterismo cardíaco, una angioplastia o una cirugía de bypass", revela.  

Explica que esto sucede porque la mujer, por un lado, tiene manifestaciones diferentes al hombre en la enfermedad coronaria y sus síntomas, a veces, pueden ser confusos, o los resultados son más difíciles de interpretar. Y apunta factores socio-culturales, también: "La mujer siempre le ha dado una menor importancia a la enfermedad cardiovascular propia, como si el riesgo lo tuviera su marido y ella se ubicara en su función de guardiana del hogar, cuidadora de su hombre y de sus hijos, relegando el tratamiento de su enfermedad".  

Desde la dirección de Promoción y Control de Enfermedades No Transmisibles (ENT) del ministerio de Salud de la Nación, el especialista Daniel Ferrante informa que en la mayoría de los países, entre los que se encuentra la Argentina, está reduciéndose la mortalidad. Aunque aclara: "Lo que está ocurriendo ahora es un aplanamiento de esa reducción, es decir, se va desacelerando el descenso de las muertes, particularmente en las cardiovasculares".

Ferrante, también coordinador del programa de control de enfermedades cardiovasculares del ministerio de Salud, coincide con el experto de la Fundación Favaloro: "Las cardiovasculares son la principal causa de muerte a partir de los 65 años". Con una leve tendencia en alza. Y aclara que si se pone el foco entre los de 35 y 64 años la tendencia cambia y el cáncer es la primera causa: en los hombres, el de pulmón; en las mujeres, el de mamas.  


Segunda causa: cáncer  

Al mirar la vida completa de las personas, los tumores malignos ocupan el segundo lugar en el número de muertes que ocasionan. En los últimos doce años murieron 730.096 personas por esta causa (390.705 fueron varones y 338.919 mujeres); sólo en el último año se cobró 59.409 vidas. Sin embargo, en función de la evolución de población, la incidencia de cáncer se mantiene estable, con una leve tendencia a la baja.   Ferrante se explaya en las diferencias entre varones y mujeres. "El cáncer de pulmón se vino reduciendo, incluso bajó bastante en los varones durante los últimos años, pero hay un crecimiento en las mujeres por el aumento de fumadoras en la última década; de todos modos, aún no llegan a ser tan altas las muertes como entre los hombres", señala. Agrega que, según una encuesta reciente, los jóvenes -tanto mujeres como varones- fuman en igual proporción.    


Tercera causa: ACV  

En la tríada de causas de muerte en la Argentina, la tercera que aparece es la de causas sin definir (allí se ubican 296.129 personas). Ferrante aclara que esa es una deficiencia de la estadística, que ingresa en ese ítem enfermedades no identificadas o que modificaron los códigos de medición.  

Luego de estas causas sin definir, le siguen las muertes por accidentes cerebrovasculares (ACV). "Tanto en el ACV como en las enfermedades coronarias el 50% de los eventos se produce antes de los 70 años. Esta es la porción de la mortalidad que se trata de reducir, no por desmerecer a los mayores, sino porque éstas son las más evitables, las de los ACV en jóvenes", señala el coordinador del área de vigilancia de enfermedades no transmisibles. En los grupos de jóvenes se está frenando el descenso de muertes.  

¿Cuáles son las causas de estas muertes evitables? ¿Cómo prevenirlas? Bozovich, director médico de la Fundación Favaloro, considera que el primer paso es saber de estas enfermedades. Cita un estudio en el que, por ejemplo, sólo una de cada seis mujeres pensaba que los ataques de corazón podían ser su principal riesgo de muerte. "Hay causas de enfermedades cardiovasculares que no podemos modificar porque son genéticas, pero hay otras ambientales y de hábitos que sí podemos cambiar, como dejar de fumar, controlar el peso para evitar la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial", enumera.  

Ferrante, desde el sector público, coincide y se refiere a dos acciones emprendidas. Por un lado, las de promoción de salud hacia la población en general: allí incluye el incentivo de conductas saludables mediante estrategias comunicacionales y educativas; por otro, habla de generar entornos saludables. "Es importante hacer regulaciones para fomentar ambientes libres de humo, lugares de trabajo saludables, escuelas saludables con mejor oferta de alimentos. También, avanzar en regulaciones como la ley de tabaco, la reciente ley para limita el consumo de sal en los alimentos o la que saldrá a fines de este año que pretende eliminar las grasas trans de los alimentos", informa.  

Como los cambios de hábitos tardan años en concretarse, los especialistas descartan que las estadísticas se modifiquen en breve.  


Accidentes, homicidios y suicidios  

Entre las estadísticas que brinda el Ministerio de Salud hay muertes que no son producto de enfermedades. Allí se ubican los accidentes y sus secuelas, los homicidios y los suicidios.  

Respecto de los accidentes, la estadística muestra que representan la séptima causa de muerte: en los últimos doce años, 108.054 perdieron la vida por esta razón. Sólo en 2012, fueron 12.626 los muertos. Las cifras revelan, también, que los accidentes de tránsito vienen incrementándose entre los jóvenes. El aumento de la motorización, las muertes por el uso de motocicletas, que se multiplicó varias veces en los últimos años, inciden con fuerza en la medición.  

Los suicidios también ocupan un lugar importante en la escala de la muerte. Según el Ministerio de Salud de la Nación en los últimos doce años se quitaron la vida 26.940 personas; de ellas, 21.331 fueron varones. Esta tendencia, que es mundial, con altibajos se mantiene en la última década.  

Los homicidios son otro caso de muerte que no se explica por enfermedad. Las cifras oficiales de Salud muestran que en los últimos doce años fallecieron 18.124 personas producto de un crimen. De todos modos, según el propio ministerio, los datos están "subestimados". Los registros de Salud no coinciden con las mediciones del ministerio de Seguridad ya que se utiliza el ítem de causas sin especificar para ingresar allí casos de homicidios como una estrategia para mostrar menos crímenes registrados.  

Ferrante reconoce estas falencias en las categorías de mediciones, aunque aclara que más del 95% de las muertes están registradas en la Argentina, lo cual es una cifra elevada comparada con otros países de referencia.  


Fuente: lanacion y matildemenendez.com

11 de marzo de 2014

Estudio confirma que en los fines de semana se engorda más

engordarUn estudio estadounidense postula que de igual manera que existen los ciclos de sueño, también los hay en materia de pérdida de peso, ya que la mayoría de las personas engorda durante los fines de semana y pierde kilos durante los días laborables.  

También el trabajo especifica que lo que define que una persona que siga una dieta engorde o adelgace no es cuánto sube el sábado y el domingo, sino cuánto baja durante los otros días. Por ende, el ciclo semanal de los seres humanos tiene un importante impacto sobre el control del peso.  

La investigación pertenece a la Cornell University, en EEUU, y a la University of Technology de Tampere, en Finlandia. Coordinados por Brian Wansink, los científicos trabajaron con 80 adultos de 25 a 62 años.   Los participantes fueron clasificados de acuerdo a los cambios corporales: perdedores de peso (pérdida de peso -3% ), los que engordaban (1% de aumento de peso ), y los que se mantenían ( entre -3% y 1 % de cambio de peso).

El equipo de investigadores solicitó a los voluntarios a que se pesaran todas las mañanas antes de desayunar. Sólo las mediciones que fueron tomadas durante al menos siete días consecutivos fueron incluidas en el análisis. El tiempo mínimo de seguimiento fue de 15 días y un máximo de 330 días.  

El objetivo principal del estudio era observar si la fluctuación del peso dependía de los días laborables de la semana. Por este motivo, los investigadores analizaron los pesajes a través de los tres grupos: los que perdían peso, los que engordaban y los que se mantenían.  

Los resultados revelaron un patrón claro en la fluctuación del peso en siete días, es decir, se subían kilos durante los sábados y los domingos (los voluntarios se pesaban el domingo y el lunes) y se bajaban durante la semana laborable. Por último, esta disminución alcanzaba el punto más bajo el viernes.  

Pero de forma inesperada, los investigadores encontraron una diferencia en estos patrones de fluctuación entre aquellos que perdían peso y los que subían. Los primeros parecían tener un patrón de compensación más fuerte, es decir, después del fin de semana la disminución comenzaba de inmediato y continuaba a la baja hasta el viernes, mientras que los que ganaban kilos tenían más variabilidad entre días y una reducción menos definida durante la semana laborable.

De esta manera, el 59% de los que bajaban alcanzaba su peso máximo semanal el domingo y el lunes, y el peso mínimo en el 60 % de los casos se lograban el viernes o el sábado. Sin embargo, entre los que engordaban no se observó un patrón semejante. Los pesos mínimos y máximos no aparecen sistemáticamente en días determinados, sino se distribuyeron de manera uniforme durante toda la semana.   Los autores suponen que la información sobre las fluctuaciones de peso entre días laborables y fines de semana puede ser importante a la hora de establecer una dieta.

Así, señalan, ahora que ya se sabe que es normal la ganancia de peso durante los fines de semana debido a múltiples factores, como más tiempo para salir a comer y relajarse en las costumbres culinarias, se deben adaptar los planes alimentarios. ¿Cómo? Teniendo en cuenta dichos ritmos y así tomar medidas para invertir las tendencias al alza después de un fin de semana.  


Fuente: ABC.es y matildemenendez.com

9 de marzo de 2014

Dengue: repelentes en niños y prevención en el hogar

Según informes del Ministerio de Salud de la Nación, volvieron los mosquitos y la enfermedad temida: el dengue. Aunque no todos los mosquitos transmiten dengue, es importante prevenir las picaduras usando repelentes y protegiendo los lugares donde jueguen los chicos.  

Actualmente existen muchos repelentes y diferentes marcas. Los productos que contienen DEET (N,N-dietil-m-toluamida) son los más eficaces contra mosquitos. La Academia Norteamericana de Pediatría sugiere usar repelentes con concentraciones menores de DEET (30% o menos) en niños mayores de dos meses de edad; no se recomienda el uso de DEET en bebés menores de dos meses de edad. Consultale al pediatra si tu bebé necesita protección contra insectos.

En cuanto al uso de repelentes, recordá que primero tenés que aplicártelo en tus propias manos y después frotarlas en tu hijo. Es importante que evites usar el producto en los ojos y boca del niño y tené cuidado cuando lo ponés alrededor de sus oídos. No es recomendable tampoco aplicar el repelente en las manos de los niños porque suelen llevarlas a la boca; tampoco lo hagas en piel irritada, cortada o quemada. Por eso no dejes que los más chiquitos se apliquen ellos mismos el producto.

También es importante no usar repelentes asociados a protectores solares en la misma formulación. Los repelentes en spray y crema duran entre una y dos horas; la presentación en gel dura entre 2 y 3 horas. En cambio, la versión en aerosol protege hasta 3 horas y el aerosol de protección intensa alcanza las 6 horas de cuidado. Estos productos tienen DEET en diferentes porcentajes, dependiendo de la duración de su protección.

Existe otro tipo de productos, que tienen compuestos como el aceite de citronella: es un extracto de los derivados presentes en distintas especies vegetales. Este compuesto tiene un efecto más limitado como repelente y no tiene una acción duradera en el tiempo. Más allá del uso de productos, podés tomar algunas medidas para alejar a los mosquitos de tus chicos. Por ejemplo, se puede proteger la cuna o cochecito del bebé con redecillas protectoras para mosquitos cuando estés afuera.  


Dentro del hogar y en los patios o jardines

Para cuidar nuestra casa del ataque de los mosquitos en general y de aquellos que transmiten dengue, en particular, podemos aplicar algunos preparados en los pisos y los lugares que alberguen larvas de mosquito. La llamada cipermetrina (la marca más conocida es K-otrina) se puede usar dentro y fuera de la casa, diluida en agua según la indicación del fabricante en el envase del producto, y esparcirla en espacios verdes o pasar el trapo una o dos veces por día; eso ahuyenta moscas y mosquitos, y no es tóxico para humanos y animales.

También pueden colocarse tabletas con pietrinas (las más conocidas son Raid y Fuyi, pero hay otras también) que tienen una duración de 12 horas. En ese caso, debe colocarse una tableta en todas las habitaciones donde se duerma.

Otra opción es usar el mismo producto, pero en la versión aerosol para el fumigado dentro del hogar y las plantas de interior y exterior. Cuando se utiliza en interior, se deben dejar los ambientes abiertos con mosquiteros para favorecer la ventilación.  

Fuente: matildemenendez.com


Foto por Mission:Explore