31 de agosto de 2013

El 40% de los cánceres podría prevenirse

Así lo indica un estudio de investigadores ingleses que afirman que un cambio en la calidad de vida ayudaría a mejorar los índices.  

Un estudio realizado por investigadores ingleses afirmó que más del 40 por ciento de los casos de cáncer, puede prevenirse con un cambio de estilo de vida.  

La investigación que publicó el British Journal of Cancer y reproduce el diario español El Mundo, destacó que el evitar el tabaquismo, controlar la obesidad y cumplir una dieta sana son factores que deben tenerse en cuenta para evitar el cáncer.  

El estudio auspiciado por el centro de Investigación del Cáncer del Reino Unido que analizó la evolución de los diagnósticos de cáncer en Inglaterra, precisó que el 42,7 por ciento de los diagnósticos se podrían prevenir con cambios en el estilo de vida.  

Max Parkin, investigador de la Universidad de Londres, sostuvo que "mucha gente cree que el cáncer se debe a factores genéticos o del destino y que es cuestión de suerte el contraerlo o no".  

Pero destacó que "mirando la evidencia, parece claro que al menos el 40 por ciento de los cánceres son causados por factores que tenemos el poder de cambiar".  


 ¿Cómo prevenir el cáncer?

Los datos señalaron que el dejar de fumar, hacer ejercicio, beber menos o comer más vegetales y frutas servirían para reducir cerca de 134.185 los diagnósticos de cáncer en un año en Inglaterra.  

El estudio atribuyó al tabaquismo el 19,4 por ciento de los casos de cáncer diagnosticados en 2010 en Gran Bretaña y el segundo factor como causante de tumores a la obesidad.  

En tanto, la insuficiencia en el consumo de frutas y verduras en la dieta es responsable del 4,7 por ciento de casos de cáncer, el exceso de carne de 2,5 y la falta de fibra del 1,5.  

El estudio demostró una disparidad entre hombres y mujeres, debido a que el estilo de vida es el causante de casi la mitad de casos de cáncer masculinos (45%), mientras que la proporción baja al 40 por ciento en las mujeres.    


Fuente: La Nación y matildemenendez.com

29 de agosto de 2013

Las enfermedades prevenibles causan 8 de cada 10 muertes

La ONU difundió datos de Argentina. Los problemas cardiovasculares van primeros. Le siguen el cáncer, trastornos respiratorios y diabetes. Las campañas no alcanzan y la gente no cambia los hábitos. Cáncer, enfermedades cardiovasculares, trastornos respiratorios y diabetes: cuatro enfermedades crónicas por las que mueren 36 millones de personas por año en el mundo.

Argentina no está exenta. Según el Mapa de las Enfermedades No Transmisibles que difundió el jueves la Organización Mundial de la Salud (OMS) –el organismo para la salud de las Naciones Unidas (ONU)–, el 80% de los fallecimientos en nuestro país se produce por alguna de esas enfermedades: es decir, 8 de cada 10 habitantes mueren por problemas de salud que pueden prevenirse. El mapa de las Enfermedades No Transmisibles (ENT) incluye 193 países. En Argentina, según el estudio de la OMS, los trastornos cardiovasculares van primeros: son responsables del 33% de las muertes.

Los cánceres representan los 20%, seguidos por las enfermedades respiratorias (10%) y la diabetes (3%). Los traumatismos (accidentes) representan el 6% de las víctimas totales y las enfermedades transmisibles, como el VIH, y otras patologías, el 14%. Los organismos sanitarios se refieren a estas patologías como “los cuatro asesinos” y hablan de una epidemia a la que es urgente ponerle freno. Las muertes a causa de estas cuatro enfermedades son prevenibles, pero para eso hay que disminuir los factores de riesgo. Y los argentinos, en ese sentido, no nos cuidamos.

De acuerdo al informe, la prevalencia de los factores de riesgo en la población es alta. Más de la mitad del país, el 64,2%, tiene sobrepeso; el 68% no hace actividad física; el 36,7% de la población tiene presión arterial elevada y el 23% consume a diario tabaco, vinculado con los trastornos respiratorios. La OMS también señala que si bien hay políticas públicas en tabaco, dieta, actividad física y cáncer, faltan acciones para combatir el consumo de alcohol y las enfermedades cardiovasculares.  


Campañas ¿efectivas?

“Las campañas de prevención de adicciones a nivel nacional y porteño son insuficientes”, arranca Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández, uno de los especialistas consultados por Clarín. Damin aclara que el consumo de alcohol, tabaco o sustancias prohibidas no provoca estas enfermedades, pero sí las agrava. Además de ser débiles en el mensaje, el especialista destaca que las campañas que hay, van por la negativa. “No consumas, no tomes. Cada vez que van por lado de la prohibición, el resultado es pobre.

Hay que promocionar los hábitos saludables: comer sano, hacer deportes, no automedicarse”, sostiene. En cuanto a afecciones del corazón, Argentina está dentro de la media respecto de los países desarrollados: casi un 40% de las muertes están asociadas a un problema cardiovascular. La estadística se estancó hace unos 30 años para Roberto Ingaramo, ex vicepresidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial. “La gente vive más, pero se sigue muriendo de lo mismo –resume–. No terminan de adoptar un estilo de vida saludable y tampoco se controlan. Los que hacen actividad física siempre son muy pocos, el cigarrillo se sigue vendiendo como antes y los jóvenes fuman mucho. Están más informados y supuestamente atienden los buenos consejos. Pero aún no hay resultados que reflejen ese cambio”.

“Aunque están encaminadas, las campañas de prevención todavía no son suficientes. La puesta en vigencia de la Ley Antitabaco no restringe el acceso al tabaco pero sí protege al fumador pasivo, y eso es un buen paso. Por otro lado, es destacable que los estados atiendan a las enfermedades crónicas y prevenibles. Se dieron cuenta de que presentan costos humanos y económicos importantes. Reunirse para conocer la magnitud del problemas es dar respuesta a la población”, señala Javier Osatnik, miembro del Consejo Ejecutivo del Instituto Nacional del Cáncer, organismo estatal creado hace un año. Los cánceres están segundos en el ranking de morbilidad en Argentina, según la OMS.  


Diabetes y cigarrillo

La diabetes queda en el último puesto, pero no por eso es menos importante. Silvio Schraier, médico especialista en Nutrición, docente de la UBA y miembro de la Sociedad Argentina de Diabetes, habla de “diabesidad”. Se refiere así a la enfermedad (diabetes), asociada con el factor de riesgo (obesidad). El parentesco, asegura, es directo y por eso requiere de la misma atención que las enfermedades que van primeras en la lista.

“Para disminuir las cifras de diabetes e hipertensión, hay que generar distintas medidas para estimular a la no gordura, al no sedentarismo, al mayor consumo de frutas y verduras. Es un esfuerzo multisectorial que no puede llevar menos de una década”, aporta el especialista. La Ley Antitabaco, las campañas destinadas a reducir el consumo de grasas trans y sal y a alentar la ingesta de frutas y verduras, la incorporación al calendario obligatorio de la vacuna contra el VPH y la reglamentación de la Ley Celíaca servirán como ejemplo de la experiencia argentina.

“Hay mucho por hacer –reconoce Kosacoff desde Nueva York–, el esfuerzo debe estar puesto en concientizar a la gente, con fuertes campañas de promoción de la vida saludable”. Eso, sumado a la inversión de recursos, al acceso a los medicamentos una vez que la persona se enferma y al control médico periódico, además del trabajo intersectorial que obliga al sector privado, industrial, ONG y la sociedad científica a sumarse al sector público, es la propuesta argentina para el mundo.


Fuente: matildemenendez.com

27 de agosto de 2013

El monóxido de carbono causa más muertes que la gripe y el frío

El factor más letal en Argentina este invierno es el gas: Red Solidaria registró que, hasta ahora, más de 40 personas murieron por intoxicaciones con monóxido de carbono debido al mal funcionamiento o uso de estufas o calderas para calentar la casa.

"El monóxido de carbono está causando más muertes que el frío y la gripe. Es una verdadera epidemia", se lamentó Juan Carr, fundador de Red Solidaria. Y, a diferencia de otros años, esa epidemia no sólo afecta a los hogares de más bajos recursos.  

Hace unos días, se conoció la muerte de una nena de 5 años en un country de la localidad bonaerense de General Pacheco. Un desperfecto en la caldera habría producido la intoxicación de toda la familia del barrio cerrado Talar del Lago 1. Cuando uno de los integrantes de la familia se despertó el domingo, se dio cuenta de que los padres y los tres hermanos estaban desmayados. Enseguida se comunicó con un familiar para pedir ayuda. La nena falleció y el resto de la familia se está recuperando.  

"Donde hay una llama encendida, si no entra aire, hay una amenaza. Y esto está ocurriendo en todos los estratos socioeconómicos. Las muertes están ocurriendo sobre todo en las grandes ciudades y viviendas construidas. Es fundamental empezar a tomar conciencia de ventilar los ambientes", insistió Carr.   Justamente para eso, Red Solidaria está organizando cada viernes la acción llamada "Ventana abierta", a la que invita a la sociedad a sumarse ( es-es.facebook.com/redsolidariaargentina ). La propuesta consiste en abrir 5 cm la ventana más cercana en la oficina, la escuela, la facultad, la casa o el hospital como una forma de llamar la atención sobre la importancia de ventilar los ambientes.  

El monóxido de carbono es un gas tóxico, incoloro y sin olor producido por la combustión de gas, leña, nafta o carbón. Por eso, hay que tomar precauciones al utilizar estufas, hogares a leña, braseros, calderas y hornallas para calefaccionar la vivienda.  

"Al ingresar en nuestro organismo, el gas ocupa el lugar del oxígeno en nuestra hemoglobina [proteína transportadora de oxígeno en los glóbulos rojos], por lo que deja a la sangre sin posibilidad de ofrecerles oxígeno a nuestros tejidos. Esto genera la intoxicación", precisó en un informe sobre prevención de esta amenaza invernal la doctora Silvana Malnis, del Servicio de Neumonología del Hospital Alemán.  


Síntomas

Los síntomas de intoxicación son dolor de cabeza, náuseas, mareos, debilidad y hasta pérdida de conocimiento. Si una persona inhaló monóxido de carbono, hay que llevarla rápido al hospital más cercano o llamar a emergencias para que pueda recibir oxígeno lo antes posible.

Como recomienda Red Solidaria y recuerda Malnis, para prevenir este peligro del invierno hay que ventilar los ambientes donde están las estufas, los braseros o las calderas "sin importar que sean nuevos o funcionen bien, ya que igualmente generan monóxido de carbono".  


Fuente: la nación y matildemenendez.com

25 de agosto de 2013

Las argentinas no creen que pueden correr riesgo cardíaco

Aunque las mujeres no corren más riesgo que los hombres de morir por un cáncer que por un infarto, las argentinas parecen estar más expuestas a un ataque cardíaco simplemente por falta de cuidado.

A juzgar por los resultados de una encuesta que acaban de responder 538 mujeres de 26 localidades de todo el país, entre las argentinas reina un peligroso malentendido: que los infartos de miocardio y los accidentes cerebrales son un problema exclusivamente masculino.  

El 60% de las consultadas en el estudio realizado por TNS-Gallup para la campaña "Cuida tu corazón", que patrocina la Fundación Favaloro, contestó que no cree estar en peligro de sufrir enfermedades cardiovasculares, aunque datos de la Organización Mundial de la Salud muestran que en el mundo una de cada tres mujeres muere por estas patologías.

"Las cardiopatías son la primera causa de muerte y de morbilidad [enfermedad], tanto en el hombre como en la mujer, en especial después de la menopausia -dice la doctora Laura Brandani, jefa de prevención y rehabilitación cardiovascular de la Fundación Favaloro-. Por eso en 2009 se sancionó la ley 25.501, de atención prioritaria de las enfermedades cardiovasculares." Además, según agrega el doctor Roberto Favaloro, presidente de la fundación, "después de los setenta años, la mayoría de las cirugías cardíacas se hacen en mujeres".

El trabajo, que se desarrolló durante el mes de julio, reveló que el desconocimiento sobre esta vulnerabilidad del organismo femenino está muy difundido. Sólo 6 de cada 100 encuestadas respondieron que las patologías cardiovasculares son la primera causa de muerte, mientras que 6 de cada 10 citó el cáncer como la causa más frecuente.

Las estadísticas, sin embargo, muestran algo diferente: el número de muertes por enfermedades cardiovasculares duplica las que provoca el cáncer.

"En la Argentina, de cada 100.000 habitantes, por año 250 fallecen por una enfermedad cardiovascular y el 40% son mujeres", dice Brandani.  


Saber es el mejor remedio

Estudios realizados en los Estados Unidos prueban que gracias a las campañas de concientización comenzó a registrarse un descenso de las cardiopatías entre los hombres. "Como habitualmente se focalizaba en ellos, hasta ahora no pudo lograrse lo mismo con las mujeres -agrega-. No tienen conciencia de prevención y la incidencia de problemas cardiovasculares se mantiene estable. Necesitamos campañas más agresivas."

Pero aunque el desconocimiento y la falta de información son los principales factores que predisponen a padecer estas enfermedades, más de la mitad de las participantes en la encuesta dijeron estar desinformadas sobre los riesgos que plantean, tanto más cuanto más bajos eran su nivel educativo y su edad. Y también la mitad refirió que el médico nunca le había hablado sobre enfermedades cardíacas cuando consultó sobre otros problemas de salud. "Como [la Fundación] es un centro de derivación, la mayoría de las mujeres llega por indicación de un médico -explica Favaloro-, y muchas veces, cuando no tienen síntomas, se sorprenden.

Los hombres están mucho más al tanto de su riesgo cardíaco, y por eso se cuidan y se anticipan más, aunque conocen menos del enfisema y del cáncer de pulmón. Las mujeres, para hacerse los exámenes de control, recurren más al ginecólogo, porque le temen al cáncer. Y muchas veces éste no les toma la presión, aunque una de las causas más importantes de enfermedad cardíaca es la hipertensión, que entonces no se diagnostica."

Para los médicos, si las mujeres toman conciencia de la existencia de este enemigo silencioso y comienzan a modificar ciertos factores de riesgo, como el sobrepeso, el sedentarismo y el tabaquismo, el riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria descenderá sensiblemente. Por eso, desde el blog de Matilde Menéndez queremos aportar nuestra cuota de concientización a la población.

En ese sentido, también son sugestivas las razones que esgrimieron como obstáculo para adoptar conductas saludables: el 49% manifestó que no quería cambiar su estilo de vida; el 43%, que tenía "obligaciones y otra gente que cuidar"; el 34%, que no tenía "el dinero o la cobertura médica para hacer las cosas que deben hacerse"; el 29%, que no creía que cambiando su conducta reduciría su riesgo cardiovascular; el 27%, que no tenía tiempo para cuidar de sí misma; el 34%, que su médico no pensaba que debía preocuparse por enfermedades cardíacas, y el 21%, que estaba demasiado estresada para hacer las cosas que deben hacerse, entre otras.

Precisamente, para tratar de motorizar un cambio de actitud, en 2002 se creó en los Estados Unidos la campaña "The heart truth" ("La verdad del corazón"), que promueven el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, y el grupo Ogilvy. Allí, en 10 años se duplicó el conocimiento que las mujeres tenían acerca de la problemática. La Argentina es el primer país latinoamericano que adoptó esta iniciativa con el nombre de "Cuidá tu corazón". Esta es la segunda vez que la encuesta sobre conocimiento del riesgo de las enfermedades cardiovasculares en las mujeres se realiza en el país, pero la comparación entre ambos estudios todavía no arroja diferencias significativas.  


Cambiar las conductas

Ricardo Hermelo, de TNS Gallup, opinó que "intentar cambiar las conductas de las personas para lograr una vida mejor es uno de los grandes desafíos de las políticas públicas. Este estudio muestra que si las mujeres son informadas adecuadamente, estarían predispuestas a implementar acciones para reducir este tipo de enfermedades".

Según los especialistas, es importante destacar que frecuentemente los síntomas de un problema cardíaco son diferentes en la mujer. "No es el dolor opresivo en el pecho -dice Brandani-. Por ejemplo, el infarto puede presentarse con falta de aire, sensación de angustia... No hay que esperar la descripción clásica." Y enseguida concluye: "Las medidas de prevención de las enfermedades cardiovasculares son muy simples: hay que dejar de fumar, hacer actividad física media hora o 40 minutos por día y comer sano (con una dieta variada que incluya varias porciones diarias de frutas, verduras, carnes magras, cereales, pocos fiambres, grasas y embutidos). Si esto se mantiene en el tiempo, hace una diferencia. Más allá de la problemática individual, hay que tener en cuenta que, contrariamente a lo que suele creerse, con los mismos factores de riesgo, a nosotras nos va peor".  


Síntesis

"Más allá de la problemática individual, contrariamente a lo que suele creerse, ante los mismos factores de riesgo, a nosotras nos va peor" "Las mujeres, para hacerse los exámenes de control, van al ginecólogo, porque le temen más al cáncer. Y a veces ni se toman la presión"  


Tres reglas de oro
  • Evitar el tabaquismo. Tiene consecuencias peores aún en el organismo de la mujer que en el del hombre.
  • Adoptar una dieta saludable. Debe ser variada, incluir varias porciones de frutas y verduras, incorporar semillas y cereales, y evitar las grasas, la sal y los embutidos.
  • Hacer actividad física. Un programa moderado, de 30 minutos diarios, si se mantiene en el tiempo tiene efectos beneficiosos.


Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar y matildemenendez.com

23 de agosto de 2013

Reglas entre el ejercicio y las calorías para bajar de peso

Los investigadores señalaron que los adolescentes que intentan perder peso no parecen comprender del todo la relación entre el ejercicio y las calorías.

El análisis de casi 44.000 adolescentes que participaron en la Encuesta de riesgo conductual juvenil de Filadelfia, EE.UU., mostró que, entre los obesos, las chicas que hacían ejercicio seguían bebiendo gaseosas, y los chicos no hacían nada de ejercicio.

Además, tres cuartas partes de los adolescentes obesos dijeron que intentaban perder peso, pero esos adolescentes también eran más propensos a fumar, posiblemente como “ayuda” para perder peso, sugirió el estudio.


La preocupación a nivel mundial

Las tasas de obesidad infantil se han triplicado en EE. UU. en las últimas tres décadas, y casi uno de cada tres niños estadounidenses tiene sobrepeso o es obeso actualmente. El nuevo estudio, que será presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Salud Pública (American Public Health Association, APHA) en Washington, ilumina parte del motivo de que reducir esas tasas sea una batalla tan ardua.

Las chicas obesas que intentaban perder peso eran más propensas a participar en al menos 60 minutos de actividad física al día, pero también eran más propensas a consumir un refrescos azucarados a diario, lo que básicamente contrarresta muchos de los beneficios del ejercicio diario, señaló la autora del estudio, Clare Lenhart.

“La mayoría están interesadas en perder peso y eso es positivo, pero las gaseosas tienen suficientes calorías para contrarrestar las que gastan en la actividad física”, explicó.

Los chicos obesos que intentaban perder peso no hacían ejercicio, y pasaban más de tres horas al día jugando videojuegos, mostró el estudio.

“Si alguien es obeso e intenta perder peso, los médicos deben hacer preguntas de seguimiento para averiguar cómo lo hacen y darles sugerencias sobre cómo modificar las conductas”, señaló Lenhart.


Falta educación para lograrlo

La Dra. Yolandra Hancock, pediatra de atención primaria del Centro Médico Pediátrico Nacional en Washington, dijo que los adolescentes están motivados por el cambio, pero hay una falta de educación sobre cómo lograrlo de forma saludable.

“El estudio demuestra una clara falta de comprensión sobre cuántas calorías quema el ejercicio”, planteó. “Para quemar las calorías de un refresco azucarado, habría que correr 1,6 km, y la mayoría de adolescentes no alcanzan ese nivel de actividad física”, anotó Hancock.

“Si un adolescente intenta perder peso, es importante preguntarles cómo lo lograrán, dado que quizás hallemos que hay una falta de educación sobre las calorías que ingieren y las que gastan”, añadió. “Esto es especialmente importante para los adolescentes, ya que comienzan a tomar decisiones por sí mismos en términos de lo que comen y con qué frecuencia hacen ejercicio”.


La regla 5-2-1-0

Por lo general, Hancock enfatiza la regla del 5-2-1-0, que es fácil de entender, a los adolescentes con sobrepeso y obesos que desean y necesitan perder peso. Esto se refiere a cinco frutas y verduras al día, dos horas o menos frente a pantallas como la televisión o los videojuegos por día, una hora de actividad física al día, y cero o pocas bebidas endulzadas con azúcar al día.

Añadió que en esta regla también hay cierta flexibilidad. Por ejemplo, “si un adolescente con sobrepeso u obeso desea jugar un videojuego, puede jugar videojuegos activos, que impliquen algún ejercicio”, apuntó. “Hay una forma de alcanzar el equilibrio”.

Debido a que este estudio se presentará en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.


Fuente: medlineplus[dot]com y matildemenendez.com

21 de agosto de 2013

Lactancia materna y lactancia artificial

Elegir entre la lactancia materna y la lactancia artificial es una de las primeras decisiones que tienen que tomar los padres en ciernes.
La Academia Americana de Pediatría (AAP) coincide con organizaciones como la Asociación Médica Americana (American Medical Association, AMA), la Asociación Dietética Americana (American Dietetic Association, ADA) y la Organización Mundial de la salud (OMS) al recomendar la lactancia materna como mejor opción para alimentar a un bebé.
La lactancia materna contribuye a la defensa contra las infecciones, a prevenir alergias y a proteger contra diversas afecciones crónicas.
La AAP afirma que las madres deberían alimentar a sus bebés exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses. A partir de ese momento, la AAP anima a las madres a continuar con la lactancia materna por lo menos hasta los 12 meses y durante más tiempo si tanto la madre como el bebé así lo desean.
Lactancia posible
Aunque los expertos consideran que la leche materna es la mejor opción nutricional para los bebés, la lactancia materna no siempre es posible. En muchos casos, la decisión de dar el pecho o el biberón al bebé se basa en criterios de comodidad y estilo de vida y en consideraciones médicas específicas.
Para aquellas mujeres que no pueden amamantar a sus bebés o que deciden no hacerlo, las leches infantiles son una buena alternativa. Algunas mujeres se sienten culpables por no amamantar a sus bebés.
Pero, si vos alimentás a tu bebé con una leche artificial comercializada y recomendada por el médico, podrás tener la seguridad de que las necesidades nutricionales del pequeño estarán colmadas. Y podrás establecer un vínculo emocional con su bebé igual de fuerte. Después de todo, independientemente de que lo alimente con leche materna o artificial, las tomas serán un momento de gran conexión e intimidad entre vos y tu pequeño/a.
La decisión de amamantar o dar el biberón a tu bebé es una decisión muy personal. De todos modos, hay algunas consideraciones que tal vez quieras tener en cuenta antes de decidir qué es mejor para vos y para el recién nacido.



1 de agosto de 2013

La enfermedad coronaria sigue estando descuidada en las mujeres

Las mujeres siguen teniendo hoy menos probabilidades de recibir consejos preventivas, como la terapia de reducción de lípidos, Aspirina y consejos de vida, que los hombres con similar riesgo.  

 A pesar de la enfermedad de la arteria coronaria (CAD) mata al menos por igual a mujeres que hombres cada año, las primeras siguen teniendo actualmente menos probabilidades de recibir recomendaciones preventivas, como la terapia de reducción de lípidos, la 'Aspirina' y consejos de vida, que los hombres con un nivel de riesgo similar.


 Estos retos para las mujeres con CAD se describen en un artículo publicado en la edición de este mes de 'Global Heart', la revista de la Federación Mundial del Corazón. El documento, titulado 'Enfermedad de la arteria coronaria en la mujer', fue realizado por Kavita Sharma y Martha Gulati, de la Universidad Estatal de Ohio, en Columbus, Ohio (Estados Unidos).   A nivel mundial, 8,6 millones de mujeres mueren cada año a causa de enfermedades cardiovasculares (ECV, entre las que incluye CAD), lo que representa un tercio de todas las muertes de mujeres. A nivel mundial, 17,3 millones de personas fallecieron por ECV en 2008, lo que representa el 30% de todas las muertes en el mundo, que se producen casi por igual en hombres y mujeres.

La enfermedad cardiovascular sigue siendo la causa número uno de muerte en ambos sexos en todo el mundo, por lo que se estima que el número de muertes por ECV aumentará a 23,3 millones en 2030.   "CAD es la principal causa de muerte de hombres y mujeres en todo el mundo. Sin embargo, el impacto del CAD sobre la mujer tradicionalmente ha sido subestimado debido a tasas más altas en edades más tempranas en los hombres, señalan los autores. La enfermedad coronaria microvascular afecta desproporcionadamente a las mujeres. Las mujeres tienen factores de riesgo únicos para CAD, incluidos los relacionados con el embarazo y las enfermedades autoinmunes. Los datos de los estudios indican que CAD debe gestionarse de manera diferente en las mujeres".

 "Más mujeres que hombres mueren de CAD y más mujeres han muerto a causa de CAD que por cáncer, incluyendo el cáncer de mama, enfermedad crónica de las vías respiratorias inferiores, enfermedad de Alzheimer y accidentes combinados", dicen los investigadores. Desde 1998 a 2008, la tasa de muerte por CAD bajó un 30% en Estados Unidos (con bajadas similares en otros países desarrollados), sin embargo, las tasas están aumentando en las mujeres menores de 55 años debido a una variedad de factores de riesgo.

 Una gran cantidad de investigación en los últimos años ha demostrado que no sólo la carga de CAD ha sido subestimada en las mujeres, sino también el hecho de que puede desarrollarse de forma diferente en las mujeres que en los hombres. Diferentes factores de riesgo parecen afectar a ambos sexos de manera diferente, con la obesidad aumentado las probabilidades de CAD en un 64% en las mujeres frente a un 46% en los hombres.

Las mujeres que sufren un ataque al corazón relacionado con CAD a una edad más joven (menos de 50 años) tienen el doble de probabilidades de morir que los hombres en circunstancias similares. Entre las personas de más edad (mayores de 65), las mujeres registran más probabilidades de fallecer durante el primer año después de un ataque al corazón, con un 42% de las mujeres que sufren ataques cardiacos que mueren al año, en comparación con el 24% de los hombres.   En base a las estimaciones combinadas de varios países, las mujeres poseen también un 20% más de probabilidades de sufrir angina de pecho que los hombres. Las tomografías computarizadas y otras pruebas de imagen muestran que las mujeres tienen arterias coronarias más estrechas que los hombres y son más propensas a sufrir CAD por enfermedad microvascular.   A pesar de no tener grandes obstrucciones arteriales coronarias, las mujeres sufren síntomas debido a la obstrucción de los vasos más pequeños. Las mujeres también parecen tener mayores tasas de erosión de la placa coronaria. Los hombres son más propensos a tener CAD obstructiva, que normalmente se ve cuando sufren un ataque al corazón, pero este tipo de CAD se ve con menos frecuencia en las mujeres.

 Los factores de riesgo tradicionales, tales como edad, antecedentes familiares de CAD, hipertensión, diabetes, dislipidemia, tabaquismo e inactividad física son importantes predictores de riesgo en las mujeres. En contraste con el aumento lineal de CAD en los hombres a medida que envejecen, hay un aumento exponencial de más enfermedad de la arteria coronaria en las mujeres después de los 60 años.   Existen otras diferencias en cuanto al riesgo de enfermedad de la arteria coronaria en mujeres. Si una mujer tiene un familiar de primer grado que ha tenido CAD, aumenta el riesgo más de lo que lo haría para un hombre. La diabetes incrementa el riesgo de CAD de una mujer en 3-7 veces, mientras que para los hombres es de sólo 2-3 veces, además de que una mujer diabética posee tres veces más probabilidades de desarrollar CAD que una mujer no diabética.

 Las mujeres también son más propensas que los hombres a sufrir enfermedades autoinmunes, aumentando su riesgo de CAD, así como síndrome de ovario poliquístico, preeclampsia y diabetes gestacional, todas ellas condiciones que en última instancia puede elevar las probabilidades de CAD en las mujeres. Los autores dicen que la conciencia del tremendo impacto del CAD sobre las mujeres entre las propias mujeres está aumentando lentamente.

 Y concluyen: "Las mujeres se ven afectadas por CAD en gran número y, en gran medida, la enfermedad de la arteria coronaria es la principal causa de mortalidad en las mujeres. La manifestación de CAD tiene características únicas en las mujeres y el aumento de los datos demuestra que algunas de las estrategias de tratamiento deben ser específicas de cada sexo".  

 Fuente: matildemenendez.com