27 de octubre de 2011

Reducirán la sal en cuatro grandes grupos de alimentos fabricados en el país

Los productos cárnicos y sus derivados, los farináceos, los lácteos, las sopas, los aderezos y las conservas que se produzcan en la Argentina contendrán entre un 5 y un 18% menos de sal en forma progresiva para reducir el consumo de sodio, uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares.

La sal es uno de los principales factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular, una dolencia que representa el 48 por ciento de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles, que anualmente causan la muerte de 36 millones de personas en el mundo.

Según proyecciones de la cartera sanitaria nacional, la reducción de 3 gramos de sal en la dieta salvaría unas 6.000 vidas anuales y evitaría próximamente 60.000 eventos cardiovasculares y ataques cerebrovasculares (ACV) cada año.

En Argentina se estima que el consumo diario de sal por persona es de 12 gramos, por lo que el objetivo de este acuerdo sin precedentes en la región tiene por objetivo promover la reducción de este producto a partir de un trabajo conjunto entre el Estado y la Industria Alimentaria para alcanzar, en 2020, la meta de los 5 gramos, según la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Malos hábitos
En Argentina, la II Encuesta Nacional de Factores de Riesgo que realizó la cartera sanitaria en 2009, arrojó que la población tiene hábitos poco saludables.

El escaso consumo de frutas y verduras -sólo el 4,8% ingiere cinco porciones diarias-, la costumbre del 25,4% de la población de agregar siempre sal a las comidas, sumado a la inactividad física -que pasó de un 46,2% en 2005 a un 54,9% en 2009-, demuestran la presencia de factores de riesgo que inciden directamente sobre el crecimiento de las enfermedades crónicas no transmisibles.

El acuerdo, que se firmará este miércoles a las 11, establece que el sector industrial de alimentos reducirá de manera voluntaria y progresiva el contenido de sodio en cuatro grupos de alimentos.

Estos productos son los cárnicos y sus derivados -entre los que se encuentran chacinados cocidos y secos, y embutidos y no embutidos-; los farináceos como galletitas, panificados y snacks; los lácteos, incluyendo una gran variedad de tipos de quesos; y las sopas, aderezos y conservas.

"La intervención del Estado, de manera conjunta y coordinada, con todos los sujetos públicos y privados involucrados en la cadena de producción de alimentos apunta a generar un impacto significativo en la reducción del consumo de sodio, ya que está comprobado que más del 60% de la sal ingerida" proviene de este tipo de productos, explicó una fuente del Ministerio de Salud.

Menos sal, más vida
Desde 2010 el Ministerio de Salud lleva adelante la iniciativa “Menos Sal, Más Vida”, una estrategia que trabaja sobre dos ejes: la concientización de la sociedad y la firma de acuerdos con la industria alimentaria para lograr la reducción del contenido de sodio de los alimentos procesados.

En este sentido, conjuntamente con la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Ministerio de Salud desarrolló acciones en las panaderías artesanales para que produzcan pan con menos en sal y sin sal, lo que ya permitió la reducción de un 25% de este condimento en los productos elaborados en más de 6.000 panaderías del país.

El acuerdo será en la sede de la cartera sanitaria por los ministros Juan Manzur y Julián Domínguez; el presidente de la COPAL Daniel Funes de Rioja, y representantes de empresas del rubro alimentario -Arcor, Kraft, Quickfood, La Virginia, Sancor, Unilever, entre otras-, las cámaras de industriales lecheros y de productos alimenticios.

Fuente: diarioresgistrado[dot]com y matildemenendez.com

25 de octubre de 2011

Compilaron un "vademécum" de más de 1000 alimentos

Treinta gramos de queso de alta humedad, doble crema, aportan 107 calorías y 223 mg de calcio. No contienen TACC (trigo, avena, cebada ni centeno), tiene leche pasteurizada, cloruro de sodio, fermentos lácticos, cuajo y cloruro de calcio.

Cien gramos de nueces tienen 654 calorías, 13,7 gramos de carbohidratos, 15,23 gramos de proteínas, 65,21 gramos de grasas totales, y una larguísima lista de proteínas, minerales y otros micronutrientes.

Tres cucharadas de sopa de avena arrollada tienen 132 calorías y 3,5 mg de hierro, además de proteínas, grasas y fibras.

Todos estos datos y muchísimos más figuran en una especie de "vademécum" de los alimentos que se presentó en el Congreso de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (SAOTA): una guía que ofrece información nutricional exhaustiva de más de 1000 productos naturales y procesados.

Pensado para profesionales, pero de libre acceso en el sitio electrónico de la SAOTA, allí se puede constatar, por ejemplo, cuánta grasa tiene la merluza o cuál es el listado de ingredientes de las galletitas.

"Lo desarrollamos en forma de libro, con un tamaño que hace fácil transportarlo, y en versión electrónica -cuenta la doctora Rosa Labanca, autora de la iniciativa, docente de la UBA y directora del Centro de Asistencia, Docencia e Investigación de la misma sociedad-. Dada la cantidad y variedad de los alimentos que componen nuestra dieta es difícil memorizar sus componentes, y este trabajo permite buscar fácilmente qué ingredientes tienen y cuáles, no."

La guía
Agrupándolos por grupos, la guía ofrece un banco de datos confiable y unificado para buscar fácilmente qué vitaminas, micronutrientes, lípidos, y otras sustancias tiene cada bocado que ingerimos, y en qué cantidad. En la información también figura si son comidas aptas para celíacos, o si contienen lactosa u otros ingredientes que pueden ser nocivos para quienes padecen intolerancias alimentarias.

"Muchas veces, es complicado saber lo que contienen los alimentos -apunta Labanca-. Por ejemplo, de todos los jugos industriales indexados, hay uno solo que contiene jugo de naranja natural, los demás sólo traen colorantes."

El trabajo ejecutivo, que comenzó hace más de un año, estuvo en manos de la licenciada Carolina Chevallier, jefa de trabajos prácticos de la carrera de Nutrición de la UBA.

"Surgió como una inquietud de Rosa, a quien conocí hace muchos años, mientras hacía la residencia en el hospital Ramos Mejía -cuenta-. Me pareció una idea brillante, porque desde hace más de dos décadas que no contábamos con un instrumento unificado que ofreciera la composición de gran cantidad de alimentos. Antes, estaban las tablas del Centro de Endocrinología Experimental y Aplicada (Cenexa), pero ya quedaron desactualizadas. En Uruguay hay herramientas parecidas, pero no incluyen alimentos naturales."

Aunque aclara que no es exhaustiva ("porque sería imposible catalogar el 100% de los alimentos"), Chevallier destaca que de todos los grupos hay, por lo menos, un "representante".

"Fue una idea ambiciosa -dice-, pero la «compré» enseguida y la tomé casi como un desafío personal."

Después de buscar ayuda para hacer un soporte informático especial, Chevallier tomó contacto con las empresas productoras de alimentos.

"Fue muy trabajoso, pero se las invitó a participar aportando la información en forma totalmente gratuita -cuenta-. La respuesta fue muy variada: algunas apoyaron el proyecto de manera increíble; otras sin tanto entusiasmo, y a otras directamente no les interesó o no tuvieron el tiempo de comprometerse."

Los alimentos naturales
En el caso de los alimentos naturales, se tomaron como referencia las tablas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, según sus siglas en inglés), "una guía sumamente completa, abierta, actualizada, y para la cual ellos mismos hacen las determinaciones", dice Chevallier.

Y para ciertos alimentos -por ejemplo, las carnes y pescados, cuya composición varía de un país a otro, por las diferencias en la crianza de los animales y los cortes-, las nutricionistas trabajaron con la base de datos de la Universidad Nacional de Luján.

"En general, la composición que figura en las etiquetas de los alimentos es aproximada -cuenta Chevallier-. Se llega a ella como producto de una deducción matemática. Pero en Luján se hacen las determinaciones bioquímicas, que son sumamente complejas y muy caras."

En el trabajo, que fue chequeado pacientemente por ambas especialistas, colaboró también el doctor Julio Montero, presidente de la Saota.

"Creemos que es muy útil, pero que no sustituye de ninguna forma el rol del nutricionista", subraya Labanca.

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

21 de octubre de 2011

"Explosión" de celíacos: cada 15 años se duplican los casos

En una reciente reunión científica, médicos y pacientes oyeron hablar por primera vez de una "explosión" epidemiológica de la enfermedad celíaca, un trastorno autoinmune que se produce por la intolerancia intestinal al gluten de los cereales. Aunque la explicación del término se basa en teorías e hipótesis aún en investigación, una revisión de los estudios recientes más sólidos confirma que cada 15 años se duplica la cantidad de personas que la padecen.

"Es una enfermedad con un fuerte componente familiar, en la que un agente externo, el gluten, termina generando una reacción de la inmunidad con daño en la mucosa del intestino. La genética y la inmunidad pueden cambiar en cientos o miles de años, pero no en 15 ni en 50 años. Entonces, habría que preguntarse qué factores ambientales tienen que ver con este aumento de la prevalencia", señaló el profesor Julio Bai, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Gastroenterología Dr. C. Bonorino Udaondo.

Junto con el doctor Eduardo Mauriño y la licenciada Andrea González, Bai analizaron muestras de sangre almacenadas en los 50 y 70 con aquellas obtenidas en el nuevo milenio.

Con técnicas más sensibles, equipos científicos de los Estados Unidos, Finlandia, Italia y Holanda pudieron hallar los anticuerpos de la enfermedad en una mayor cantidad de personas de lo que estaba registrado. Y, por sus características, los resultados se pueden aplicar a nuestra población.

¿Qué es la celiaquía?
"La enfermedad celíaca es uno de los trastornos crónicos más comunes en los países con población de origen europeo; afecta al 1 por ciento. A comienzos de los 90, un equipo de Italia inauguró una «era» de la epidemiología de la enfermedad. Con muestras de sangre de 17.201 estudiantes sanos, el equipo demostró que la enfermedad celíaca es más frecuente de lo que pensábamos y que la mayoría de los casos atípicos seguirán sin ser diagnosticados, a menos que se los busque mediante un análisis de sangre", escribieron los doctores Alesio Fassano y Carlo Catassi en el boletín de la Organización Mundial de Gastroenterología.

Y con resultados de estudios similares ambos descubrieron un patrón común: cada 15 años se duplica la cantidad de personas celíacas.

En el número siguiente del mismo boletín, los doctores Bai y Edgardo Smecuol, también del Udaondo, escribieron: "Hace unas décadas, se consideraba que la enfermedad celíaca era un trastorno raro, principalmente porque el diagnóstico se regía por la existencia de síntomas gastrointestinales. Pero los últimos estudios epidemiológicos hallaron pruebas de que la creciente cantidad de pacientes celíacos detectados en el mundo demuestra un verdadero aumento de la prevalencia".

El año pasado, en Nature Reviews: Gastroenterology and Hepatology, un equipo de Holanda reveló que la prevalencia mundial de la enfermedad celíaca en 1970 era del 0,03% y que en cuatro décadas había crecido al uno por ciento. Pero ¿ese aumento es porque hay más personas celíacas o la enfermedad se conoce más y se detecta mejor?

"Es una pregunta que hicieron en el mundo y ya se empezó a responder con investigaciones muy sólidas. En la Clínica Mayo, por ejemplo, el análisis de una de las usinas de datos más importante que tienen los Estados Unidos permitió encontrar que allí, en 50 años (desde 1950 hasta 2000), la enfermedad se quintuplicó objetivamente", dijo Smecuol, de la Sección Intestino Delgado del Udaondo.

Cada vez más pruebas
Junto con Fassano, del Centro para la Investigación de la Enfermedad Celíaca de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, Smecuol presentó este recorrido por las pruebas que respaldan esta "explosión" epidemiológica de la enfermedad celíaca. Otra de ellas llega desde Finlandia.

Allí, un equipo analizó dos poblaciones de la misma edad, pero una de 1978-2000 y otra de 2000-2003. En 20 años, las muestras de sangre de los 16.028 participantes revelaron que la prevalencia se había duplicado del 1 al 1,99 por ciento.

El mismo estudio demostró que la pérdida de esta tolerancia al gluten (enfermedad celíaca) puede ocurrir en cualquier momento de la vida. "Consumimos granos mucho más ricos en gluten que los que comían hace 50 o 60 años -afirmó Bai-. Además, los chicos están expuestos más precozmente a esos granos porque la lactancia materna ya no dura tanto. Es probable que la suma de todos estos factores dé cuenta de por qué podría estar aumentando la prevalencia de la intolerancia al gluten."


Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

19 de octubre de 2011

El secreto está en las semillas

Son fáciles de conservar, consumir y contienen excelentes nutrientes. Se trata de los alimentos más antiguos pero menos utilizado hoy en día. Te proponemos adentrarte en el camino de la alimentación sana y rompamos los mitos sobre sus sabores y sus costos.

Uno de los alimentos más antiguos pero menos utilizado hoy en día son las semillas, un compacto almacenaje de excelentes nutrientes, fáciles de conservar y consumir.

Aunque muchos sigan pensando que las semillas son un alimento exclusivo para las aves, poco a  poco se están popularizando sus propiedades. Ellas aportan a nuestro organismo gran cantidad de minerales, proteínas, enzimas, vitaminas y ácidos grasos. Es el alimento natural más concentrado (en relación al tamaño y los nutrientes) y es fácil de conservar, transportar y consumir.

La mayoría de las semillas son recomendables, aunque son preferibles las oleaginosas, ya que se destacan por el rico aporte en grasas saludables y proteínas. Almendra, avellana, castaña de cajú, chía, girasol, lino, nuez, nuez pecan, pistacho, sésamo y calabaza son algunos ejemplos.

Por su estructura externa, el alpiste, las semillas de melón y sandía sólo se pueden utilizar para realizar leches vegetales. ¿Cómo es esto? La técnica consiste en activar las semillas, dejándolas en remojo con agua durante algunas horas. Luego, se las licúa con el líquido y, por último, se las cuela, para obtener todos sus nutrientes en su leche. De esta forma, evitamos consumir sus indigestas coberturas. Existe otra posibilidad de consumir semillas: las harinas de algarroba o el cacao son dos ejemplos.

Al momento de consumir las semillas es necesario que las muelas con un mortero, una procesadora de mano, un molinillo de café o lo que se te ocurra. Pero ojo, no tenés que hacer una pasta. Si no hacés este último paso, las semillas pasarán por tu cuerpo sin que se entere.

Consejitos
  • Comprá las semillas enteras, ya que las molidas tienen menos nutrientes.
  • Guardalas en lugares secos, oscuros, frescos y en un recipiente hermético.
  • El aceite de sésamo es excelente, tanto en sabor como en nutrientes.
  • Por su alto contenido en grasas poliinsaturadas, las semillas de girasol se echan a perder rápidamente. Por lo tanto, lo mejor es comprarlas en cantidades reducidas. Una buena opción para su consumo es en aceite orgánico.
  • Las pipas de girasol se pueden congelar.


Tips para la vida diaria
  • Las semillas son fáciles de transportar, ideal para los deportistas, aventureros, oficinistas, estudiantes, etc.
  • Las semillas contienen grandes nutrientes. Lo ideal es consumir de una a dos cucharadas por día. La variedad dependerá del gusto o necesidad.
  • Las semillas son fáciles de incorporar, tanto en una tostada con mermelada, jugo, sopa, ensalada, etc. Las opciones son varias dependiendo de tu creatividad.


Fuente: entremujeres[dot]com

17 de octubre de 2011

Juicio a los edulcorantes: cuáles conviene consumir y cómo

Los naturales son los más recomendados. La stevia y la sucralosa se pueden calentar.

Ya sea por dieta, por prescripción médica o por apuntar a vivir más saludablemente y combatir la obesidad, el azúcar está siendo desplazada por sus sustitutos, los edulcorantes. Stevia, sacarina, ciclamato, aspartame y sucralosa son los más comunes en el país. ¿Todos son igual de saludables? ¿Cómo elegir?

El doctor Edgardo Ridner, presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición, explica que los edulcorantes pueden ser “calóricos (azúcares) y no calóricos, que abarcan sustancias de origen natural y artificial”. Existen también de primera y última generación. Dentro de los más “antiguos” del mercado se encuentra la sacarina, muy económica, pero, según Ridner, “de baja aceptación por su gusto metálico”.

La doctora Jackie Leckerman, consultora en alimentación, agrega que “endulza hasta 400 veces más que el azúcar, pero su consumo está prohibido en países como Canadá, debido a sus contraindicaciones”. El ciclamato también pertenece a la primera generación: es económico, pero menos aceptado por su sabor, endulza hasta 50 veces más que el azúcar y también está prohibido en ciertos países por sus reacciones adversas.

Edulcorantes no aptos para todo público
La sucralosa, la stevia y el aspartame son endulzantes de última generación, que han perfeccionado su gusto y composición. La sucralosa, según Ridner, tiene “el sabor más parecido a la sacarosa o azúcar común, de la cual deriva”. El aspartame es económico y endulza hasta 200 veces más que el azúcar. Si bien se ha demostrado que es seguro, la Administración Nacional de Medicamentos y Alimentos (ANMAT) advierte que no es apto para “todo” el mundo, ya que no pueden consumirlo las personas que sufren fenilcetonuria, una rara enfermedad hereditaria.

Por último, la stevia es la gran favorita de los defensores de la alimentación natural. Mauro Fisberg, médico especialista en nutrición y director de Global Stevia Institute, describe que “no está procesada ni tiene aditivos; sólo pasa por una etapa de filtrado o purificación de los derivados de la hoja de la stevia o rebaudiana”. Afirma que su consumo se está popularizando cada vez más, a la par de otros endulzantes naturales.

La elección del edulcorante dependerá también del uso que se le dé. El aspartame, por ejemplo, no puede ir al horno ni calentarse, porque sus beneficios originales se alteran. Sí se pueden calentar alimentos con sucralosa o stevia.

A la hora de aconsejar, Leckerman se inclina por lo natural, porque los edulcorantes artificiales “engañan” al organismo: “Confunden al cuerpo, que no puede identificarlos. El páncreas secreta insulina porque percibe algo dulce, pero como no encuentra azúcar, lo saca de la sangre. Cuando lo hace, nos sentimos flojos, con hipoglucemia, entonces queremos comer más. Esto no pasa con alternativas naturales”.

Por su parte, Ridner exhorta a “entrenar el paladar hacia sabores menos dulces. El azúcar no es malo ni los edulcorantes son buenos, simplemente son formas de modificar el sabor de las comidas. No necesitamos ninguno de los dos para vivir”.


Otras opciones de la naturaleza

Existen alimentos que ofrecen la posibilidad de endulzar las comidas de manera natural. Tienen calorías, aunque menos que el azúcar. Entre ellos, Jackie Leckerman, consultora en alimentación, menciona:

  • Miel: uno de los más usados.
  • Azúcar integral: se obtiene de  la caña de azúcar, pero sin refinar.
  • Sirope de manzana: se logra de la cocción de las manzanas.
  • Fructosa: azúcar natural de las frutas.
  • Miel de caña: se consigue de la molienda y cocción de la caña de azúcar.
  • Melazas: a partir de cereales como arroz, maíz o cebada.
  • Sirope de agave: proviene del cactus.
  • Sirope de arce: surge de un árbol que se encuentra principalmente en Canadá.

Para endulzar postres, Elba Albertinazzi, presidente de la Asociación Argentina de Médicos Naturistas, recomienda frutas disecadas, remojadas en agua: pasas sin semillas, damascos, ciruelas, manzanas o peras secas o naturales. “Ya poseen sabor dulce y se procesan con los otros ingredientes, en lugar del azúcar, para preparar flanes, postres para los chicos, budines o tortas”, explica.


Fuente: clarín[dot]com

13 de octubre de 2011

Tiene osteoporosis 1 de cada 3 mujeres de más de 50 años

Las argentinas no se preparan para combatirla. Según un estudio, el 94% de las argentinas de entre 10 y 49 años no ingiere suficiente calcio, vital para evitar la enfermedad.

Una de cada tres mujeres mayores de 50 años sufre de osteoporosis, una enfermedad que se caracteriza por una disminución en la densidad y calidad de los huesos, lo que aumenta el riesgo de fracturas. Si bien suele manifestarse después de esa edad, la osteoporosis va gestándose desde la juventud, por falta de hábitos saludables; entre ellos, un consumo de calcio que en las mujeres argentinas apenas llega a la tercera parte de lo recomendado.

El hueso es un tejido vivo que se halla en estado de regeneración constante. Contiene dos componentes importantes: colágeno, que le da flexibilidad; y minerales, entre ellos calcio y fosfato, que endurecen la estructura del colágeno.

Desde el nacimiento, los huesos crecen en forma constante hasta alcanzar el pico de masa ósea, alrededor de los 25 años. Luego comienza el período de “mantenimiento” del esqueleto, y va decreciendo paulatinamente la densidad de los huesos. Al llegar a la menopausia, debido a la disminución de estrógenos, las mujeres comienzan a perder más tejido óseo; es entonces cuando aumenta la prevalencia de la osteoporosis.

Síntomas de osteoporosis
No suele haber síntomas hasta que se produce la primera fractura. Se calcula que esta enfermedad causa en el mundo una fractura cada tres segundos, incluyendo tres de vértebra por minuto. Los sitios afectados con mayor frecuencia son cadera, columna y muñecas. Las fracturas de cadera suelen requerir cirugía y derivar incluso en una pérdida de autonomía, mientras que las de vértebra pueden causar pérdida de altura, fuerte dolor de espalda y deformidad.

Especialistas de la Fundación Internacional para la Osteoporosis (IOF, su sigla en inglés) advirtieron que también las mujeres jóvenes pueden sufrir fracturas por descalcificación, en especial cuando están embarazadas o amamantando, y no se alimentan adecuadamente.

Sucede que el calcio cumple una función destacada en la prevención de esta enfermedad silenciosa, tanto durante el período de crecimiento como durante la etapa de mantenimiento. Los requerimientos van variando según la etapa biológica que se esté atravesando, aunque siempre debe estar presente para que los huesos estén fuertes.

Prevención
“La osteoporosis se previene en el consultorio de pediatría –destaca la nutricionista Silvia Seccia, del Instituto de Investigaciones Metabólicas (IDIM)–. La leche, el yogur o la chocolatada deberían formar parte de cada desayuno y merienda, en casa y en las escuelas. Si se puede tener buenos hábitos alimenticios desde la infancia, es más probable que perduren”.

Esos buenos hábitos incluyen la incorporación necesaria de vitamina D –imprescindible para fijar el calcio a los huesos–, y la actividad física. El calcio se encuentra principalmente en los lácteos (leche, queso, yogur enriquecido con calcio, que permiten cubrir del 60 al 70% del requerimiento diario); mientras que la forma más sencilla de obtener vitamina D es mediante una leve exposición al sol (cara, brazos y piernas) dos o tres veces por semana. Por eso, “para una vida saludable hay que enseñarles a los chicos a comer incorporando los lácteos, haciendo actividad física y exponiéndolos un rato al sol”, aconseja el profesor José Zanchetta, director científico de la IOF para América Latina.

Sin embargo, la Encuentra Nacional de Nutrición y Salud de 2007 mostró que el 94,3% de las mujeres argentinas de 10 a 49 años tiene una ingesta inadecuada de calcio: el promedio fue de 367 miligramos por día, en lugar de los 1.000 recomendados. En embarazadas, el consumo promedio fue de 446 miligramos, con un déficit en el 88,5% de los casos.

Durante el embarazo y la lactancia crece la demanda de calcio; no obstante, muchas futuras mamás ignoran que deben aumentar el consumo de lácteos. “En la mujer que ya presenta una descalcificación ósea, a todo tratamiento o medida que se tome, se le debe sumar calcio y vitamina D”, subraya el doctor Zanchetta.

Fuente: clarín[dot]com

11 de octubre de 2011

Los riesgos de excederse con los suplementos vitamínicos

Un estudio norteamericano muestra que muchos ingieren más de lo debido.

Las personas que toman suplementos para aumentar su ingesta de minerales en realidad podrían estar recibiendo demasiada cantidad de algo bueno, e incluso arriesgándose a sufrir problemas serios, según revela un estudio realizado en Estados Unidos y publicado en la revista The American Journal of Clinical Nutrition. En algunos casos, los usuarios de suplementos pueden estar en realidad sobrecargándose de minerales, como el hierro, que puede causar problemas de salud potencialmente graves, dijeron los investigadores.

"La gente necesita elegir los suplementos para ayudar a satisfacer, pero no superar, los niveles recomendados de ingesta diaria", dijo Regan Bailey, investigadora en nutrición de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que dirigió el estudio. Bailey y sus colegas utilizaron encuestas de alimentación para evaluar la ingesta de minerales entre los 8860 hombres y mujeres que participaron en un importante sondeo de salud del gobierno entre 2003 y 2006.

Los hombres y mujeres que informaron el uso de suplementos alimenticios con ocho importantes minerales -calcio, hierro, magnesio, zinc, fósforo, cobre, potasio y selenio- eran mucho menos propensos a estar recibiendo cantidades inadecuadas de esos minerales a través de los alimentos que comían que quienes dijeron que no complementaban la dieta, indicó el estudio. La relación era más fuerte en las mujeres, que son más propensas que los hombres a tomar suplementos.

Los usuarios de suplementos, a su vez, solían comer mejor y tener estilos de vida más saludables que los no usuarios, señaló Bailey. El equipo investigador también halló que la ingesta de calcio caía a menudo por debajo de los niveles recomendados, incluso entre quienes se declaraban usuarios de suplementos.

¿Suplementos innecesarios?
Aproximadamente una cuarta parte de los usuarios de suplementos, y el 71% de los no usuarios, no reciben la cantidad diaria recomendada de calcio: entre 800 y 1000 miligramos diarios para los hombres mayores de 51 años y entre 1000 y 1200 miligramos diarios para las mujeres de la misma edad. El calcio es necesario para la salud de los huesos.

Las personas mayores eran mucho más propensas a quedarse cortas a la hora de satisfacer sus necesidades diarias de calcio, pero también a sobrepasarlas. Eso es porque la gente suele usar más los suplementos a medida que envejece, lo que ayuda a explicar por qué casi el 16% de las mujeres de entre 51 y 70 años registraban una ingesta diaria de calcio superior al límite máximo aconsejado. El exceso de calcio se ha relacionado con cálculos renales.

Los usuarios de suplementos también eran más propensos a aumentar su ingesta de magnesio y zinc por encima de los máximos recomendados, aunque se desconocen las consecuencias de esos excesos sobre la salud, si es que las hay. "Nosotros siempre esperamos que quienes están tomando suplementos alimenticios son los que más los necesitan, pero no parece ser así", dijo Cheryl Rock, investigadora en nutrición de la Universidad de California en San Diego.

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

7 de octubre de 2011

Aconsejan incorporar hábitos saludables desde chico para prevenir la osteoporosis

En el mes mundial de la osteoporosis, especialistas recomiendan adoptar desde la infancia hábitos saludables. La importancia del calcio, la vitamina D y la actividad física.

La osteoporosis suena a problema de adulto y, en parte lo es, ya que afecta principalmente a mujeres mayores de 50 años. Sin embargo, la prevención puede –y debería- empezar bien temprano, en la niñez y la adolescencia, con la incorporación de cantidades suficientes de calcio y vitamina D, según aconsejan los especialistas.

“La osteoporosis se previene en el consultorio de pediatría”, afirma Silvia Seccia, nutricionista del Instituto de Investigaciones Metabólicas (IDIM). “La leche, el yogur o la chocolatada deberían formar parte de cada desayuno y merienda, en casa, en las escuelas. Si uno puede tener buenos hábitos alimenticios desde la infancia es más probable que perduren”, agregó la médica en el marco del mes de la enfermedad (el 20 es el día mundial).

¿Qué es la osteoporosis?
La osteoporosis se caracteriza por la disminución en la densidad y calidad de los huesos, y su peligro radica en el aumento del riesgo de fracturas (principalmente de cadera, antebrazos y vértebras). Las más afectadas son las mujeres que cruzaron la barrera de los 50, pero también las más jóvenes pueden sufrir descalcificación, en particular las embarazadas o las que están amamantando.

Para llegar en óptimas condiciones a esas etapas, lo ideal es adoptar hábitos saludables desde mucho antes. “Hay que enseñarles a los chicos a comer incorporando lácteos, que hagan actividad física y exponiéndolos un rato al sol”, indicó el doctor José Zanchetta, director de la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF, por sus siglas en inglés) para América latina.

Es que la kriptonita de la osteoporosis son el calcio y la vitamina D, ambas consumidas en cantidades suficientes. Al primero se lo encuentra principalmente en los lácteos (leche, queso, yogures) y a la segunda se la obtiene mediante una leve exposición al sol (cara, brazos y piernas) entre dos y tres veces por semana. “En la niña, la adolescente y la mujer joven, la ingesta adecuada de estos elementos favorece la formación de huesos fuertes, que resistirán mejor durante el período natural de pérdida ósea”, apuntó Zanchetta y añadió que el alcohol y los desórdenes alimenticios como la bulimia y la anorexia son dos elementos nocivos para los huesos.

Los consejos apuntan a revertir la realidad que expresan las estadísticas: en Argentina, más de 9 de cada 10 mujeres de entre 10 a 49 años consumen sólo la tercera parte de los 1.000 miligramos de calcio recomendados por día. Y en América latina, una de cada 3 mayores de 50 padece osteoporosis. En este caso, los hombres salen airosos, ya que la pérdida ósea en ellos es mucho más lenta.

¿Cuánto calcio contienen los alimentos?

Te damos algunos ejemplos:
  • Yogur enriquecido con calcio (pote de 125 gramos) – 503 mg.
  • Leche descremada (vaso de 236 ml.) – 288 mg
  • Queso tipo cheddar (40 gramos, porción mediana) – 296 mg.
  • Tofu, poroto de soja, al vapor (100 gramos) – 510 mg.
  • Higos (4)  - 506 mg.
  • Sardinas en aceite (4) – 500mg.


Fuente: clarin[dot]com

5 de octubre de 2011

Aumentan los casos de reacciones a las comidas

El 8% de la población sufre de alergias alimentarias. Los chicos son los más afectados.

Leche, soja, pescados y mariscos, algunas frutas secas, huevo y trigo. Esa es la lista de alimentos que pueden provocar alergia. En adultos es más fácil de detectar: las reacciones son dermatológicas, digestivas o respiratorias. En niños, es más frecuente, pero los diagnósticos poco precisos hacen que pase como, por ejemplo, “intolerancia a la lactosa”. Lo que iguala a las alergias de tipo respiratorias con las reacciones a determinadas comidas es que por ambas hay un aumento de consultas y las dos pueden provocar la muerte en una crisis si no se controla a tiempo.

Como en nuestro país no hay cifras oficiales, los especialistas en el tema hacen pie en las estadísticas globales. En el mundo, las alergias alimentarias afectan al 8% de la población, un 4% más que hace una década. Según la Asociación Americana de Alergias, Asma e Inmunología, Estados Unidos pasó de 21.000 casos de reacciones alérgicas por ingesta de alimentos en 1998 a 51.000, diez años después. En Europa aumentó un 200% en los últimos 50 años.

“Nuestro país acompaña ese ritmo. En una década, se puede registrar una prevalencia entre 4% y 5% mayor”, apunta Juan Carlos Ivancevich, miembro del directorio de la Organización Mundial de Alergia. El especialista dice que los pacientes se acercan, en general, con urticarias, eccemas o molestias respiratorias. “El mecanismo es el mismo que con las alergias respiratorias. La proteína es el alérgeno que el organismo deja de tolerar, y reacciona”, explica. Las erupciones cutáneas pueden controlarse con un antihistamínico. Pero el shock anafiláctico puede provocar la muerte, cuya prevalencia es bajísima, pero eso no quita que el paciente deba estar atento.

Estilo de vida
Algunas comidas tienen conservantes y aditivos, pero el organismo no se defiende de ellos. Entonces, si la alergia alimentaria no es de origen genético, ¿qué la dispara? “Los estilos de vida occidentales no colaboran”, responde Ledit Ardusso, jefe del Servicio de Inmunología y Alergia del Hospital Centenario de Rosario. “Si privilegiamos las grasas, si somos sedentarios, si preferimos el delivery o en vez de ir a una plaza nos quedamos en casa, somos propensos a sufrir una alergia”, señala Ardusso, y sigue: “A la menor exposición a microorganismos normales del medio ambiente, el sistema inmune en vez de aprender a defenderse responde a factores que no son potencialmente dañinos”.

Desde el año pasado, el Código Alimentario Argentino obliga a declarar en los alimentos las sustancias capaces de producir reacciones adversas. Las etiquetas exigidas por la nueva ley deben identificar claramente el origen de todos los ingredientes que sean o se deriven de los alérgenos alimentarios más comunes. Se recomienda leer esas etiquetas con atención, sobre todo en productos procesados. La eliminación del alérgeno responsable es la acción más importante en el control de la enfermedad.

Fuente: clarín[dot]com